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Etiquetas:   El ateneo deportivo   -   Sección:  
La gota que colma el vaso
Enrique Salvatierra
Enrique Salvatierra
lunes, 3 de julio de 2000, 00:10 h (CET)
En la noche de anteayer se disputaban los partidos de vuelta de los cuartos de final de la Copa del Rey. Con grandes partidos cargados de emoción y de buen juego como el Zaragoza-Barcelona, y con un derby que ha dado mucho que hablar en las últimas semanas, el Betis-Sevilla. Este encuentro ha traído mucha cola en las últimas semanas con la insistencia de Del Nido, presidente del Sevilla, por asistir al estadio Manuel Ruiz de Lopera, con la posterior negativa del máximo accionista del club verdiblanco.

La mala relación entre ambos presidentes, ha provocado que la división entre las dos aficiones se haya radicalizado, hasta tal extremo que en el minuto 14 del partido de ayer, un objeto impactara en la cabeza de Juande Ramos, entrenador del Sevilla, dejando a este inconsciente y teniendo que ser retirado en camilla por los sanitarios. Este hecho provocó la retirada del terreno de juego de los jugadores del Sevilla, y la posterior suspensión del partido por parte del colegiado.

En las horas que les escribo esto aún no se han esclarecido los hechos, ni se conoce el objeto con el que han golpeado al entrenador sevillista, pero lo más importante es que un acontecimiento de este calibre se haya producido en España. Hasta ahora estábamos acostumbrados a lanzamiento de objetos a los colegiados y sus asistentes, a algún jugador, o tan solo al terreno de juego, pero nunca a un entrenador.

Y ya son muchas las ocasiones en las que numerosos objetos han caído al campo y han golpeado a alguno de los protagonistas del encuentro. Todo esto tiene un solo culpable, la fervorización de los colores, provocada por hombres como Lopera, quienes extremizan el amor por los colores de su equipo. Las aficiones cada vez son más radicales, aunque también es cierto que son un puñado de descerebrados los que destruyen un espectáculo tan hermoso y deportivo, como es el fútbol. Sin duda, ellos son la lacra del fútbol, gente que debería ser erradicada de los estadios de fútbol, y espero que este sea, por fin, la gota que colme el vaso, y empezar así a buscar soluciones –los italianos ya han empezado- para un problema que afecta a todos los aficionados al deporte rey.

 
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