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Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

Las relaciones ruso-sirias deben tener por base confianza recíproca

Marianna Belenkaya
Redacción
miércoles, 21 de marzo de 2007, 19:04 h (CET)
El tema de cooperación ruso-siria es ampliamente comentado por la prensa mundial, aunque para una atención tan detenida no hay motivos formales. ¿Cuál es la razón?

No es ningún secreto que la causa fundamental estriba en la cooperación técnico-militar entre ambos países que suscita preocupaciones por parte de Israel y recelos por parte de EE.UU.

Sin lugar a dudas, cualesquiera suministros de armas a zonas explosivas, tales como Oriente Próximo, alteran allí un equilibrio frágil. Ello no obstante, el volumen de ventas del armamento norteamericano a Oriente Próximo supera notablemente el del armamento ruso, lo que no hace mucho hizo recordar el presidente ruso Vladimir Putin al contestar a las preguntas después de su famoso discurso en Munich. Así las cosas, ¿por qué Rusia debe renunciar a mercados beneficiosos para complacer intereses ajenos, máxime que no infringe acuerdos internacionales algunos?

Entrevistado por la agencia siria SANA, el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, calificó la cooperación técnico-militar de importante ámbito en las relaciones entre Rusia y Siria, pero no tardó en agregar que “pese a las periódicas especulaciones en algunos medios de comunicación, esta cooperación se ejecuta observando ambas partes todos los acuerdos internacionales vigentes”. Es decir, hasta el momento actual no ha sido cerrada una sola transacción que contradijera las normas internacionales, pese al escándalo con las armas exportadas a Siria pero que fueron a parar en manos de combatientes de Hezbollah.

Rusia reconoció que en el Líbano realmente se encontraban sistemas antitanque rusos de los que estaba dotado el ejército sirio. Después de que los sirios fueran obligados a abandonar el territorio libanés, ellos dejaron allí parte de armamento.

¿Por qué esto ocurrió? Esta pregunta debería formularse no sólo a los sirios sino también a la comunidad internacional. Cuando bajo las presiones de EE.UU. y Francia se adoptaba la resolución del CS de la ONU que exigía la retirada de las tropas sirias del Líbano, nadie condicionó el futuro destino del armamento y material sirios. Simplemente, nadie se tomó el trabajo de pensar en esto.

De todas formas, Rusia sacó conclusiones pertinentes de lo ocurrido. En Munich, el presidente Putin expresó que la sucesiva cooperación técnico-militar ruso-siria se mantendrá sobre los principios que excluyan toda posibilidad de que vaya a parar en manos de cualesquiera personas, salvo el destinatario. Según el mandatario ruso, entre otras cosas se acordaron las eventuales inspecciones en los almacenes militares sirios en las fechas que la parte rusa estime.

Mencionemos que Rusia valora en alto grado las relaciones con Siria. Moscú está contento con la reanudación del diálogo, suspendido tras la desintegración de la URSS, con el aumento de la cooperación económica y los intercambios comerciales que en el último lustro crecieron en casi 300 por ciento, situándose en 2006 en unos $500 millones.

Rusia también atribuye mucha importancia al protagonismo de Siria en el escenario internacional, lo que ha vuelto a corroborar en su entrevista el canciller Sergei Lavrov. En Moscú están seguros de que ningún problema mesoriental –trátese de Palestina, Irak o Líbano- podrá ser resuelto sin la participación de Siria y sin tomar en cuenta sus intereses. Diplomáticos rusos han empeñado no pocos esfuerzos por prevenir el aislamiento internacional de Damasco, por impedir que el CS de la ONU se afane por politizar el asesinato del ex primer ministro libanés Rafik Hariri y procurarán hacerlo también en adelante. Pero en este asunto mucho depende de los propios sirios.

Moscú siempre se pronunciaba por la asociación en el ámbito internacional, por que todas las naciones apliquen una política razonable. Precisamente por ello insistía en que Damasco aceptara cooperar con la comisión de la ONU en la investigación del asesinato de Hariri y no entrara en confrontación con Occidente, tal como lo hace Teherán.

Moscú confía en que sus vínculos con Damasco, sin importar el ámbito del que se trate, desde el comercio hasta la cooperación técnico-militar, se basarán en la confianza. Es decir, a Rusia no le harán una mala jugada y este país no tendrá que demostrar que sus contactos con Siria (o con cualquier otro país) infringen los compromisos internacionales asumidos. Pues ello dañaría no sólo la reputación de Rusia. También vería perjudicados sus intereses el país que le haya hecho una mala jugada.

Por ejemplo, si se aclara que las armas rusas de nuevo disparan en zonas donde no deberían encontrarse y la culpa por ello recae sobre Siria, Moscú ya no podrá defender los intereses sirios en el CS de la ONU. Y se trata no sólo del armamento sino también de la confianza política, de mantener consensuadas las posturas sobre todos los palpitantes problemas regionales.

De todas formas, por el momento, Rusia y Siria no presentan ninguna clase de reproches recíprocos. Entre ambos países existe comprensión mutua al más alto nivel. Y Moscú tiene en gran estima estos nexos, procurando consolidarlos más aun.

Hay que señalar que muchos analistas a menudo incurren en error al interpretar el fomento de la cooperación ruso-siria, igual como la ruso-árabe en general, como un intento de contrarrestar los planes de Washington en Oriente Próximo.

Sin lugar a dudas, a menudo Rusia está en desacuerdo con la política aplicada por EE.UU. en esta región, pero esto no significa que al fomentar las relaciones de partenariado con algún país busque perjudicar los intereses norteamericanos. La época de la guerra fría ha pasado a la historia, por mucho que algunos personajes se empeñen en desempolvarla. Por lo menos, para Rusia la guerra fría es algo obsoleto. En su política exterior Moscú ya no se rige por consideraciones ideológicas sino que tiene por norte intereses exclusivamente pragmáticos: desarrollo económico y seguridad.

Precisamente por este cauce se desarrollará la cooperación entre Moscú y Damasco, incluidos los contactos a nivel cumbre.

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Marianna Belenkaya, RIA Novosti.


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