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Don Quijote estaría orgulloso

Jorge Dargel
Jorge Dargel
sábado, 3 de marzo de 2007, 23:44 h (CET)
Para no variar en mis últimos artículos, vuelvo a escribir unas líneas dedicadas al balonmano, un deporte que a pesar de los enormes éxitos que da a nuestro país, sigue estando en el olvido para algunos. Y es que el tema que he elegido hoy, creo que bien merece un artículo. Me refiero a cómo se vive el balonmano en Ciudad Real. El fin de semana pasado pude comprobar in situ la pasión de una ciudad por su club. Se pueden hacer muchas cosas un fin de semana, pero sinceramente, invito a los aficionados a este deporte que vayan a ver un partido a esta ciudad manchega.

Me pueden llamar loco o inconsciente, sin embargo, el sábado pasado cogí el coche desde Madrid y me desplacé a Ciudad Real para disfrutar de todo un partidazo de Copa de Europa. El conjunto manchego se veía las caras en la ida de los cuartos contra el Portland, casualmente, la final de la edición pasada de la Champions. Sinceramente, creo que para el que le guste esto del balonmano, lo de menos es el desplazamiento. Y es que cuando entras en Ciudad Real unas horas antes del choque, puedes comprobar que el balonmano impregna las calles de esta ciudad, más aún cuando se da una gran cita como la pasada. Si dais un paseo en una futura cita deportiva por la zona centro, por la plaza Cervantes, por el ayuntamiento… podréis ver de lo que hablo. Gente con sus bufandas, camisetas, banderas, etc, de su equipo y según se acerque la hora del encuentro, todos en procesión hacia la `catedral´, el Quijote Arena.

Pero saben qué es lo mejor de todo, el ambiente. Cualquier despistado que estuviera por las inmediaciones del pabellón manchego, creería que los aficionados serían de un club de fútbol o baloncesto, pero no. Son hinchas de un equipo de balonmano. Y es que en algunas ciudades, este deporte supera a los dos citados. Hablar de Ciudad Real es hablar de balonmano y del Quijote, los dos van estrechamente unidos de la mano. Además, son frecuentes la confraternización con las hinchadas foráneas, por una unión común, el balonmano.

Cuando uno llega ya al lugar de encuentro, el Quijote Arena, puede ver un enorme bloque prefabricado. Puede no resultar muy agradable a la vista, pero esto cambia cuando se ve el interior. Un enorme pabellón construido de arriba abajo, asemejándose a un anfiteatro romano. Las más de cinco mil sillas, los palcos, los bares, la tienda… son un ejemplo para futuras construcciones deportivas. Y lo mejor de todo, este pabellón es de uso exclusivo para el balonmano. Un proyecto deportivo excelente ha conseguido que el Ciudad Real tenga uno de los mejores equipos del mundo, pero nada se hubiera logrado si un factor indispensable, la afición. Estos aficionados a los que me refiero, repletan generalmente las gradas del Quijote Arena cada jornada, sea Liga Asobal o Copa de Europa. Por ejemplo, contra el Portland, el sábado se dieron cita casi 5.200 espectadores, pero el martes contra el Valladolid, se llegó a los 4.500. Para otros deportes como el fútbol, estas cifras pueden parecer ridículas, pero si hablamos de balonmano, es un enorme éxito. Para que se hagan una idea de esta afición por este equipo, el club tiene pensado ampliar el pabellón a más de ocho mil localidades.

Dentro de poco, el Quijote Arena poco tendrá que envidiar a los inmensos pabellones alemanes. Y es que el Ciudad Real tiene todos los factores para dominar el balonmano español y europeo. Pero no olvidemos algo fundamental. Un proyecto no triunfa sin el apoyo popular. El ambiente que pude ver en el pasado choque contra el Portland, me da esperanzas e ilusión para seguir soñando con este deporte. Miles de aficionados animando sin parar a su equipo, a su equipo de balonmano. Cada temporada que pueda (ya son varias), por lo menos una vez, volveré a Ciudad Real para disfrutar de mi deporte, el balonmano. Pero no se crean que esto sólo pasa en esta ciudad manchega, este aire contagioso se da en otras lugares como León, Valladolid, Pamplona, Málaga… ¿Por qué no voy a soñar que un día el balonmano se asemeje al fútbol? Don Quijote era un soñador, de grandes ideales y con un propósito claro. ¿Por qué no voy a poder soñar en derrotar esos mismos molinos que el protagonista de Cervantes?

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