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Nuevas reglas de juego para los inversores extranjeros

Alexander Yurov
Redacción
martes, 27 de febrero de 2007, 14:25 h (CET)
El 31 de enero el Gobierno ruso aprobó en bloque el proyecto de ley que regula la participación de extranjeros en el capital de empresas rusas en los sectores estratégicos de la industria. Se decidió dejar un mes para analizar problemas pendientes y elaborar definitivamente el instrumento, mas difícilmente habrá cambios sustanciales: próximamente el inversor extranjero que se proponga obtener el derecho a disponer de más del 50% de las acciones de la empresa perteneciente a los sectores estratégicos, tendrá que obtener previamente permiso especial de las autoridades rusas.

Al decir del primer vicepremier Dmitri Medvedev, los contratos que suponen la participación de inversores extranjeros en las empresas estratégicas de Rusia tendrán que aprobarse, de conformidad con este proyecto de ley, a cuatro niveles: por un organismo apoderado federal, la comisión gubernamental para inversiones extranjeras, el Gobierno y el presidente. La comisión gubernamental podrá tomar solamente decisiones positivas sobre los contratos y por un plazo no mayor a tres meses. La decisión de denegar el contrato la tomará el Gobierno. Al inversor se le puede ser denegado el contrato en caso de surgir amenaza eventual para la seguridad nacional. Al inversor se le podrán atribuir obligaciones adicionales con el propósito de mantener el secreto de Estado.

Desde luego que el proyecto de ley define el círculo de sectores estratégicos de la economía rusa. Por ejemplo, se prevé tomar medidas restrictivas a los inversores cuyas actividades buscan participar en los capitales de fabricantes nacionales de armas, equipos especiales y medios aéreos. Además, se pondrán restricciones a la participación de inversores en los monopolios naturales de Rusia que se ocupen de la transformación y uso de materiales nucleares y en el aprovechamiento del subsuelo de interés federal.

A pesar de que el gabinete de ministros le propuso al Ministerio de Industria y Energía de Rusia elaborar definitivamente el documento en un mes, lo más probable es que su contenido no sufra cambios sustanciales. Algunas modificaciones podrán concernir, si acaso, a la disminución de la cantidad máxima de acciones a adquirir que requieren aprobación obligatoria de las autoridades, así como al procedimiento de esta aprobación.

Por otra parte, las novedades que se refieren al aprovechamiento de minerales se basan en las enmiendas a otra ley: la del subsuelo. Estas enmiendas definen en concreto los yacimientos en que los inversores extranjeros no podrán establecer su control. Se trata en concreto de los yacimientos de uranio y diamantes, así como de algunos grandes yacimientos de oro y cobre. Tampoco podrán los inversores extranjeros controlar el beneficio del zócalo continental, así como los yacimientos de petróleo y gas que tengan reservas mayores a 70 millones de toneladas y 50 millones de metros cúbicos, respectivamente. Según se promete, estas enmiendas podrán entrar en el parlamento ya dentro de dos semanas.

El proyecto de ley contiene, además, otras medidas restrictivas. Así, por ejemplo, el inversor extranjero tendrá que obtener el permiso de las autoridades de Rusia en caso de reventa o donación de acciones de empresas rusas y en caso de entregar acciones en fideicomiso.

La idea del proyecto de ley nació hace aproximadamente dos años cuando la corporación Siemens intentó adquirir un gran paquete de acciones de una empresa rusa que fabrica equipos electrotécnicos destinados al sector energético. Los representantes de ambas empresas se mostraron tajantemente a favor de esta transacción pero los representantes del cuerpo de diputados protestaron, al ver en ésta un peligro para los intereses nacionales. Los diputados se fijaron en que, aparte de los artículos de uso civil, concretamente equipos para centrales eléctricas, la empresa produce también equipos electrotécnicos para el material de guerra. Así que el contrato dejó de celebrarse.

Pero los numerosos observadores, incluidos los extranjeros, tuvieron la sensación de que eran estereotipos obsoletos los que impidieron el afán de aproximación entre empresarios rusos y extranjeros. Se habló de que a la empresa rusa se le privó de la posibilidad de desarrollarse atrayendo socios prometedores desde fuera.

Resulta lógico que los diputados estaban movidos por sentimientos patrióticos pero después de aquel hecho ha quedado mal dejo. Para evitar en el futuro malas interpretaciones, el Ministerio de Industria y Energía decidió elaborar un proyecto de ley que reglamentara claramente los derechos y deberes de los inversores extranjeros en Rusia. Y, naturalmente, los derechos y deberes de las autoridades rusas.

El documento presentado al gabinete de ministros responde en general a esta finalidad. Se basa en la llamada concepción permisiva que prevé que los inversores extranjeros acuerden previamente sus contratos. Si la ley queda aprobada, ya no tendrá fuerza retroactiva. Sus disposiciones se extenderán únicamente a los contratos que estipulen la participación de inversores extranjeros y que se celebren después de la ley entre en vigor.

Ya ahora muchos inversores extranjeros que actúan o piensan actuar en Rusia tienen opinión positiva sobre el proyecto por que éste al menos establece claras reglas de juego. No obstante, hasta en una reunión del Gobierno el documento provocó acalorados debates. El ministro de Desarrollo Económico y Comercio, German Gref, dijo que el documento no contribuirá a la afluencia de inversiones a las instalaciones de la infraestructura. A su vez, Yuri Trutnev, ministro de Protección de la Naturaleza, manifestó que de no aprobar este proyecto de ley quedará frenada la organización de concursos para la concesión de licencias en los yacimientos de interés estratégico. El ministro recalcó, no obstante, que si el proyecto de ley promovido por el Ministerio de Industria y Energía y las enmiendas a la ley del subsuelo se examinan aparte, se podrá acelerar el trabajo en ambos documentos.

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Alexander Yurov, para RIA Novosti.


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