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Samuel I, El Caprichoso
Antonio Álvarez
Las últimas declaraciones de Samuel Eto´o han revolucionado el pacífico vestuario azulgrana. Los dardos lanzados en forma de palabras y de manera casi amenazante dan jugo a una semana que en lo deportivo no tenía ninguna vicisitud. Y es que la liga española parece una buena telenovela venezolana.
Cada semana tenemos un nuevo capítulo de “equipo en crisis”.
Primero fue el Valencia, al que tras una serie de seis partidos perdidos se le dio por descartado para alzarse con el título. Poco después, la prensa fanatizó que el Sevilla, tras un inicio de año un tanto dubitativo, había expirado las últimas bocanadas del mejor momento de su historia. Y cuando no se encontraba actor, el Real Madrid actuaba de “primo” para dar que hablar.
Sin embargo, en esta ocasión, los medios de comunicación no han provocado nada. Eto´o, él solito y en busca de un propósito que no logro a entender, ha escupido fuego por la boca, como los dragones de las grandes novelas de aventura. Total, para nada; para que todo se quede en cenizas que el tiempo se encargue de dispersar.
Si el camerunés pretendía recuperar las portadas de los periódicos que ha perdido durante su lesión, sin duda, lo ha conseguido. Si, por otra parte, quería amenazar a Rijkaard, Ronaldinho, o incluso, Laporta, no es el momento de hacerlo, ni la mejor de las formas. Con 25 años, Eto´o ya debería saber comportarse y no ser un caprichoso que actúa por impulsos.
Afirmaba en sus declaraciones, pensar por el bien del equipo. Pues, evidentemente, el delantero miente o se contradice, porque el Barça no necesita sus proclamas en este momento tan decisivo de la temporada, ahora que vuelve la Liga de Campeones y que se afrontan las rondas finales de la Copa del Rey.
Eto´o es un gran jugador, uno de los cinco mejores delanteros del mundo.
Pero su egoísmo y su, en ocasiones, actitud antojadiza le pierden. ¡Ojo!, no digo que no tenga parte de razón. Pero sí creo que las cosas del vestuario se quedan en el vestuario.
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