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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

El trabajo de la mujer

Carmen Ramírez (Málaga)
Redacción
miércoles, 28 de febrero de 2007, 14:25 h (CET)
Tanto en la política como en los demás sectores sociales, las mujeres ofrecen una contribución valiosa e insustituible. Cada varón o cada mujer, iguales en dignidad, tienen sus propias aptitudes y capacidades. Y no depende del sexo. Tampoco se trata de que las mujeres imiten a los varones. Las mujeres están llamadas a aportar en su trabajo profesional –incluso en el que hacen en su hogar- algunas cualidades que les son propias: su mayor sensibilidad, su intuición, su ternura, etc. De hecho aportan soluciones e ideas que a los varones no se les habrían ocurrido. En cualquier caso, es un error considerar que sólo fuera del hogar las mujeres pueden alcanzar su realización, como si el tiempo dedicado a su familia fuese un tiempo perdido robado a su desarrollo personal.

En los tiempos que corren, se le está dando muy poco valor o ninguno a la mujer que decide por quedarse en su casa para ocuparse del hogar y la familia. Y habría que tener en cuenta que la atención que presta la mujer a su familia será siempre su mayor dignidad, cuidar de su marido, de sus hijos, de los abuelos si los hay, crear un entorno suyo acogedor y formativo. La mujer por su delicada ternura, su generosidad incansable, su capacidad de intuición, su piedad profunda y sencilla…La aportación de la mujer en su familia es insustituible. Una madre que tiene a su cuidado sus hijos, puede hacer de ellos una verdadera obra de arte, una maravilla de educación, de comprensión y de sentido cristiano a la vez. Hay mujeres, que han decido por trabajar media jornada y el resto dedicarlo a su familia. En este caso hay que poner en práctica también remedios, para establecer un orden, es necesario organizarse. Muchas dificultades que se producen en las familias, provienen de la falta de orden, de la carencia de hábitos. Hay cantidad de mujeres que hacen mil cosas, y todas o casi todas bien, porque se organizan, saben estar en cada momento en lo que deben, sin atolondrarse pensando en lo que viene después. Otras han tomado la decisión de tener hijos pronto, cuidar de sus familias, y ser madres y más tarde, comenzar una carrera. No me gusta por tanto, cuando se dice a una mujer que ha optado por esto último, se diga ¿es que no trabaja? ¿Será mejor decir es que tu trabajo no es remunerado?

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