Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

EEUU. Irán. ¿No es la hora de frenar?

Piotr Goncharov
Redacción
sábado, 10 de marzo de 2007, 10:21 h (CET)
La reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, en la que sus miembros tendrán que decidir cómo proceder con respecto a Irán que no desea subordinarse a la exigencia de la comunidad mundial de hacer parar las obras de enriquecimiento de uranio, se celebrará en la primera mitad de marzo, según se espera. Al Consejo de Seguridad le corresponde adoptar medidas complementarias para Irán, basándose todavía en el Artículo 41 del Capítulo 7 de la Carta de la ONU, el cual excluye la coacción. Mientras que los miembros del “sexteto” están coordinando el proyecto de nueva resolución, en torno al propio Irán bullen pasiones.

En vísperas de la reunión de marzo del CS de la ONU, Irán y EE UU intercambiaron por tradición “golpes preventivos”, manifestando su decisión de no vacilar en conseguir sus metas con medios militares. Irán llevó a cabo unos ejercicios de gran escala del Cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica (unidades elitistas de sus Fuerzas Armadas), realizó exitosamente las pruebas de unos nuevos cohetes de turno y declaró que, pese a las exigencias de la comunidad mundial de imponer moratoria sobre el enriquecimiento de uranio, el país va a proseguir la realización de su programa nuclear y está dispuesto a defenderlo hasta librando una guerra. EE UU por su parte respondió desplegando una ofensiva en masa. La revista “NewYorker” insertó un plan de ataques aéreos contra blancos en Irán, elaborado por el Pentágono. El periódico británico The Daily Telegraph informó sobre las negociaciones que sostuvieron EE UU e Israel respecto a los vuelos de aparatos israelíes sobre Irak. El vicepresidente de EE UU, Richard Cheney, manifestó que se estaban estudiando todas las variantes de operaciones a desarrollar contra Irán. Es un proceder conocido, baste con recordar el febrero de 2006.

Hasta hace poco tal confrontación y la demostración mutua de músculos militares por EE UU e Irán se percibía a menudo como un bluff. Pero en estos momentos, en que EE UU está creando en la zona del Golfo Pérsico potentes grupos de aviación con el fin de “ejercer presión política” (precisamente así explica su destinación Washington), se hace evidente que las partes están al borde de salir del marco de un vulgar bluff, si no lo habrán hecho ya. Todo mecanismo militar creado como un medio de “presión política” es eficaz mientras que surte un resultado concreto. Pero en otro caso se transforma en medio de un banal chantaje, mientras que su valor militar inicial se devalúa. ¿Qué va a hacer, por ejemplo, EE UU si Teherán no cede ante esa “presión política”? ¿Va a hacer guerra? Pues otra salida no existe, porque está en juego el prestigio de EE UU.

A juzgar por todo, EE UU difícilmente podrá evitar guerra contra Irán. La política que aplican ambos (Irán y EE UU) en la región el uno contra el otro, y también la política de Teherán para Israel, aliado de EE UU, hacen de hecho inevitable el estallido de una guerra. Para evitarla, sin cambiar radicalmente el desarrollo de la situación, una de las partes tendría que asumir sustanciales sacrificios. EE UU se vería obligado a sacrificar sus intereses en la región, pero es poco probable que lo haga. Irán a su vez debería cerrar su programa nuclear y olvidar sus ambiciones de constituirse en una potencia regional, lo cual también es poco verosímil.

El logro de una componenda es posible, desde luego. Para ello Irán tendría que poner su programa nuclear bajo un riguroso control de la Agencia Internacional de Energía Atómica, corregir bastante su política para Irak, el Líbano y Palestina y olvidar sus retóricas antiIsrael. EE UU, por su parte, tendría que reconocer el papel clave que Irán juega en la región, por lo cual puede gozar de ciertas preferencias. Es poco probable que las partes estén dispuestas a hacerlo.

Mientras tanto, en el propio Teherán el programa nuclear y la política que está aplicando el presidente Mahmud Ahmadineyad ya son objeto de críticas mordaces por parte de diversos círculos políticos. En particular, el líder del reformista Partido Islámico de Solidaridad de Irán, al dirigirse a Ahmadineyad desde planas del prestigioso periódico iranio “Etemad-i-Melli”, escribe que “los frenos existen para que el tren llegue seguro al punto de destino”.

En el contexto de retóricas belicosas, tales palabras semejan ser por poco un gesto de buena voluntad. El articulista escribe de los frenos y el tren no por una casualidad. Ahmadineyad, en sus polémicas sostenidas a distancia con la secretaria de Estado de EE UU, Condoleezza Rice, declaró que el programa nuclear iranio, igual que un tren, no tiene marcha atrás. A lo cual la secretaria de Estado replicó que el programa nuclear iranio no necesita “marcha atrás” sino un “freno de urgencia”.

Lo de frenar sería quizás un primer paso dado en el camino que lleva a lograr una componenda.

____________________

Piotr Goncharov, RIA Novosti.

Noticias relacionadas

Interior del Ministro de Interior

​Desayuno de Europa Press con el ministro de Interior Grande-Marlaska en el hotel Hesperia de Madrid. Llegué con adelanto y atendí el WhatsApp: “¡Vaya espectáculo!.

El acto del reconocimiento de gobiernos

Las principales doctrinas sobre reconocimiento de gobiernos

Alcoa y el abandono de Asturias

El presente y el futuro industrial y económico de Asturias están en el aire

Hacia la caverna

El oscurantismo sigue siendo demasiado moderno

Equidistancia

Entender la vida como una confrontación permanente es algo terrible. Supone enfrentarse a cada una de las facetas de la realidad con un pensamiento dicotómico
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris