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Opinión
Etiquetas:   Carta al director  

Silencio militar en igualdad

José Carlos Navarro (Mérida)
Redacción
viernes, 23 de febrero de 2007, 21:37 h (CET)
La muerte de la lucense Idoa Rodríguez Buján en Afganistán, como primer mujer soldado, debería replantear la ambigüedad impostada del lenguaje del gobierno. Igualdad ante la muerte pero sabiendo el por qué, que el ministro de Defensa no logra o no puede explicar en lo que define como la "profesionalidad y entrega admirable de los militares españoles". Las entregas no deben ser gratuitas máxime si lo ofrecido es la vida humana, esta vez de una mujer española, a la que precedieron la del paracaidista Jorge Arnaldo Hernández Seminario y la de esos 17 valientes del Cougar cuyo esclarecimiento oficial de su muerte permanece en la mas absoluta de las incognitas. Antes fue el trágico suceso del Yak-42. La sangre derramada esta vez de una mujer debería subrayar el lenguaje de la igualdad, en este caso ante la muerte, donde poca justificación tienen reconstrucciones teóricas de un país. El ministro Alonso ante el suceso dice que España mantendrá su compromiso con la ISAF, "una misión noble y decente". Ambiguas palabras la de la aristocrática y poco socialista nobleza, y la decencia fronteriza con la moral. El lenguaje de las Fuerzas Armadas y la Defensa debe ser otro más claro enfundado en la protección de nuestros valores democráticos y humanos. Si a este Ejecutivo no les valía el A España servir hasta morir, deberán explicar entonces cuál es esa concepción distinta de la muerte de nuestros soldados que en silencio permanecen. Más en sus tumbas, sin poder explicar el por qué murieron.

Si la soldado Idoa recibirá según Alonso "todo lo que merece el mayor y mejor homenaje posible", probablemente le gustaría que fuera compartido con el no suficientemente reconocido de sus compañeros, en igualdad de mujeres y hombres soldados. Después la explicación real de por qué están nuestros soldados ofreciendo su sangre, sin justificaciones buenistas que bien podrían realizarse en escenarios abandonados como el de Iraq. Ese es el gran homenaje que se puede hacer a esta gran mujer, que formaba un gran equipo con sus compañeros dando voz a los militares siempre en silencio. Idoa, rezamos por tu alma y la de tus compañeros.

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