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Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

Aznar, mamporrero de Bush

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
viernes, 16 de febrero de 2007, 09:59 h (CET)
Había comenzado el nuevo siglo y desde los USA se insistía en atacar al dictador Sadam Hussein, mandamás de Irak, a quien Bush senior había tenido como aliado, pero el “niño” Bus nuevo emperador del mundo necesitaba un enemigo al que atacar- siempre hace falta una guerra- y encontró la excusa de las denominadas armas de destrucción masiva, nunca encontradas, para invadir el país y llevar allá una democracia que desde entonces cada día viene produciendo decenas de muertos. Para ello le hacían falta algunos cómplices y los encontró en un “tour operator” que celebró en las Azores con Tony Blair, mandamás de los ingleses, y José María Aznar, amo y señor, según él, de todas las Españas.

Y mientras esto pasaba y las bombas estaban a punto de caer o caían sobre Bagdad millones de españolitos salíamos a la calle para protestar contra una guerra que, como se ha demostrado posteriormente, era y es totalmente injusta. Pero Aznar empecinado en “sostenerla y no enmendarla” seguía en sus trece y mantenía su amistad con Bush hasta el punto de hablar con acento tejano y poder poner sus zapatos, gran signo de educación, en la mesa de su anfitrión y jefe. Y la guerra seguía sin que la tan tatareada democracia llegara al pueblo de Irak que, a estas horas, se encuentra más cerca que nunca al borde la guerra civil. Nunca supimos el porqué del empecinamiento de Aznar en mantener a nuestras tropas en esta guerra. Pero el tiempo pone a cada uno en su sitio y con su paso se van conociendo algunos de los motivos que el ahora expresidente del Gobierno tuvo para apoyar a Bush. Un buen cargo y mejor retribuido en la empresa de comunicación más derechona de los USA y diversos doctorados han sido los treinta denarios que Aznar ha cobrado por su desprecio hacia el pueblo español.

Hace unos días viajando a Pozuelo a Aznar le pasó como a Saulo, cayó del caballo y vio la luz. No había armas de destrucción masiva en Irak cuando él desde las televisiones nos decía “mírenme a los ojos y créanme, hay armas de destrucción masiva en Irak”. Va a tener que despedir a su pitonisa Lola de cabecera. Ahora nos hemos enterado que durante su “reinado” la policía española fue hasta tres veces hasta Guantánamo para, en compañía de empleados de la CIA, interrogar a presos marroquíes detenidos en lo que el Tribunal Supremo ha llamado “limbo en la comunidad jurídica de imposible justificación”.

A la luz del Derecho Internacional estos interrogatorios fueron totalmente ilegales. En aquel momento Acebes era Ministro de Interior, Trillo “marqués de Perejil” ostentaba la cartera de Defensa y Mariano Rajoy vicepresidente del gobierno. Ninguno sabía nada a raíz de sus declaraciones y el mismo Rajoy preguntado por el tema ha contestado “Yo estoy en otras cosas, este es un país civilizado, coño”. Es decir balones fuera. Ahora saldrán con las excusas de costumbre, que si los policías seguían ordenes del PSOE, les recuerdo que no mandaban, que si era una manera de obtener información sobre células islamistas, de poco les sirvió para prevenir el 11-M. O sea balones fuera.

Pero, es mi opinión, Aznar hizo de mamporrero del “niño” Bush. Con sus ansias de codearse con el más grande le ayudo en las tareas de seguir jodiendo, con perdón, al mundo. Y si no lean la definición que de mamporrero da la RAE “En las paradas, el que dirige el miembro del caballo en el acto de la generación”. Nunca un mamporrero estuvo tan bien pagado.

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