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Etiquetas:   Reales de vellón   -   Sección:   Opinión

Una alternativa a la gasolina en Latinoamérica y el Caribe

Sergio Brosa
Sergio Brosa
martes, 6 de marzo de 2007, 11:25 h (CET)
Publica The New York Times que el presidente Bush, con la esperanza de una reducción en la demanda de petróleo en Occidente, está preparando la finalización de un acuerdo con Brasil en esta semana, para promover la producción y el uso del etanol a través de Latinoamérica y el Caribe.

El acuerdo podría impulsar un crecimiento sustancial de la industria del etanol en Brasil, pues la tecnología y el equipamiento industrial allí desarrollados se exportan a otros países de la región.

La mayoría del etanol producido en Brasil se hace a partir de la caña de azúcar y es mucho más barato de producir que el etanol derivado del maíz que ha sido apadrinado con tarifas protectoras y mandatos gubernamentales en los EE.UU.

Pero el acuerdo ya ha empezado a provocar las quejas de los políticos de las regiones productoras de maíz en los EE.UU. Temen que el plan podría conducir a un incremento de las importaciones del etanol extranjero más barato y cortocircuitar a los productores estadounidenses.

Al incrementar la producción y el consumo del etanol, particularmente en los países productores de azúcar, los burócratas de la administración Bush esperan reducir la dependencia global del petróleo extranjero de la región y aliviar parte de la presión motivada por el precio del petróleo.

Como efecto colateral, esos burócratas argumentan que el programa podría también reducir la influencia de Hugo Chávez, presidente de la rica petrolera Venezuela.

Bush tiene previsto un encuentro en Sao Paulo esta semana con el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.

La administración Bush espera completar un memorando de interpretación que llame a la cooperación entre los estados en la investigación y estandarización de los biocarburantes, así como también para la ayuda y cooperación con otros países para repetir la experiencia de Brasil en la producción del etanol de azúcar.

La administración brasileña ha confirmado el acuerdo, remarcando que el efecto más importante de la colaboración con los EE.UU. radica en la promoción de un amplio mercado internacional para la tecnología brasileña del etanol.

Brasil y EE.UU. prevén un total de más del 70% de la producción global de etanol. El acuerdo tiene por objeto alentar a otros estados, especialmente a los pequeños y pobres del Caribe y Centroamérica que son productores de caña de azúcar, para que se hagan productores de etanol.

Antonio Simões, director de la división de energía del Ministerio de Asuntos Exteriores de Brasil, dijo que este memorando es más que un documento: es un punto de convergencia en la relación con más enjundia e intensidad que cualquier otro que hayamos visto en los últimos 20 o 30 años. Será provechoso para Brasil, para los EE.UU. y también para terceros países. Es un proyector ganador para todos los que en él participen. Lo bueno, añadió Simões, es que un país pobre puede reducir lo que paga por la importación de petróleo y ganar dinero por la exportación de etanol. De esta forma, podrá invertir más recursos en programas sociales y la producción de energía se democratizará en el mundo, con 100 países produciendo energía, en lugar de sólo 15 o 20.

Si bien todo este asunto es muy alentador, de cara a la mejora de las condiciones económicas y de las fuentes energéticas de los países que quieran/puedan adherirse al acuerdo entre Brasil y los EE.UU., lo cierto es que los propios productores norteamericanos no se lo van a poner fácil a la administración Bush, pues, entre otras cosas, ya están esgrimiendo argumentos tales como a qué viene que los EE.UU. potencien la producción de etanol fuera del país, para luego tener que importarlo.

Los EE.UU. aplican ya una tasa de 50 céntimos de dólar por galón de etanol importado, pero los países caribeños y los que componen el Tratado de Libre Comercio de América Central, están exentos de tal canon si fabrican el etanol a partir de productos que crezcan en sus propios países. Así pues, tales países pueden acabar por convertirse en exportadores a los EE.UU.

Por su parte, Brasil está planeando extender su tecnología a África, donde tiene un comercio desarrollado y lazos culturales y en países asiáticos, como Tailandia. Brasil realiza exportaciones directas de etanol que el año pasado alcanzaron una cifra record. Pero la demanda interna de etanol en Brasil está creciendo rápidamente y el gobierno considera una prioridad satisfacer su mercado doméstico.

Lo cierto es que cuando se produjo la primera crisis mundial de la energía, al principio de los 70, ya se decía que el precio del petróleo tenía un límite superior, por encima del cuál era más barato obtener carburantes biológicos. En estos más de 30 años transcurridos, la tecnología ha avanzado en Brasil particularmente y hoy puede obtenerse combustible de la caña de azúcar y el maíz –que ha condicionado enormemente la vida de las familias modestas en México, al encarecerse mucho el harina de maíz para las tortitas, base de su alimentación– a precios inferiores que del petróleo. En Brasil hace ya muchos años que la mayoría de los coches y todos los utilitarios, utilizan el alcohol como combustible.

En Europa, como parece que somos muy ricos y nos gustan los coches cada vez más potentes aunque se restrinja la velocidad máxima, ilimitada únicamente en algunos tramos de ciertas autopistas de Alemania, parece que la gasolina sólo nos preocupa en cuanto a las emisiones a la atmósfera, como si ello fuera la causa del calentamiento global. Pero no nos preocupa su precio, su origen ni su sostenibilidad.

Los amantes de las energías renovables, deberían hacer más hincapié en estas alternativas de carburantes biológicos e impulsar que los expertos botánicos obtuviesen variedades de la caña de azúcar susceptibles de crecer fuera de los trópicos.

Aunque con las medidas legales en curso, aunque sean un stop and go, sobre el consumo del alcohol, no sé si va a producirse un conflicto económico-energético-social de cara al impulso del consumo de alcohol en los coches.

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