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Etiquetas:   Con permiso   -   Sección:   Opinión

La prensa, qué prensa, esa prensa

Pedro de Hoyos
Pedro de Hoyos
@pedrodehoyos
jueves, 8 de marzo de 2007, 11:41 h (CET)
Quiero confesarles, después de tantos años, que ya no sé si no me gusta leer la prensa o si ya no me gusta leer esa prensa. Me refiero a todo este zarrapastroso enfrentamiento entre unos y otros, los de siempre y los de toda la vida, los que vienen y los que están de vuelta. Me hiere todo este guirigay tan envenenado en que los políticos, la política, han convertido la vida ciudadana, que me están cambiando los momentos más placenteros de la vida, desayunar con los periódicos, hablar de política en la barra de mi bar, vivir los cafés con puro, partida y tertulia de actualidad. Siempre criticando al gobierno, eso sí. Fuese cual fuese el gobierno. Fuese de quien fuese el Gobierno.

Si apoyas al gobierno eres un traidor y si le criticas eres un fascista. Y tú más. Toda la actualidad política se reduce al 'Y tú más' apoyado por toda la imaginería del Gobierno y de la Oposición. Imaginería de los periódicos, imaginería de la radio, imaginería de le televisión y de la radio. Ya quedan pocos periódicos que informen, que trasladen al lector la verdad de la vida sin más, que narren los acontecimientos, quién, cómo, cuándo y dónde, el abecedario del periodista. Ahora, ay, cuánto me duele, los periódicos, algunos periódicos, ya no narran los sucesos, se han convertido en servidores sumisos y humildes de la verdad de su señor, a la mierda la independencia, a la mierda la Verdad, arriba mi Señor, arriba su verdad.

Se atacan entre sí, se enzarzan defendiendo su facción, encontrando en los argumentos del otro el mal de España, envenenando los alientos, alentando los venenos, justificando su existencia en proclamar la malignidad del ajeno, en fortalecer la heroicidad del propio. Cuanto peor es el enemigo mejores son nuestros amigos, viva yo y los míos. Ya no compras un periódico, compras el alimento ideológico para toda la jornada, te acercas al kiosco a colmar el arsenal, que se entere la estúpida esa de la sección de Impagos y Atrasos que me mira siempre por encima de los hombros y que lee esa escoria que quieren llamar periódico.

Y se sumen en la controversia y se suman a la controversia. La buscan y la magnifican, forman parte de ella, se retroalimentan de ella, encuentran en ella la razón de su ser, de su servicio. Ya no buscan ofrecer al lector la verdad de los hechos, sino presentar, defender, impulsar su verdad de sus hechos. La prensa, ay, algunos periodistas, se ha convertido en muñidora del pensamiento partidario, ideólogos de chaleco, pipa y güisqui con soda, atenta la cámara que hoy hay tertulia y salgo yo. La verdad ya no es la divisa, la verdad ni se divisa en alguna prensa. Prensa presa. De la ideología. Del servicio al lector inteligente hemos pasado al servicio del partidario incombustible, que esta guerra hay que ganarla.

Ha llegado el momento en que ya no se busca informar a los lectores, sino formar a los partidarios, fortalecerles ideológicamente, proveerles de argumentos y que resistan sin arrinconarse las embestidas ciegas de los que no tienen la suerte de ser como nosotros. Hoy la prensa quiere ser el ideólogo del voto del lector, el soporte ideológico de los militantistas, aquellos que no se arredran y buscan palabras como lanzas, ideas como bombas, insultos como ideas, para sostenella y no enmendalla y defender la verdad contra los que no se dejan convencer de que tenemos razón. De la gran prensa portavoz del Movimiento hemos pasado a la prensa portavoz del pensamiento. Del Líder Supremo. O del Partido.

Algunos periódicos, algunas radios, algunas televisiones han encontrado su razón de ser en convertirse en la correa trasmisora de lo que el progre oficial de toda la vida, pana, barba de tres días y melena, debe saber para poder defenderse de aquello que el carca oficial de toda la vida, americana, corbata y bigotillo años cuarenta, lee, escucha, ve en las correas trasmisoras de lo debe pensar para defenderse de los progres oficiales. Y viceversa, claro. Se ha convertido la vida en una debate permanente entre el grupo de prensa portavoz del Gobierno y la prensa portavoz de la conspiración contra España, entre el dontancredismo del Gobierno y el tremendismo de la oposición.

Y cada día lo resisto menos, créanme.

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