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Etiquetas:   Muy mal se nos tenía que dar   -   Sección:  

Papá, ¿por qué me gusta el fútbol?

Jorge Dargel
Jorge Dargel
viernes, 16 de febrero de 2007, 02:28 h (CET)
Por desgracia, se ha vuelto una costumbre escuchar noticias sobre violencia en el deporte, sobre todo, en el más popular del mundo, el fútbol. La semana pasada en Italia, ésta en Argentina, y así, estaría un buen rato si hiciese más memoria. Sería bueno preguntarse alguna vez porqué se dan sucesos de este tipo en el balompié o en otras disciplinas deportivas. Hay bastantes estudios sociológicos sobre el comportamiento de las personas cuando hay algún evento deportivo, pero aún así, sigo sin entender las causas, motivaciones y razones de porqué siguen ocurriendo sucesos como los citados anteriormente.

Comprendo que haya seguidores fanáticos, ultras, barras bravas, hoolingans… de los equipos de fútbol. Pero, ¿por qué tiene que aparecer la violencia en este tipo de grupos? Entiendo que un club pueda ser una religión para las personas, pero, ¿por qué se llega a los actos vandálicos y violentos? Hemos llegado a un punto que se relaciona directamente una cosa con la otra y con argumentos de sobra para hacerlo. También es verdad que muchas veces pagan justos por pecadores, pero unos pocos desvirtúan al resto. Tengo amigos y conocidos que los domingos se sitúan en esos fondos donde están los llamados ultras, pero no por ello, se les puede tachar de violentos a la primera de cambio. Sin embargo, cuando ocurre algún tipo de altercado o suceso violento en el fútbol, se generalizan los culpables.

La violencia no tiene argumento discutible y debe ser erradicada de por todas en el deporte, en especial, en el fútbol. El fútbol tiene que ser eso, fútbol. Espero que dentro de poco ya no se tenga que hablar de lo extradeportivo en los eventos de este tipo. Todo lo que no sea deporte, hace daño al propio deporte. La política y la religión no deben aparecer en los estadios o canchas de fútbol y como decía Vujadin Boskov, “Fútbol es fútbol”, nada más. Si no hacemos por desaparecer los tintes políticos, religiosos o racistas en el balompié, no sólo estaremos perjudicando al propio deporte, sino a nosotros mismos. No nos dejemos llevar por el comportamiento de las masas y tengamos un poco de raciocinio en las canchas deportivas. ¿Qué hay más bonito que una `lucha´ de cánticos entre aficiones? ¿Hay algo mejor que no parar de animar a tu equipo desde que sale al campo hasta que lo abandona? Inglaterra y Argentina no son el espejo adecuado donde mirarnos, pero los hinchas de estos países se desgarran la voz en los partidos sin parar de alentar sus jugadores.

Muchas veces te dejas llevar por los cánticos o por los actos de un grupo, pero siempre sabiendo qué es lo correcto y dentro de la cordura racional. La gente va a los campos de fútbol a pasar un buen rato, dejando de lado la vida cotidiana, para muchos, rutinaria y aburrida. Al igual que los romanos llenaban los coliseos para ver a los gladiadores y de este modo, olvidaban con la `sopa boba´ sus penurias, nosotros durante una hora y media vibramos, reímos, lloramos y cantamos con el equipo de nuestros amores. Ya tenemos suficiente problemas en la vida como para también tener que llevarlos a una cancha de fútbol. ¿Por qué un padre no puede llevar a su hijo con la certeza segura de que no va a ocurrir nada en un estadio? ¿Por qué dos aficiones no pueden ir juntas al campo?

Los seguidores, la afición, los espectadores, etc. son una parte indispensable del espectáculo llamado fútbol. Sin ellos no hay deporte, sin ellos no hay nada. ¿Cómo se va a celebrar un partido con las gradas vacías? Nos imaginamos el Coliseo romano sin la plebe de la ciudad? Afición y fútbol son dos partes inseparables que van cogidas de la mano. La violencia y la gente que no va al estadio para pasárselo bien, no tienen cabida en esto del fútbol o de cualquier otro deporte. El fútbol sirve para unir lo imposible, sirve para olvidar, sirve para ilusionar, sirve para entristecer, sirve para debatir, sirve para todo… Por esto, es el fútbol es el deporte del mundo, el fútbol es el opio de la gente, el “fútbol es fútbol”. El fútbol al mismo tiempo lo es todo y nada. Es un sentimiento, una religión, una creencia, una opinión… Papá, ¿por qué me gusta el fútbol?

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