Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

¿Un cumplido o una ofensa?

Miguel Massanet
Miguel Massanet
domingo, 18 de marzo de 2007, 11:11 h (CET)
Parece que alguien pretende reescribir la Carta Magna y, lo peligroso de este intento es que, cuando se pretende parafrasear algo que está bien claro, se expone a conseguir el efecto contrario o, lo que es lo mismo, a enturbiarlo. Nadie puede, hoy en día, dudar de los plenos derechos de las mujeres para ocupar los mismos cargos que los hombres; como tampoco nadie niega que puedan desmpeñar cualquier puesto de trabajo en las mismas condiciones que cualquier varón; por lo que, esta reciente Ley de Igualdad aprobada en el Parlamento, tiene más visos de pretender conseguir un puñado de votos entre las feministas, que de ser una norma necesaria para satisfacer las aspiraciones de las muhjeres; ya que, igual resultado, se hubiera podido conseguir con algunos ajustes administrativos o simples modificaciones puntuales de preceptos ya vigentes. Dicho esto, tengo la sensación de que lo que ha alcanzado, el “feminista” señor Zapatero,con esta norma, aparte de ser ensalzado por sus admiradoras a la salida de la sesión, cuando lo han recibido con un emocionante “ista, ista, ista, Zapatero feminista”–que debo reconocer que hizo que se me saltaran las lágrimas –; ha sido poner en duda la capacidad intelectual de la mujer para acceder, por sus propios méritos, a cualquier cargo, sea de carácter político o empresarial. Flaco favor les ha hecho a su autoestima si, para promocionarse, precisan que se les reserven los puestos.

Es obvio que si para tener acceso a unas listas electorales las mujeres deban valerse de un privilegio especial poco bueno se podrá decir de ellas. Aparte de la dudosa constitucionalidad de esta medida, basada en argumentos de sexo en vez de los del mérito, la capacidad y la idoneidada; la coyuntura política (víspera de unas elecciones municipales) la hace sospechosa por oportunista y poco meditada. Es de sobras sabido que nuestra Constitución no admite discriminación por razón de creencias religiosas, ideas políticas, razas o género. Al poner cuotas reservadas para uno u otro género, se establece una barrera para aquellos que, siendo hombres o mujeres, estén más capacitados para ocupar la vacante. No hay duda de que, si el puesto en cuestión está destinado de antemano a una persona de un determinado género, se perjudica a aquel que podría aspirar a ocuparlo en virtud de sus mejores capacidades y dotes. Conviene puntualizar que el término “discriminación positiva” es un invento de los políticos, que cuando no encuentran el apoyo legal para avalar sus teorías se valen de artimañas para obviar las dificultades que les pone la ley. “Discriminar” significa a los efectos que nos ocupan “dar trato de inferioridad a una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, políticos, sexo etc.” Por consiguiente, nunca la discriminación, por propia definición, puede ser “positiva”. Tampoco la Constitución hace mención expresa a que se pueda hacer distinción de sexos para beneficiar a uno de ellos; y ya se sabe: “donde la ley no distingue no debe hacerse distinción”.

Pero, si las cuotas ya resultan impropias en listas electorales o en ocupaciones corrientes, donde ya entramos en terreno vedado es cuando pretendemos llevar el sistema al terreno de la Ley de Sociedades Anónimas, y entramos en el santa santorum de su órgano máximo: el Consejo de Administración. Aquí ya no estamos ante un problema de si se pueden establecer reservas a favor de uno u otro sexó, sino que incidimos en el funcionamiento propio de una sociedad y en los métodos establecidos por ley para la elección de sus órganos de gobierno, como pudieran ser sus administradores o el propio Consejo de Administración. El texto refundido de la Ley de Sociedades Anónimas en sus artículos 123 y 137 fijan, específicamente, los sistemas para la elección de sus órganos de representación. Son los accionistas los que, mediante sus votos, están facultados para elegir a las personas que, a juicio de la mayoría, sean merecedoras de su confianza para ocupar los cargos de administradores y miembros del Consejo de Administración. Son cargos de confianza. ¿Dónde incardinamos aquí el sistema famoso de los cupos por razón de género? ¿Un cuarenta por ciento de mujeres o de hombres para que los accionistas tengan que tragárselos a la fuerza? Estamos hablando de la propia esencia de la Ley; se quiere privar a la Junta General de Accionistas de su principal instrumento legal para garantizarse que la sociedad funcione bien. ¿Caben interferencias externas para determinar quiénes deben ser los elegibles? ¿Dónde termina aquí la libertad de la empresa y dónde comienza el intervencionismo del Estado? No acabo de encontrarle la salida, se lo seguro.

En cualquier caso me temo que la misma Mary Wollstonecraft, la gran feminista británica, estará dando brincos de alegría en su tumba al comprobar lo que han llegado a conseguir sus discípulas; y no es para menos, porque no sólo han logrado domar a sus oponentes de sexo – cosa que, por otra parte, ya venían haciendo desde que el mundo es mundo –, sino que también, con la desinteresada colaboración del varón, han conseguido adelantarles. No hay duda de que el futuro está en manos de las mujeres. Sin embargo, me queda una duda, a la vista del resultado que le han dado al partido socialista su cupo de ministras, ¿podrá el país resistir un nuevo lote parecido?

Noticias relacionadas

Qué explicaría la visita de Xi Jinping a Panamá

Panamá no constituye ejemplo de gran o mediana potencia

¿A quién voto en las próximas elecciones andaluzas?

Los socialistas han gobernado en Andalucía desde 1982 sin interrupción y no hemos salido del vagón de cola

Macron y Mohammed 6 en tren de alta velocidad

Mientras otros países del Magreb se resisten a la modernidad, Marruecos se suma a la carrera espacial y viaja en trenes de alta velocidad

¿Hacia un Brexit traumático?

La irrupción de fuerzas centrífugas consiguió la victoria inesperada

Interior del Ministro de Interior

​Desayuno de Europa Press con el ministro de Interior Grande-Marlaska en el hotel Hesperia de Madrid. Llegué con adelanto y atendí el WhatsApp: “¡Vaya espectáculo!.
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris