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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

A Pamplona hemos de ir

José Carlos Navarro (Mérida)
Redacción
viernes, 16 de marzo de 2007, 16:52 h (CET)
Ni el uno de enero o el dos de febrero, ni el tres de marzo sino el diecisiete, a Pamplona hemos de ir. El siete de julio se defiende solo, y la fiesta nacional por sí misma, por mucha ministra antitaurina que haya. Ya era hora que un líder regional convoque a manifestarse por la Navarra foral y española, y se adhieran los que no la quieren anexionada a un incierto futuro vasco. Miguel Sanz, presidente de Navarra, llama a españoles y navarros de toda España a caminar los pasos que posterroristas, proterroristas y ambiguos dirigentes socialistas designados en Ferraz quieren desviar, no las bases socialistas navarras. El líder de la oposición irá a esta convocatoria que no es de partido porque cree que "Navarra es Navarra, y es España" deseando que "Navarra sea lo que los navarros y los españoles quieren que sea".

El Gobierno de la mayoría de los navarros no tiene el mismo "sentidiño" que los exhalan miedos a perder el gobierno. No es cuestión de poder, es la erradicación de la identidad y el inexplicable fin del ser histórico de Navarra. Son miedos distintos a los de la misma condición que los ladrones de soberanía nacional y la foral navarra, o simplemente de ungidos de poder perpetuo. A Pamplona hemos de ir a proclamarla de nuevo la capital de Navarra y los navarros. Ha renovar los votos del antiguo Reyno, que no quiere ver su historia borrada. Ni su boyante economía y centenarias tradiciones. Allí tenemos que estar ante el atisbo de venta del destino, mediante pactos oscuros y ocultos . Allí tienen que acudir los españoles que puedan ver a los navarros como vio Bertolt Brecht a los comunistas, judíos, obreros, sindicalistas o protestantes. Y ya sea tarde, ni quede nadie para protestar democráticamente, con la Constitución española bajo el brazo.

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