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Etiquetas:   Universidad   -   Sección:   Revista-zonajoven

Hablemos de verdad de Bolonia

Carlos de la Cruz
Redacción
miércoles, 28 de febrero de 2007, 23:00 h (CET)
El mundo universitario está inmerso desde hace algunos meses, y hasta probablemente finales de la década, en un periodo de cambio. Alrededor de unos cincuenta países europeos han marcado como prioridad la convergencia en materia de educación superior, o lo que es lo mismo, asemejar los planes de estudios universitarios entre los países del antiguo continente. Esta idea no es nueva, de hecho no se fijó en Bolonia (Italia) en 1999, sino que procede de la Declaración de La Sorbona de 1998, en la conmemoración del 700 aniversario de esta Universidad, entre Alemania, Gran Bretaña, Francia e Italia.

Es evidente que si en las últimas décadas los países europeos hemos evolucionado hacia una mayor integración (coordinando nuestras políticas en materia económica, monetaria, energética o incluso agraria), la educación, pilar básico para el futuro de los pueblos, no podía ser menos. Una harmonización de las estructuras de los planes de estudio, y por tanto la consecuente homogeneización de los conocimientos mínimos adquiriros en la Universidad, favorecerá la movilidad tanto de estudiantes (para aprender y conocer el resto de los países europeos, su cultura, su lengua, su mercado laboral…) como de profesionales, dado que el mercado de trabajo es libre en toda Europa. En ello, está asegurado el consenso respecto a los beneficios de la reforma de Bolonia, beneficios tanto para los países como para los propios estudiantes.

Algunos de los más reacios a la integración europea y a la convergencia en temas capitales, como lo son los estudios universitarios, han apuntado a la amenaza de la privatización de la Universidad como uno de los puntos clave para su oposición al proceso. Una privatización, o “mercantilización” (como llaman) que está tan lejano de la realidad como España de Australia.

El mal llamado Proceso de Bolonia no sólo no privatiza la Universidad sino que ayuda a recuperar para el espacio público un área de la formación que en estos momentos sí esta mercantilizada y descontrolada por los poderes públicos. No privatiza, sino todo lo contrario. Me explico:

En lo referido a postgrado (o másters), en la actualidad son títulos propios de las Universidades, pero no son títulos oficiales y por tanto reglados por las administraciones públicas. Con la reforma de Bolonia, estos postgrados pasan a ser oficiales, con lo que estará bien claro cuál es la oferta en esta materia y se ajustarán a precios públicos (que en estos momentos no existen y que cada Universidad lo cifra a su antojo sin regirse por ninguna norma). Además, al ser títulos públicos, los estudiantes podrán optar a becas públicas para cursarlos, cosa imposible en la actualidad. OSea que, no sólo que no se privatiza la universidad sino que se regulan los precios de los másters para hacerlos accesibles y además se posibilita el acceso a becas.

Es evidente que todo cambio conlleva sus riesgos, pero empeorar la situación en la Universidad española es casi imposible. Cualquier cambio será siempre a mejor, sobretodo si tenemos a Europa como referente. Si hay algo a lo que parecerse es a las universidades de Holanda, Noruega o Bélgica.

En principio, una mala aplicación de la reforma podría conllevar algunos riesgos. Pretender hacer un “arreglo” de lo ya hay en estos momentos para adaptarlo a Europa será un fracaso: el Espacio Europeo de Educación Superior es un cambio de mentalidad, de filosofía, y no un ajuste de horas y asignaturas simplemente.

Bolonia lleva consigo un cambio en la tipología de la docencia, muy importante, y a veces un aspecto olvidado por los detractores. Esta reforma tiene que conllevar una modernización de las técnicas docentes: no puede ser que haya algunas asignaturas que en la actualidad se impartan igual que hace cincuenta años, tan sólo cambiando la pizarra por el proyector. Y a veces ni eso.

Porque se utilizan nuevos conceptos como habilidades, destrezas, competencias… pero que en realidad son necesarios no sólo para el mercado de trabajo, sino para el desarrollo profesional, tanto en el sector privado como en una ostión eficiente del sector público. Además, estas destrezas y habilidades también son útiles en el día a día de la vida de las personas.

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