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Opinión
Etiquetas:   Artículo opinión  

EEUU - Irán: Balanceo entre la guerra y la paz

Piotr Goncharov
Redacción
jueves, 1 de marzo de 2007, 13:46 h (CET)
El 23 de febrero, el director de la OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica) presentó al Consejo de Seguridad de la ONU el informe relativo a la respuesta de Irán a la demanda recogida en la resolución 1737 que este organismo aprobó en el pasado mes de diciembre. Según la resolución, antes del 21 de febrero Irán tenía que haber suspendido totalmente el enriquecimiento de uranio. Si Teherán ignora esas exigencias, el CS emprenderá medidas complementarias encaminadas a endurecer las sanciones.

Entretanto, la situación que estos días se crea en torno a Irán está rebasando obviamente el marco de su programa nuclear. EE UU incita los acontecimientos. Según estimaciones de la revista británica “New Statesman”, las fuerzas y armamentos ya instalados en la zona operativa de la parte suroeste del Indico y el Golfo Pérsico, hacen posible a EE UU liquidar en horas contadas la infraestructura política, económica y militar de Irán.

Ya es evidente que para EE UU el átomo iranio en modo alguno es el problema clave en sus relaciones con Irán. Washington dio a entender a Teherán que Irán no dominará en el Próximo Oriente ni ejercerá el control del Golfo Pérsico, que EE UU defenderá sus intereses en la región y no la abandonará de ninguna manera. También dio a entender claramente a Teherán que no se propone tolerar más su política respecto a Irak, lo que está expuesto en la “nueva estrategia de Bush”.

Se pone en claro que el elemento axial de la “nueva estrategia” no es el envío de dos batallones de soldados de la elitaria Marina y cinco brigadas de tropas terrestres, sino el despliegue en el Golfo Pérsico de dos grupos portaaviones de asalto y la instalación del moderno sistema antimisiles norteamericano “Patriot PAC-3”. Pero no se sabe si todo este potencial militar sea utilizado o EE UU se limita a demostrar su músculo militar y decisión. Al mismo tiempo, no se excluye la posibilidad de que la negativa de Teherán a dejar de enriquecer uranio será utilizada como pretexto de acabar con el enemigo que pretende el papel de figura clave en la región y le baraja a EE UU sus planes expuestos en la “nueva estrategia”.

Hasta el momento presente el presidente Bush califica de “especulaciones políticas típicas para Washington” las divagaciones sobre posibles golpes militares contra Irán. Sus palabras son apoyadas por el jefe del Pentágono, Robert Gates, afirmando éste que la creación de una potente armada de portaaviones en el Golfo Pérsico habrá de considerarse como “mecanismo seguro” capaz de hacer entrar en razón a Teherán, y que no se puede ignorar a EE UU pese a que está atascado en Irak. Al mismo tiempo, tanto Gates como Bush reconocen que “las fuerzas armadas son el último remedio capaz de solventar los problemas” si Irán no llegue a comprender la idea sencilla: de ninguna manera se puede echar de la cuenta a EE UU.

Según todos los indicios, Teherán no se apresura a prestar oído a los consejos de la Casa Blanca y demuestra su decisión. Irán realiza la maniobra con participación de 20 brigadas terrestres que no sólo es la mayor de estos últimos años, sino que acusa su rasgo peculiar. En estos ejercicios se ensayan nuevos modelos (para Irán) de sistemas de defensa antiaérea, recién adquiridos.

Pero en el último momento, como siempre, Teherán declara su disposición de reiniciar las negociaciones sobre el programa nuclear iraní para “eliminar recelos e inquietudes” de la comunidad internacional. A estos efectos, el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Ali Larijani, se entrevistó con el jefe de la OIEA en Viena. Para los días 5 y 6 de marzo está fijada la sesión ordinaria de la Junta de Gobernadores de la OIEA sobre el dossier nuclear iraní.

En vísperas de ese encuentro Mohamed al-Baradei declaró que no escatimará esfuerzos por persuadir a la parte iraní de que el desarrollo del proceso negociador responde a los intereses de Teherán. Si sus esfuerzos no surtan efecto, ni siquiera se atrevería a pronosticar “lo que podrá suceder mañana”.

Procede señalar que incluso de tener éxito sus esfuerzos, es poco probable que se produzcan algunos cambios cardinales. El presidente de Irán declaró que Teherán no se propone suspender las actividades relativas al enriquecimiento de uranio y que en el curso de la maniobra las unidades elitarias del Cuerpo de Guardianes de la Revolución iraníes “repelaron un ataque de aviones, helicópteros y misiles del enemigo convencional habiendo utilizado 620 misiles y piezas antiaéreas”.

Irán demuestra estar listo para la guerra.

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Piotr Goncharov, para RIA Novosti.


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