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Opinión

Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Master D

Manuel Fandos
Redacción
lunes, 12 de marzo de 2007, 12:21 h (CET)
El 25 de febrero doña Anabel Núñez Hernández, por enésima vez a través de los medios, manifiesta en cartas al director, ahora en este medio, una serie de insensateces en contra de Master D que no tengo más remedio que contestar, también en este medio, para evidenciar algunas cuestiones:

Los datos son tozudos, y se pueden demostrar, las opiniones son eso, opiniones. Desde hace meses queremos nosotros (y su familia) contactar con ella para aclarar lo que sea preciso respecto de los compromisos que Master-D y ella asumimos por escrito. Ha sido imposible, sólo se expresa a través de los medios, así que utilizamos los mismos para ver si así fuera posible.

Es obvio que si uno que está matriculado en un curso (como es el caso) de Auxiliar Administrativo, y pregunta la definición de un concepto administrativo la respuesta del tutor tiene que se «literal» ¿cómo iba a ser de otra manera? ¿acaso hay más de una definición de «ley orgánica»?
De entre las barbaridades que dice, se le ha olvidado mencionar que su «guerra particular» contra Master-D empieza cuando deja de abonar los recibos que se comprometió a pagar y que nosotros, naturalmente, reclamamos. Que su deuda alcanza a casi las tres cuartas partes del compromiso adquirido. Se le olvido empezar diciendo: quede claro que soy una «morosa».

Se le ha olvidado mencionar que el mismo día que se matriculó ella, lo hizo también su hermana y que está encantada con el material, servicio y atención recibidos.

Se le ha olvidado mencionar que, por lo menos para nosotros, está ilocalizable, porque ha debido cambiar de domicilio y no lo ha notificado, por lo tanto no podemos avisarle de esas convocatorias que dice que desconocía.
Se le olvidó, por lo que se ve, a esta joven desmemoriada que acceder a la función pública precisa, además de una preparación que nosotros encantados le podemos brindar, esfuerzo, mucho esfuerzo personal, que ella no ha puesto.
En fin, no quiero aburrir al lector, solo quiero que si conoce a doña Anabel le diga que estaríamos encantados de tratar su asunto de manera particular, como siempre quisimos, para ver posibles soluciones y no a través de una «pataleta mediática» y, sobre todo, que se ponga en contacto con su familia, que, según nos cuentan, está muy preocupada por el atolondrado orden vital que le rige en los últimos meses.

____________________

Manuel Fandos, Relaciones Externas de Master-D.

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