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Obsesión prohibicionista
Raúl Tristán
Salgado está que se sale, con el tabaco lo intentó, y pese a que no soy fumador, confieso que poco bueno logró. Seguimos ahumados los que no, y cabreados los que el cigarrillo amó.
Hamburguesas XXL vinieron después, y creyéndolas influencia de George, aunque Alemanas ellas son, ya ves) la ministra contra ellas se despachó sin empacho. Amiga Elena, ¡qué distinto sería, si de la extinta URSS vinieran!.
Ahora le da por el vino, a nuestra estoica ministra, ¡con lo bien que sienta un buen caldo, ya sea Rioja o Somontano, Cariñena o Ribera del Duero, yo estoy que me muero si no bebo, en este preciso instante, un tinto sin talante, pero con mucho cuerpo. Un reserva, un crianza, ¡y Salgado a otro con la chanza! Buena uva, y tiempo en barrica, ¡y véndele a tus amigos la borrica!
¡Anda ministra a que te lo miren, que lo tuyo no es prevención, sino insana obsesión por la prohibición!
¡Vivamos los epicúreos,sibaritas y hedonistas, ajenos a las preocupaciones de semejantes ministras!
Y si por prohibirlo todo estamos, entonces prohibamos: a los necios gobernar, y al pueblo votar.
¡Qué felicidad total, la dictadura moral de ZP y los que comen de su morral!
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