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Etiquetas:   TEATRO CRÍTICA   -   Sección:   Revista-teatro

Emocionante teatro primitivo

Un retorno a la Grecia clásica
Redacción
martes, 27 de febrero de 2007, 21:03 h (CET)
La tragedia griega por excelencia vuelve al escenario con una sobriedad y pureza que conmueve demostrando la vigencia de este drama universal que sigue tocando en lo más íntimo de los humanos.

Gloria March
Con un texto acertado, sin florituras, un excelente reparto y una propuesta entre griega y japonesa, el joven director Oriol Broggi nos muestra una historia de siempre, el destino, la lucha entre lo divino y lo humano. Viaja directamente a las emociones más primarias, como la familia, para decirnos que incluso desde hace 2.500 los humanos seguimos moviéndonos por una moral universal marcadas por la vida y el amor.

Escrita por Sófocles, Antígona, heroína por excelencia, desafía al rey Creonte al querer dar sepultura a su hermano muerto en batalla. El déspota de Creonte ha mandado no enterrarlo y matar a aquél que lo intente. Pero el escritor no se queda contento con ésto y da otro giro, la condenada Antígona es la prometida de su hijo...algo que le llevará a un final desastroso. El clímax aparece en esta obra de una forma sorprendente, como se hiciera en el más puro teatro griego. Se produce una catarsis, una unión del público con la protagonista al vivir lo que le ha tocado vivir, enmarcado por ese canto final griego que realizan todos los actores. A más de uno se le erizó el pelo. Entonces es cuando uno entiende por qué esta obra recibió dos premios Butaca de Teatro de Cataluña a Mejor Montaje Teatral y Mejor Dirección Teatral.

Oriol Broggi ha dejado a un lado la tradición gestual que solemos encontrar en el teatro español e italiano para centrarse en lo importante, las palabras, no grandes gestos, sobriedad al más puro estilo teatro japonés, sin llegar a aburrir. El propio Oriol se declara admirador del cineasta Kurosawa. Esta admiración se ve tanto en el estilo interpretativo, la escenografía como en el vestuario de los actores.

Sólo al ver el espacio uno ya puede aventurar que lo que va a ocurrir allí no va ser declamar unos cuantos versos y gritar un poco...la propia sala de la Abadía ayuda a crear esta atmósfera de misticismo ya que este teatro fue en su tiempo una iglesia y el lugar que normalmente ocupa el escenario es ocupado por primera vez por el público. El estreno de esta especial Antígona ya fue en un marco también muy original, la sala gótica de la antigua Escuela de Artes y Oficios de Barcelona.

Siguiendo con la sobriedad marcada y la sencillez, apenas asoman dos olivos entre la tierra amarilla que inunda todo el escenario, y al fondo, casi imperceptible aparecen dos músicos que recuerdan la figura clásica del coro que a su vez interpretarán un personaje importante en esta obra, la música. Finas guitarras, percusión que marca pasos, silencios, incluso en ocasiones la respiración del público. Una puesta en escena en definitiva que tiene mucha influencia del teatro de Peter Brook, donde las obras de siempre, desde Sófocles a Shakespeare, vuelven a nuestros días con mucha fuerza.
Incluso toma de Brook la mezcla cultural en los actores al elegir a un actor de color, nativo de Gambia, como hijo de Creonte. Algo que ya hizo el inglés en su puesta en escena de Hamlet.

A todo ésto se le suma el elenco de actores, todos ellos muy experimentados tanto en cine, televisión o teatro como es el caso de Pep Cruz en el papel de Creonte donde impresiona su capacidad para pasar de un estado poderoso y bestial a la más caótica rabia de ver que se futuro ha sido lo que peor que podía ser. Las ganas de seguir una idea, la justicia, viene representada por Antígona gracias a Clara Segura (Mar Adentro), que como bien dice su apellido, interpreta a una Antígona segura de sus actos aunque le lleven a la muerte. Escueta, sencilla y justa, emocionante sin caer nunca en el histrionismo.

Nombrar un pequeño guiño que se permite el director al hacer hablar a uno de los personajes entre castellano y catalán para marcar su diferencia idiomática con la lengua del poder, del rey. Algo que en ocasiones producía tintes cómicos pero que el público madrileño no acabo de agradecer.

Según George Steiner, esta tragedia de Sófocles es la más excelente de las tragedias griegas donde se puja entre las esferas divinas y las humanas. A esto habría que añadir que el trabajo de Oriol, ayudante de Sergi Belbell en anteriores obras, la acerca a nuestros días de forma muy creíble, en 90 minutos escuetos pero directa a las entrañas de todo aquél que vaya a ver esta propuesta.

Ficha técnica:
Reparto:
Antígona: Clara Segura
Creonte: Pep Cruz
Corifeo/Ciudadano: Pau Miró
Hemón/Ciudadano: Babou Cham
Ismene/ Ciudadana/Eurídice: Màrcia Cisteró
Tiresias/Ciudadano: Enric Serra
Guardia/Mensajero/Ciudadano: Xavier Serrano

Dirección: Oriol Broggi
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