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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Calentamiento y política, ¿son compatibles?

Miguel Massanet
Miguel Massanet
jueves, 15 de febrero de 2007, 09:49 h (CET)
No voy a poner en cuestión la veracidad de las afirmaciones de los científicos que han pronosticado el calentamiento de la Tierra para los próximos años, pero quizá sí voy a razonar sobre la oportunidad de la publicación por la prensa nacional de la noticia, a grandes titulares, con todo lujo de detalles y poniendo especial énfasis en señalar como culpables del desaguisado a los EE.UU y las otras principales naciones industrializadas; es decir a los de la globalización económica.

Verán, no puedo dejar de preguntarme a quién beneficia esta espectacular propaganda. Empezando por el señor Al Gore que, al parecer, se dedica a tirar piedras sobre el propio tejado de su país, con su campaña medioambientalista en contra de las emisiones de CO2. No hay duda de que el representante del partido Demócrata está trabajando para su partido, procurando arrimar el ascua a su sardina de cara a las próximas elecciones presidenciales. Basta ver con que jolgorio ha sido acogido por nuestra progresía para percatarse de hacia dónde van los tiros.

No por mis conocimientos, que son pocos, sino por mi experiencia, que es larga; tiendo a tomarme con excepticismo estos anuncios catastrofistas. La historia está llena de agoreros que han venido anunciando catástrofes que acabarían con nuestro mundo, que luego se han esfumado en el ridículo. Empezando por las profecías de la Gran Pirámide según las cuales los piramidólogos fijaban el fin del mundo para nuestro futuro inmediato (el 2030) o las de los Mayas que señalaban como 'el final del miedo”la fecha concreta del 22 de diciembre del 2012 (aunque admitían que podría adelantarse en 4 o 5 años) o los que lo anunciaron para tiempos pasados, como Nostradamus que fijaba el final de los tiempos para el 1999 o los Testigos de Gehová que esperaban su Armagedón para los años 1914, 1918 y 1925 sin que acertaran una sola vez; hasta las Sagradas Escrituras, que hablan del nacimiento del anticristo en 1936, pero no pueden proporcionar más que datos imprecisos sobre la fecha del Juicio Final.En 1910 la aparición del cometa Halley conmocionó a la humanidad que creyó a pies juntillas que el dichoso bólido iba a estrallarse contra la tierra (afortunadamente todo quedó en agua de borrajas y hasta hubo algún castizo madrileño que se atrevió a afirmar que 'el cometa había dado una larga cambiada').

En fin, que les voy a decir, que cuando veo que no hay un solo científico que se atreva a pronosticar el tiempo que hará en Barcelona más allá de tres o cuatro días; me cuesta aceptar que sepan cuánto va a llover de aquí a cinco años.

En cualquier caso, no hay duda de que estas noticias siempre han favorecido a los que las han propagado. Se dice que de tales anuncios apocalípticos se han valido las distintas religiones y sectas para captar adeptos entre las gentes fácilmente impresionables y crédulas. Y me atrevo a pensar que, de los anuncios sobre el calentamiento del clima, se van a beneficiar, y no poco, aquellos partidos seudo-ecologistas y antisistema que llevan años cargando contra la globalización de la economía y contra las naciones poderosas con el pretexto de que son, a la vez, las más contaminantes. Se trata de una demagogia fácil y artera; pero eficaz.

Es la eterna discusión. No se contemplan los beneficios que proporcionan las nuevas tecnologías; los avances en la medicina y la cirugía; los adelantos en los trasportes y comunicaciones; el salto impresionante que ha proporcionado la informática a la economía y las mejoras en la duración de la vida de las personas y en la calidad de la misma. Sólo se resacan los inconvenientes del sistema capitalista, al que se le imputa la responsabilidad de las miserías que asuelan África y países del tercer mundo, sin tener en cuenta que, en la mayoría de ellos, reinan reyezuelos y tiranos que explotan sin piedad a sus súditos. Pero que no se le ocurra al señor Bush invadir alguna de estas naciones donde reina la tiranía, porque entonces, los mismos que le achacan su insolidaridad le tacharán de criminal e imperialista. Es la pescadilla que se muerde la cola, la eterna contradicción de la izquierda.

En cualquier caso no me extrañaría que el señor Saura y la señora Mayol se estén frotando las manos ante las próximas municipales. Su Iniciativa y los Verdes son la simbiosis de rojo comunista y el verde comunalista que se unen para explotar al límite este regalo del señor Gore y de la prensa del señor Polanco. Que ustedes dirán que soy retorcido y mal pensado, pues no puedo negarlo; cuando veo según que alardes periodísticos y huelo el tufo de la demagogia, se me encienden las alarmas y engraso mi natural polemista. Una última observación: me temo que ninguno de los que compartimos esta generación vamos a tener ocasión de constatar la veracidad de las teorías de los científicos para finales de siglo; siempre nos quedará la duda de si han acertado o no. ¡Qué le vamos a hacer!

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