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Paz e indemnización para una confederación iraquí

Ben Tanosborn
Redacción
miércoles, 28 de febrero de 2007, 14:24 h (CET)
La frase, “Si lo rompes, es tuyo” que Colin Powell aplicó a la aventura de Bush en Irak no encuadraba en ese entonces y continua siendo ahora algo completamente absurdo. Cierto que EEUU “rompió” ese Irak, pero nuestros ineptos dirigentes no sabrían lo que hacer con tantas piezas que ahora es ese país. Ni modo de pegarlas, poner todo como antes estaba. Y la Casa Blanca permanece hoy día aturdida, sin saber que hacer.

Una escalada bélica en este caso, como lo fue con Vietnam, no es sino una forma de prolongar el sufrimiento de inocentes mientras que de forma colateral contribuye a una mayor destrucción de un país que está en ruinas. Si el Pentágono requiere un test de comprobación para el Tte. General David Petraeus y su genio académico-militar, se les debe recordar del fracaso que tuvo hace cuatro décadas la estrategia del chico-genio y guerrero-teórico, Robert McNamara. Enterémonos de una vez para siempre que la victoria no se logra humillando a un pueblo, y dejemos que estas eminencias hagan su investigación post-doctoral en disciplinas que tengan valor humano, y no criminalidad.

Si se opta por un futuro para los iraquíes, una forma de ponerlos de nuevo en pie, los estadounidenses deben sacar sus tropas de Irak ya, de inmediato; al mismo tiempo que se trata de convencer a los dos millones que viven en el exilio – muchos de ellos profesionales – que vuelvan a su país para aglutinar a ese huevo antropomórfico, Humpty Dumpty (Don Huevo Pelado), que EEUU les ha dejado.

Cuando decimos ya, de inmediato, nos referimos a una des-ocupación en Irak de todas las fuerzas estadounidenses en un periodo de seis a doce meses… sin bases militares en esa nación, y regalando la recién construida embajada en Bagdad (un “Escorial” con costo de casi mil millones de dólares) a los iraquíes como sede para su confederación – único sistema de gobierno bajo el que los 20+ millones de iraquíes podrían vivir, por lo menos por ahora, en paz.

Si EEUU quiere que eventualmente exista paz en esa región, y resarcir por su error monumental de invadir Irak, debe desplegar una mesa redonda donde sunitas, chiítas y kurdos se puedan sentar; y donde también puedan ser invitados otros gobiernos concernidos por la situación actual, como los de la Liga Árabe, Turquía e Irán. Con todas las partes interesadas listas para obtener una paz justa, y una forma de labrar un futuro en común, EEUU debe de preceder las negociaciones postulando dos programas con referencia a sus tropas en Irak; uno, en el que las tropas saldrían del país de forma metódica y calculada en un periodo de doce meses; el otro, donde los estadounidenses saldrían rápidamente dejando el país en el presente estado de caos.

Durante el prólogo a las negociaciones entre los tres grupos principales que compiten por el poder en Irak, y los vecinos concernidos, EEUU esclarecería a todas las partes que está listo a otorgar indemnizaciones multimillonarias para la reconstrucción del país siempre y cuando las hostilidades cesen durante el año en que EEUU retira sus tropas. Si Irak se vuelca en una guerra civil, o sectaria, EEUU debe amonestar que la retirada de tropas estadounidenses no solo será rápida sino que además no habrá reparaciones de guerra ni en el presente ni en el futuro… ninguna.

Los estadounidenses, por lo general, no están predispuestos a aceptar culpa en asuntos relacionados con el extranjero o la política exterior, y no les cae bien eso de indemnización de guerra – “ayuda” es su palabra de preferencia. Vietnam quedó deshecho tras la larga guerra, y la palabra indemnización no fue tan siquiera un murmullo ni en la Casa Blanca de Nixon ni tampoco en el Departamento de Estado (Asuntos Exteriores). ¿Cómo es que alguien pueda pensar el que EEUU ofrezca indemnización a Irak?

Veo tres validas razones por lo que esto debiera ocurrir. La primera, una expectativa de reparaciones proveería gran aliciente para paz y reconciliación de todos los grupos y facciones en esta contienda, particularmente si otras naciones en la región emparejan el sacrificio del pueblo norteamericano que pagaría por ello. La segunda, sería una decisión fiscalmente acertada para EEUU, dado que una continuación del conflicto costaría a los estadounidenses muchísimo mas en dólares y sangre. La tercera, y mas importante, sería la decisión ética y correcta. Si; “lo rompimos, y debemos repararlo”, pero tal reparación solo debe ser llevada a cabo por aquellos que mejor saben como, los iraquíes. El mundo corporativo estadounidense debe echársele a un lado en esta reconstrucción; y si hay norteamericanos que sienten necesidad moral en ayudar, deben hacerlo en algún tipo de organización civil voluntaria que se preste al caso.

¿Y a quien correspondería sentarse tras esta mesa? Los líderes de los tres grupos, o sus representantes – pacifistas o insurgentes – por derecho propio, así como los embajadores especiales nombrados por aquellas naciones invitadas. Y si alguien se pregunta quien pudieran ser estos líderes, creo que tanto sunitas, chiítas como kurdos saben muy bien quienes estos son, sin necesidad de elección alguna para determinarlo. Somos nosotros en EEUU, heraldos de la democracia, los que siempre terminamos eligiendo entre políticos que a la hora de la verdad aparecen como personas egoístas e incapacitadas para obrar, particularmente aquellos que sentamos en los banquillos del Congreso, o que otorgamos derecho a vivir en la Casa Blanca.

En su desesperación, vendado por falta de sentido común o raciocinio, Bush continua en la búsqueda de esa victoria mítica en Irak, mientras que para los demás, incluyendo el pueblo estadounidense, el éxito se define simplemente como paz. No es el salvar cara lo que importa sino el exhibir una cara con humanidad. Y si la paz impera en Irak, sería fácil el que este hecho se duplicase en Afganistán y en la Tierra Santa… algo que pudiera muy bien ocurrir en los tres lugares simultáneamente, y sin demora. No existe razón alguna por lo que estas charlas no estén tomando lugar ahora, hoy. Excepto que personajillos con afán de protagonismo o intereses personales no quieran que esto suceda. Y, desafortunadamente, son estos personajillos quienes determinan nuestro destino… individuos que rehúsan reconocer sus errores, errores por los que el resto debemos pagar con creces más tarde o más temprano. Paguemos por este error en Irak cuanto antes, cuando aun podemos sufragarlo; antes de que sea demasiado tarde, de lo contrario terminaremos sabiendo lo que verdaderamente es el terrorismo.

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