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Etiquetas:   Políticamente incorrecta   -   Sección:   Opinión

Ista, ista, ista

Almudena Negro
Almudena Negro
@almudenanegro
martes, 20 de marzo de 2007, 09:54 h (CET)
Ya desde la semana pasada desde Ferraz venían pidiendo, a cuenta de la manifestación contra la guerra convocada por los Almodóvar, Pilar Bardem, Rosa Regás, Pedro Zerolo y demás extrema izquierda española, que no se comparase esta marcha con la que tuvo lugar el pasado sábado y que fue convocada por el Partido Popular. Y es que las comparaciones, ya se sabe, son odiosas. E inevitables. Sobre todo cuando las diferencias son tan patentes. Y es que el sábado se celebraron en España dos manifestaciones –en realidad tres; también se manifestaron los familiares de los muertos en el trágico incendio con tintes de negligencia que tuvo lugar en Guadalajara hace ya tres años- de corte bien distinto.

Por un lado, se celebró la colorida y alegre manifestación convocada por el gobierno foral navarro bajo el lema: “Fuero y Libertad. Navarra no es negociable”. Familias enteras salieron a las calles pamplonicas para decirle bien claro al gobierno que Navarra es España. Más de cien mil personas. Ni un solo incidente en la que ha sido, junto con la que concentración de condena por los atentados del 11 de marzo, la manifestación más concurrida de cuantas han tenido lugar en Pamplona.

Por otro lado, ese mismo día se celebró en varias ciudades de España una manifestación contra la guerra de Irak (y Afganistán. Y del Líbano). Una manifestación en la que se exigía la inmediata retirada de todas las tropas extranjeras de Irak. Tropas que se encuentran en ese país al amparo de la resolución 1546 de la ONU. Resolución aprobada, dicho sea de paso, con el voto a favor del Gobierno ZP. También se exigía por parte de los allí presentes la retirada de tropas de Afganistán, país en cuya guerra ya han fallecido 17 soldados españoles y lugar a donde ZP envía tropas –de tapadillo y contando que van en plan ONG, eso sí- para tratar de aplacar el monumental cabreo de ese señor que no se le pone al teléfono. Vamos, que fue la del sábado una manifestación de personas que piden dejar solos a los iraquíes o a los afganos frente al terror. Tanto importa a toda esta patulea de aburridos y millonarios progres el pueblo afgano que con tal de fastidiar a Estados Unidos los dejaría de nuevo abandonados y a su suerte, aunque eso suponga, con total seguridad, la vuelta del régimen de los talibanes (“ista, ista, ista, Zapatero feminista”). Aunque estemos hablando de la vuelta a la aplicación de la sharia (“ista, ista, Zapatero feminista”). Aunque hablemos de la prohibición de la mujer a estudiar, acudir al médico, tener derechos, ser persona… (“ista, ista, ista, Zapatero feminista”) ¡Vaya acto de cinismo e hipocresía!

Por cierto, que fue ésta una manifestación llena de banderas preconstitucionales y con tan sólo dos o tres enseñas nacionales. Visto el fracaso de convocatoria –tan pocos eran los manifestantes que Delegación del Gobierno en Madrid ni se molestó en cuantificar la asistencia. O eso o el recuento, hecho con la misma calculadora con que habitualmente cuentan a los cuatro o cinco que se manifiestan contra la ETA, les daba “negativo”-, el recorrido inicialmente establecido tuvo que ser reducido, seguramente por consejo de algún cineasta presente y por eso de “dar bien en las teles” y que “que parezca que somos mogollón”. Dicen las malas lenguas que doña Amalia Castro, la que fuera asistenta, empleada de hogar o chacha del gran demócrata y director general de la Xunta de Touriño, antaño empleado de la SER y colaborador de 59 segundos, señor Antón Losada, no asistió a la convocatoria. Y es que sigue enfurruñada (¡será fascista!) porque el señorito la ha despedido, sin indemnización y justo en el momento en que estaba aquejada de una grave enfermedad. Y todo esto, denuncia la ingrata, después de haber estado más de ocho años trabajando para él, limpiándole el chaletazo de tres plantas, sin contrato ni seguro (¡exigiendo derechos laborales, encima!).

A través de la megafonía instalada por la democratiquísima organización a lo largo del recorrido se aprovechaba la ocasión para pedir la ilegalización de ¿Batasuna? ¿Del PCTV? ¡No! ¡Del Partido Popular! Afortunadamente, acabada la charada, casi nadie hizo caso a los SMS o correos electrónicos –alguno enviado nada más y nada menos que desde la propia Generalidad de Cataluña- que venían circulando estos últimos días y que incitaban a asaltar, en clara demostración del espíritu democrático-chavista que anida en la extrema izquierda que nos desgobierna, con talante y a golpe de cacerola, las sedes de la oposición. Y digo casi nadie porque al asalto en Barcelona sí asistió un solitario joven en bici que, al llegar a la cerrada sede del PP desplegó en silencio una bandera catalana. A Génova 13 no fue ni el Tato. Vamos, un exitazo. El año que viene queremos más.

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