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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Los depredadores de la Justicia

Miguel Massanet
Miguel Massanet
sábado, 24 de febrero de 2007, 10:41 h (CET)
La prensa pro-gubernamental, la del magnate mediático, señor Polanco (para algunos verdadera reencarnación de Rasputín, el avieso intrigante de la corte del Zar Nicolás II) parece que ha recibido la consigna de entrar a saco contra el Tribunal Constitucional que, al parecer, se ha convertido en el enemigo a batir desde que acordó la recusación del magistrado Pérez Tremps. Por ello no debe extrañarnos que en la prensa catalana, la que defiende a capa y espada la legitimidad del famoso Estatut; se recurra a todas las artimañas legítimas e ilegítimas, liminales y subliminales, para trasmitir a los lectores la idea de que, en el Tribunal Constitucional, no hay de verdad magistrados encargados de dirimir los recursos que les son sometidos a consideración, sino que está compuesto por dos bandas de politicastros, enfrentados entre sí ,que andan a la brega como punkies cualquiera, luchando a pecho descubierto para llevarse el agua a su molino. Si se creen que exagero vean ustedes mismos el titular que La Vanguardia del día 21 de febrero, llevaba en su página trece: “El juez recusado por el PP no dimite y el TC queda en mayoría anti-Estatut”. Más claro agua. Ya han bautizado a los magistrados que recusaron a Pérez Tremp como contrarios al Estatut.

Si no estuviéramos acostumbrados a las salidas de tono y a las informaciones sesgadas del periódico del Conde de Godó, ¡quién lo ha visto y quién lo ve!, nos debería chocar que un rotativo de su solera se prestase a una manipulación tan burda, pero no queda más remedio que rendirse ante la realidad y aceptar que, en esto del juego político todo vale, incluso intentar manipular a la audiencia.

Claro que el subtítulo tampoco tiene desperdicio: 'El Govern intenta ahora impugnar la recusación del magistrado para ganar tiempo'. ¡Mayor frescura, imposible! O sea que, si nos atenemos a esta información, al Govern le importa un pito que la recusación de señor Pérez Tremps sea o no conforme a derecho, lo que de veras le interesa es “ganar tiempo”. Yo me pregunto: ¿ganar tiempo para qué?, ¿qué se proponen los del Tripartito? Hasta donde yo puedo alcanzar no se me ocurre otra explicación que lo que intentan es ir desarrollando, contra reloj, las normas estatutarias a fin de convertir en irreversible, por la fuerza de los hechos consumados, lo que se les pueda negar de derecho; seguramente pensando en aquello de: 'Santa Rita, Santa Rita, lo que se da no se quita'. Vaya, que no se trata de buscar justicia, sino de actuar en fraude de Ley lo que, por lo visto, no les intimida lo más mínimo. Pero no nos andemos por las ramas y regresemos al tronco, o sea, al meollo del asunto.

El hecho de que, desde uno de los periódicos –iba a decir nacionales, pero rectifico – Catalanes, se deje caer una soflama de semejante magnitud, dando por sentado que, en el Alto Tribunal de nuestra Nación, los recursos se sustancian en función de las inclinaciones políticas de sus componentes, y no de acuerdo con las leyes por las que nos regimos; constituye, a mi modesto entender, un ataque directo al sistema judicial del Estado, susceptible de ser tomado en cuenta por la fiscalía ­ 'si es que estos señores se ocupan de algo más que de rebajarles las penas a los etarras' para incoar el correspondiente atestado.

¿Qué podemos esperar de semejantes informadores? Lo menos que se nos ocurre decir de ellos es que no tienen un mínimo de vergüenza cuando se atreven seguramente amparados por el paraguas del gobierno del señor Zapatero) a juzgar con tanta ligereza la actuación del Tribunal Constitucional acusando a los magistrados de actuaciones ilegales y partidistas. Y estos son, señores, los que critican, sin el menor rubor, a ciertas cadenas de radio y a determinados periódicos que no se quieren plegar al totalitarismo mediático de los sicarios de las izquierdas, elevando en solitario sus argumentos y razonamientos en medio de la intoxicación de determinados medios que, con su prepotencia, intentan narcotizar a la opinión pública para enfrentarla al poder judicial, que es el que, precisamente, tiene la misión de comprobar que la Administración se ajusta en sus actos al imperio de la Ley.

Afortunadamente las cosas no les van como quisieran y les ha fallado que el magistrado Pérez Tremps dimitiera. En un artículo anterior ya comenté que hubiera sido absurdo que lo hiciera (si ésta fuera la práctica habitual entre todos los jueces y magistrados que se recusan, por diversas circunstancias, ya no quedarían en España jueces para impartir justicia). El mgistrado en cuestión ha hecho lo que era lógico que hiciera: quedarse, porque no hay ninguna deslegitimación en la recusación, simplemente se le aparta de un asunto concreto, pero sigue realizando con normalidad sus funciones como magistrado.

Ejerzan el señor Montilla y los suyos sus recursos, en buena hora. Utilicen los cauces legales, pero absténganse de presionar, directa o indirectamente, a los jueces aquellos que tienen el deber deontológico de informar con la verdad por delante y ateniéndose a las normas éticas. Abrigo la esperanza de que los hechos, al fin, confirmen que el Estado de Derecho, en España, es algo más que un bonito titular para la tapa de un libro.

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