|
Mauritania: donde no hay solidaridad, ni legalidad, no hay civilización
Raúl Tristán
Siguiendo los mandatos de las normas más elementales de la mar, internacionales y aceptadas, un buque de Salvamento Marítimo de bandera española ha prestado socorro a una embarcación que se dirigía hacia las Islas Canarias con un cargamento de 200 ilegales paquistaníes.
Tras auxiliarlos, debía remolcarlos hasta el puerto más cercano que, por desgracia, era mauritano. Y digo por desgracia porque este país ha impedido el atraque, alegando que no se siente concernido por la avería del barco ni por la suerte que puedan correr sus ocupantes, pues para Mauritania las normas que rigen son otras: hago lo que me da la gana, soy un insolidario y egoísta y encima intento sacar un beneficio económico negociando lo que debería hacer de buen grado, de motu proprio y por decencia, por solidaridad con aquellos que se encuentran en una situación desgraciada.
Pero no. Mauritania quiere obtener un rédito, y lo logrará, pues este tipo de países, que siempre actúan fuera de los acuerdos internacionales, campan a sus anchas sin respetar nada ni a nadie.
|