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Etiquetas:   Disyuntivas   -   Sección:   Opinión

Constantes silenciosas

Rafael Pérez Ortolá
Rafael Pérez Ortolá
lunes, 26 de febrero de 2007, 11:19 h (CET)
Admiro especialmente esa maravilla matemática representada por la Teoría de los Conjuntos. Nos abre los ojos hacia las INMENSAS POSIBILIDADES de ser uno y relacionarse varios, salir de los encajonamientos contumaces donde se empeñan en meternos. Cuando nos ensucian las miradas con barro y porquerías, entusiasman esas valoraciones abiertas a lo común y a lo particular, sin cortapisas, como expresión de las diversas formas para ensamblar las diferencias y mantener las esencias propias. Una gran riqueza si la miráramos desde la vertiente vital y social. ¿Por descubrir? Conjuntos vacíos y abarrotados, escasos o numerosos puntos de contacto, valoración de todas las cualidades; una fascinante fuente de vitalidad. Auténticas constelaciones aplicables en la vida cotidiana. De todos los colores y características.

Observados estos fenómenos en su conjunto, la complejidad es manifiesta. Las variaciones, tamaños y conexiones, adquieren tintes de enredos caóticos, por que son difíciles de comprender. Hemos de conformarnos con pequeños retazos y perspectivas. Si admitimos las dificultades para conocer entidades con esas complicaciones, aún empeora ese conocimiento por los puntos de vista tan peculiares de cada observador, que somos todos. Este es un hecho habitual, detectamos agrupaciones con diversas características. Pese a su aparente lejanía y detalles intrincados, no siempre se justifica el SILENCIO por parte de esos conjuntos. ¿Nos acercamos poco a esas realidades?¿Desinterés? O quizá tendríamos entre manos un ejemplo de entes -grupos o conjuntos-, generados para una feroz endogamia entre ellos, huyendo de las personas.

Fijémonos en alguno de estos silencios, por otra parte muy presentes en los entornos de cada uno, pudiéramos afirmar que nos percuten en cualquier momento. Constituyen un peso del que no podemos escapar. Si serán o no importantes para nosotros, eso habrá de sopesarlo quién se acerque en busca de una respuesta. Entran en liza aspectos muy personales.

Empecemos por las agrupaciones POLÍTICAS. Sean democráticas o no, populismos o sagas familiares. Tienen en común una tendencia fácil de observar, su arrimo incondicional a las potentes técnicas publicitarias y de propaganda. Lo percibido desde fuera es la punta del iceberg. A poco que hurguemos en sus entresijos, la lealtad y la actitud de servicio se transformaron en desprecio al pensamiento del público, osadía y servidumbre necia hacia las consignas. En pleno siglo XXI funciona la censura previa televisiva en España, vease si no el episodio Jose María García entrevistado por Jesús Quintero. ¡Silencio por censura previa! ¿Democrático? La gran parte de estas organizaciones queda relegada a lo oculto, tramas y patrañas.

Si de lo CIENTÍFICO tratamos, las preguntas y las investigaciones constituyen su motor principal. Después nos ocupamos de los descubrimientos y de sus aplicaciones, entramos así en el mundo de lo conocido; hasta llegamos a convertirlo en cientifismo con la pretensión de excluir a todo lo demás. Con los datos de la ciencia quizá pretendamos escapar de esas grandes áreas de desconocimiento, esos pozos sin fondo, esas incógnitas permanentes. Las maravillas científicas no consiguen ocultar las enormes simas oscuras. Estamos ante un silencio pertinaz y terco al que permanecemos unidos de por vida.

Cada vez surgen más adelantos en el campo de la EUGENESIA, pese a ello sigue tan utópica y retadora como lo fue siempre. ¿Jugaremos a sentirnos dioses de no se sabe qué posibilidades? Bien estará la consecución de una reparaciones genéticas, para evitar determinadas enfermedades, como un tratamiento o prevención de procesos hereditarios. Pero se avanza también por caminos más discutibles y con ellos por sus lagunas, con una inconsciencia rayana en la estupidez. En China ya parecen estar de vuelta trás aquellas planificación estatal para la elección del sexo. ¿A qué desequilibrios les está llevando? Ahora se lanzan por otros caminos. Así mismo, en Occidente se pergeñan posibles manipulaciones de genes sin tener la suficiente luz experimental para avizorar lo que se originará más allá. Somos propensos a jugar con el endiosamiento, aunque desde la oscuridad. Esos silencios inalcanzables nos fascinan, pero no podemos con ellos. No conseguimos tomar la batuta.

Los núcleos de población, las CIUDADES, sí son capaces de congregar jolgorios y ruidos intempestivos, llámense tráfico, botellones, manifestaciones, fiestas o mítines. Sin embargo generan enormes silencios, se echan de menos otras voces convivenciales. La disgregación predispone a una menor comunicación entre las personas y ese aislamiento acaba en un silencio más sonoro que otros ruidos de muchos decibelios. Los conatos de crispación o de violencia incrementan esos silencios. Barrios dormitorio, otros centrados como áreas de trabajo, centros comerciales gigantescos; una panorámica que no suele acompañarse de un latido ciudadano proporcionado. Con Italo Calvino podemos plantearnos: "¿La ciudad dónde se vive?".

Otra ilustración referida a lo que se calla, a determinados silencios, cabe encuadrarla en un contraste curioso. Enfrentemos una PÁGINA en BLANCO, siempre invitación a futuras expresiones; con otras PÁGINAS ESCRITAS. La primera promueve la creatividad, pero las escritas no garantizan expresiones valiosas. Como ocurre con otros tipos de lenguaje, la extensión y difusión de lo escrito no es óbice para la floración de silencios potentes. Esto deriva en ocasiones de la pura ignorancia, ¿Si no saben, cómo van a decir nada? Hay también ocultamientos interesados. La nulidad de unos escritos puede producirse por embotamiento; muchas palabras y frases, una gran perorata, no dejan distinguir el intríngulis significativo de otros sentidos y valores. De una invitación en blanco, hemos aterrizado en una acumulación de palabras; por sí misma, invalidante para encontrar buenas expresiones.

Y tantos silencios ..., como el silencio de la muerte, las preguntas sin respuesta, o el silencio fomentado por las apariencias frívolas. Mencionemos esos silencios que crujen por detrás de las visiones. Más que los cuentos de León Felipe, nos acucian los más variados silencios.

Entre silencios y constelaciones de diverso pelaje, el escaso pronunciamiento de los confundidos propicia la "modernidad líquida" de Zygmunt Bauman. Muchas oscilaciones del líquido, sin forma definida, pero apenas existen huellas y costras de lo más personal y humano.

Sabores y aromas envilecidos dentro de aquellos magmas. Constelaciones con vocación de apagar los fuegos creativos.

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