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Etiquetas:   Disyuntivas   -   Sección:   Opinión

Opciones genéticas

Rafael Pérez Ortolá
Rafael Pérez Ortolá
lunes, 19 de febrero de 2007, 10:39 h (CET)
Las investigaciones en el campo de la genética han sido fructíferas, ofrecen POSIBILIDADES inmensas para actuar en alguna de sus fases y funciones. Cada día se incrementan sus resultados con chocantes adquisiciones. Sus aplicaciones en agricultura, modificaciones botánicas, con toda su repercusión en las políticas alimentarias, son de los adelantos más relevantes. También se logran cambios con las características de algunos animales, se estudian modificaciones en los insectos para prevenir pandemias. Existen gran número de proyectos en marcha.

Con respecto a la especie humana, uno de los saltos cualitativos lo constituye el mejor conocimiento del GENOMA. Con ello se multiplican las posibilidades técnicas de intervención en esos mecanismos. Se puede optar a un máyor número de procedimientos, cada vez más cercanos a los deseos del gran público. Siempre será motivo de satisfacción disponer de un bagaje más amplio de conocimientos científicos en este campo. Cómo se vayan a utilizar esas técnicas, entraña una serie distinta de consideraciones, con frecuencia polémicas.

No es raro que se manifiesten rechazos contra esos descubrimientos y aplicaciones de la nueva genética. Muchos de esos contrarios los podemos considerar OBSTÁCULOS INCONGRUENTES. Por su falta de contenido. No suelen aportar argumentos convincentes o no aportan ninguno. Entre otros muchos autores, Marta Nussbaun, Buchanan, se han ocupado a fondo de esas actitudes contrarias a los avances en genética y sus intervenciones en la práctica.

Entre esas oposiciones citaré algunas, el simple miedo al cambio, como incomodidad y antes de entrar en razones. También el determinismo genético, tomando al gen como un fetiche, atribuyéndole arbitrariamente todos los poderes, sin tomar en cuenta las circunstancias ambientales u otras influencias. Otro obstáculo fuerte, pero inconsistente, es la manía de afrontar estas cuestiones con sensibilería, sin esforzarnos lo más mínimo en la consideración de sus pormenores; estamos una vez más con la dichosa pasividad. Si añadimos criterios económicos, de desigualdad social, ideológicos, manipulaciones y demás; será francamente dificultoso acercarnos a conclusiones útiles.

Es frecuente que nos encontremos con informaciones tendenciosas y medias verdades, contribuyen a confundir al personal en unos asuntos ya de por sí muy complejos. Mientras no se demuestre la veracidad de ciertas afirmaciones sobre genética, habrá que considerarlas como SIMPLES MENTIRAS, de lo contrario no habrá manera de entenderse. ¿Qué se pretende cuando se difunde una afirmación tendenciosa? Se afirma con demasiada rotundidad la imperiosa necesidad de manipular embriones para la cura de una determinada enfermedad, cuando eso no está comprobado y silenciando que se pueda conseguir lo mismo con las células madre obtenidas del cordón umbilical e incluso de otras procedencias. ¿Intereses económicos?¿Sólo interés científico?

Resulta más saludable la referencia a actuaciones en la genética orientadas a los PROCEDIMIENTOS REPARADORES, a través de los métodos diagnósticos para detectar alteraciones cromosómicas, permitiendo la consiguiente búsqueda posterior de las soluciones pertinentes. Que si genes relacionados con leucemias infantiles, como tantos otros implicados en enfermedades y taras crueles, todos claman por esos hallazgos que permitan la prevención primero y la curación si fuera posible de esos sufrimientos. El arreglo de estos entuertos de la naturaleza constituye una ambición sana de la eugenesia, tomando a esta palabra en la mejor acepción humanitaria.

Una cuestión delicada radica en el establecimiento de un UMBRAL determinado para los procedimientos que se pretendan desarrollar. En un extremo se establece el liberalismo total, todas las aportaciones posibles y eficaces podrían llevarse a cabo sin cortapisas. El polo opuesto lo ocupan aquellos contrarios a todo cambio genético, como antes apuntábamos. Para la concreción de esos umbrales han de considerarse otros aspectos circunstanciales. Entre ellos, no será baladí el énfasis en una nítida igualdad de oportunidades para todos los posibles beneficiarios de los métodos.

Por el momento defenderemos con ahinco los arreglos de problemas o enfermedades. Ya no veo tan claro el asunto si se pretende simplemente mejorar algún aspecto genético de un individuo, no reparar, si no superar las existencias previas según el gusto del posible receptor. Qué llegaríamos a pensar si se consiguieran modificaciones sobre las cualidades de unos sujetos. ¿Todos? ¿Unos si y otros no? De esto se habla ampliamente en los escritos de los autores citados en párrafos anteriores.

Años atrás no llegaban a intuirse ciertos métodos que actualmente ya son accesibles para las necesidades concretas de algunos ciudadanos y para la prevención de ciertas alteraciones. Cuando arrecia la cercanía de estas técnicas, ya no son una quimera; por lo tanto necesitamos valorarlas en todos sus condicionamientos por que pueden tener repercusiones impensadas hasta ahora. Ya comienzan a conocerse demandas judiciales de alguna persona disconforme con la modificación genética impuesta por sus progenitores. Es muy importante que mantengamos una actitud crítica sana, las CONSECUENCIAS imprevisibles de una manipulación tardan en conocerse; Es una labor y un reto para cada ciudadano, la prensa y el mundillo científico. Es peligrosa la laxitud o la dejadez.

El incremento de posibilidades una determinada aplicación técnica de estas características, desde la investigación hasta los casos clínicos, obliga a la definición de las EXIGENCIAS. Bien estemos hablando de posibles clonaciones, embriones, tratamientos; o estemos ante los silencios interesados que no mencionan las repercusiones o aspectos indeseables. Necesitamos concretar los términos. Esta es una tarea peligrosa si se deja en manos de un sector aislado. La sociedad es muy compleja y sus diferentes sectores deben estar presentes en estas decisiones, de lo contrario prevalecerán las actitudes totalitarias, siempre muy dispuestas y acechantes.

Soplan vientos para sociedades abiertas y participativas. ¿O no? Es demasiado fácil limitarse a una petición de mayor responsabilidad dirigida a los ejecutores de cada programa. ¿O no? Las decisiones son complejas y los diferentes sectores sociales deben implicarse en ellas. ¿Es suficiente con delegar? ¿Basta con la trama política?

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