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Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

Tres años de Gobierno

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
viernes, 16 de marzo de 2007, 12:11 h (CET)
Estos días se han cumplido los tres años de la victoria del partido socialista en las urnas y, no lo olvidemos, el primer fracaso de Mariano Rajoy en su intento de conseguir la poltrona de la Moncloa. Desde la misma noche del 14 de Marzo de 2003 la plana mayor del Partido Popular diseñó una estrategia de la tensión para volver a recuperar el poder que, según ellos, les había sido arrebatado de manera incorrecta. Es normal que piensen esto, muchos de ellos aceptan las normas democráticas pero siempre han tenido serias dudas sobre ella. Al fin y al cabo es lo que han mamado en casa. Algunos son hijos y nietos de los que ayudaron al viejo dictador a mantenerse muchos años en el poder y aprovechan el disfraz de demócratas para ocultar sus verdaderas intenciones.

La prepotencia de Aznar López durante sus cuatro años de mayoría absoluta y las mentiras que tramaron Ángel Acebes y Eduardo Zaplana en las horas que siguieron al más grave atentado terrorista que hemos sufrido en este país hicieron que muchos ciudadanos que, tal vez, se hubieran quedado en casa acudieran a las urnas y dieran un vuelco a las encuestas que auguraban una nueva victoria del Partido Popular. La noche del 14 de Marzo muchos nos sentimos aliviados al conocer el resultado de aquellas elecciones pero también en aquellos mismos minutos, entre caras tristes y avinagradas, comenzó en la calle Génova la estrategia de la tensión. Les había funcionado muy bien durante la última legislatura presidida por González Márquez, que cometió algunos errores de bulto en su momento, y acompañados por sus voceros mediáticos, ese trío de la bencina formado por La Razón, El Mundo y el ABC más las soflamas del viejo comunista Jiménez Lozanitos desde la emisora episcopal, decidieron que el camino a la Moncloa era el de “contra peor mejor”.

Tomada posesión del poder lo primero que hizo Rodríguez Zapatero fue devolver a casa las tropas españolas afincadas en la invasión de Irak. Aquellas tropas que José María Aznar, en funciones de mamporrero de Bush, había enviado a una guerra que en nada ha resuelto los problemas de aquel país. Poco a poco, sin prisas pero sin pausas, el Gobierno socialista ha ido desgranando una serie de medidas sociales que, en estos momentos, tal vez no son recordadas por la población. El derecho al matrimonio de las personas homosexuales, la ley sobre las personas dependientes, los derechos de los transexuales para ser considerados personas como los demás y un largo catalogo de derechos para los más marginados han ido pasando por las Cortes y siendo refrendados por la mayoría de los españoles representados allí por los diputados de todos los partidos menos los del PP que siguen en lo de “señorías me opongo a todo, no sé por qué pero me opongo”.

Luego llegó la anunciada tregua de ETA y se abrió una ventana a la esperanza. La obligación de cualquier gobierno es la de hacer desaparecer este cáncer que nos viene corroyendo el alma desde hace cuarenta años. Lo hicieron los anteriores gobiernos y lo ha intentado Rodríguez Zapatero, pero los muchachos de la gaviota vieron ahí un caladero donde pescar votos y olvidando que su mentor principal, Aznar López, había llamado a los etarras Movimiento Vasco de Liberación y había hablado con ellos se lanzaron en tromba contra el gobierno socialista al grito de “España se rompe” para lo que les vino de perillas el tema de l’Estatut catalán olvidando que ellos habían aprobado los estatutos valenciano y balear que en alguna parte de su articulado son un calco de lo aprobado por los catalanes en su Parlament. Mientras, seguían lanzando la sombra de la duda sobre los lúgubres hechos del 11-M, lo que menos les ha importado son los casi doscientos muertos que hubieron en los trenes de la muerte. Fue ETA, junto con los socialistas, y de allí no se apean acompañados por la jerarquía eclesiástica como el domingo hizo el Obispo de Huesca en su carta pastoral.

Cardenales y obispos han estado durante estos tres años atizando el fuego, con sus gorras beisboleras han salido a la calle y desde su emisora cada mañana su emisario sigue lanzando leña a la hoguera inquisitorial. El señor Alcaraz, presidente de la AVT, ha hecho de esta organización su “modus vivendi” y se ha convertido en una franquicia del Partido Popular para que no haya sábado sin manifestación en la que buenas gentes engañadas en su buena fe acuden codo con codo con la derecha más extrema para pedir no sólo la dimisión del Presidente del Gobierno sino también su fusilamiento. Y para colmar el vaso les ha servido la prisión atenuada, que no perdón, del asesino De Juana Chaos olvidando los presos etarras que ellos, desde el poder, acercaron a cárceles del País Vasco, excarcelaron e incluso perdonaron días de cárcel a De Juana Chaos con la excusa de haber escrito un libro donde se vertían palabras mucho más graves que las que ahora le han hecho tener una condena de tres años.

Y es aquí donde, a mi parecer, ha fallado el Presidente Zapatero. Esta medida, el ver a un asesino al que se aplican prebendas legales, no ha sido bien recibida por la población y a ésta no se le ha explicado correctamente lo realizado. Es cierto que en materia de terrorismo la prudencia y el secreto de las conversaciones en una de las primeras medidas a tomar pero el gobierno socialista debería haber explicado a la ciudadanía el porqué de la excarcelación del etarra. Su muerte en la cárcel hubiera hecho de él un mártir y tal vez el ala dura de ETA se hubiera encontrado con más fuerza para lanzar a sus cachorros a una espiral de desastre y muerte. Pero esto se tenía que haber explicado a los ciudadanos para evitar todas las mentiras e intoxicación que los populares están lanzando.

El balance de estos tres años es positivo en el aspecto social y en el económico y esto es lo que los ciudadanos debemos valorar. Equivocaciones las ha habido, es lógico y natural, pero estas se han magnificado e incluso falseado por los voceros mediáticos del PP. Estatut, ruptura de España, mentiras sobre el 11-M, De Juana Chaos y ahora toca Navarra. Navarra será lo que los navarros quieran y no lo que diga Rajoy y sus palmeros, está escrito blanco sobre negro en una de las disposiciones adicionales de la Constitución, esa que tanto dicen amar y defender, cuando se dice que si los navarros, por mayoría, deciden unirse al País Vasco lo podrán hacer. Así que este sábado Mariano no nos cuente más mentiras. Todo no vale para llegar a la Moncloa.

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