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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

No aprende usted, señor Zapatero, no aprende

Miguel Massanet
Miguel Massanet
miércoles, 14 de marzo de 2007, 09:40 h (CET)
Parece como si todos se hubieran puesto de acuerdo; da la sensación de que no existe otro verbo que utilizar que el verbo “crispar” o, lo que es lo mismo, 'irritar' o 'exasperar'. Se celebra una manifestación multitudinaria, con la particularidad de que, a diferencia de lo que estamos acostumbrados a ver, se hace con el máximo orden, sin estridencias, arropada con miles de baderas nacionales, sin símbolos partidistas y bajo el lema de 'No más cesiones a ETA'; todo un modelo de civismo y ¿qué es lo que intentan trasmitir aquellos a quienes les ha dolido más que si un elefante les hubiera pateado las criadillas? Pues que la derecha está crispando la situación.

Antes de llegar al punto en que nos encontramos ahora hay toda una historia de vejaciones, postergaciones, traiciones y mentiras a la ciudadanía, que han ido colmando la copa de la paciencia y que han llegado a un extremo en que se ha desbordado; y es bueno que haya ocurrido así, porque cuando una olla a presión alcanza el máximo de atmósferas permitido y amenaza con explotar, la válvula de seguridad actúa de regulador y permite que la presión sobrante se escape de forma ordenada y sin peligro. No, señores, si hay crispación será por parte del Gobierno socialista y de los que lo apoyan. Si no, vean cuales son sus planes, los que en los medios informativos afines al Ejecutivo se están aireando. Se sacará a colación lo que los socialistas califican como 'mentiras del 11-M y las teorías cospirativas'; el día 17 volverán a manifestarse por lo de la Guerra de Irak y continuarán incidiendo en su tergiversación de lo ocurrido con los etarras excarcelados y los beneficios penitenciarios durante el gobierno de Aznar. Nada nuevo, todo ello dentro de la más pura ortodoxía de la desinformación, que tan bien han sabido copiar de la KGB y qué, con tanto éxito, emplearon durante la guerra civil.

Ni un asomo de respeto para la voz de la calle ni un ápice de autocrítica ni la más mínima sensibilidad ante el requerimiento de cientos de miles de personas para que modifiquen su política antiterrorista. Desprecio absoluto para la ciudadanía.

Y lo curioso de todo este tinglado, es la falta de memoria demostrada por aquellos que debieran andarse con tiento a la hora de levantar las alfombras para sacar la suciedad de debajo. Porque, señores Zapatero y compañía, no deberían ustedes olvidar que durante la presidencia del señor González, bajo el mandato socialista, se produjo el más clamoroso de los atentados al Estado de Derecho. El Gal, financiado y promocionado por el Gobierno; una colección de asesinos a sueldo actuando en la clandestinidad para asesinar a los que no conseguían atrapar por los medios legales; y por si fuera poco, se fraguó la corrupción más abyecta de altos cargos de la Administración 'como el señor Roldán y toda la trama de los que se ocupaban de manejar los fondos reservados del Estado' como no se había conocido en toda la democracia. Algunos lo pagaron parcialmente (gracias a las medidas de gracia que les fueron otorgadas por los que quedaron fuera de la cárcel), pero otros se salvaron, en gran parte debido a la excesiva magnanimidad que tuvo el señor Aznar con ellos. También deberían sacar a colación al señor Felipe González que, hace unos días, afirmó que hubiera actuado como Zapatero en el caso de De Juana Chaos y, sin embargo, hace unos años no era tan misericordioso, porque dejó morir de hambre a un miembro del GRAPO.

Los que gobiernan pagan sus errores perdiendo el poder. Si el PP tuvo los suyos los pagó cuando Zapatero ganó las elecciones. Debemos suponer que, el nuevo Presidente, llegó a su cargo para mejorar lo hecho por sus predecesores no, como está sucediendo, para desmontar todo el aparato del Estado y rendirse ante los terroristas. Ahora, que no pretenda traspasar sus responsabilidades a sus adversarios políticos por lo que hicieron cuando gobernaron; el 'y tú más' vale para una pelea de niños, no para justificar lo injustificable en la tarea de un presidente de la Nación. Al señor Zapatero es a quién le toca dirigir los destinos de la patria y, si lo hace mal, si no sabe a dónde se dirige y si está enfangado en sus tratos con ETA, no busque árnica achacándolo a sus adversarios; que ahora no son más que su oposición. Si se sustan por una manifestación pacífica como fue la del sábado ¿de qué no se van a asustar? Lo que debieran hacer, lo que les aconsejaría que hicieran, lo que convendría que pensaran antes de lanzarse a una batalla de insultos y descalificaciones; sería empezar a considerar a la Oposición como un miembro más del Parlamento; perderle el miedo y aceptar sus propuestas o, al menos, discutirlas de una forma constructiva; descargar el lastre de los nacionalistas e independentistas (olvidarse del Pacto del Tinell) y darle una patada en el trasero al simple de Llamazares. En caso contrario, me temo que vamos camino de que la rueda de la historia nos vuelva a alcanzar por no haber sabido leer a tiempo en ella. Y esto es muy grave.

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