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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

¿Crispar o causar crispación? ¡Esta es la cuestión!

Miguel Massanet
Miguel Massanet
lunes, 12 de febrero de 2007, 10:37 h (CET)
Si tuviera que utilizar un símil para describir a nuestro país, en estos momentos de su andadura histórica, quizá me decantase por compararlo con una cafetera a presión. Hemos entrado en una guerra; sí, no se espanten, una guerra dialéctica entre dos facciones. Una de las partes para defenderse y sobrevivir, y la otra para atacar e intentar destruir a su adversario. El gobierno, capitaneado por Zapatero, con la colaboración de sus apoyos parlamentarios, que busca a toda costa destruir, ningunear y apartar de la arena política al PP y éste, que se defiende y contraataca con todos los medios a su alcance. David contra Goliat o si lo prefieren Sansón contra los filisteos. O sea Zapatero pretendiendo esquilarle la peluca a Rajoy.

Y en estas, nos aparece la señora Vicepresidenta del Gobierno, ¡tan mona ella!, que, para poner la guinda al inmenso pastel organizado por el señor Zapatero, se ha lanzado a la carga contra el PP acusándolo de ser el culpable de “la crispación, la confrontación y el ruido” que hoy invaden nuestro país .Y habrá gente que se lo crea, no lo duden. Lo que sucede es que la señora De la Vega se olvida de una ley elemental en física que trata de la acción y la reacción; a cada acción le corresponde una reacción, y a ella le falta explicar cuál ha sido la “acción” que ha provocado la “reacción” del PP. Porque la crispación, la confrontación y los ruidos que achaca al PP no han sido en contra de la nación española, sino que han sido respuestas a acciones, comportamientos e iniciativas, del Gobierno y del PSOE, que han creado alarma social entre sus votantes (no se olviden: más de diez millones de ciudadanos) a los que representa y tiene obligación de defender. Por ello se ha visto precisado a utilizar los recursos que un Estado de Derecho le proporciona para dirimir los contenciosos pendientes con el Gobierno. Dado que, en el Parlamento, los partidos que apoyan al Gobierno han constituido una pinza contra los Populares, vetándoles sistematicamente cualquier posibilidad de defender sus propuestas, no les ha quedado otro remedio que acudir a los tribunales para pedir a la justicia lo que se les niega en el Legislativo. Verán, para dejarlo claro: si me pegan una bofetada yo respondo con otro soplamocos,¡y ya éstá! ¡Faltaría más!

No parece razonable que la De la Vega pretenda que el Ejecutivo, con la complicidad de sus siervos, pergeñe un Estatut anticonstitucional y el PP permanezca sin reaccionar como si ello no le atañese; tampoco es de recibo, por ejemplo, que se les de a los homosexuales el derecho al matrimonio y a adoptar hijos sin que los católicos nos opongamos a semejante aberración; ni que se pretenda pactar con ETA contraprestaciones políticas (con anexión de Navarra incluida), cediendo a sus chantajes, sin que se eleve la correspondiente protesta y se invoquen los acuerdos del Pacto por las Libertades y la Ley de Partidos; son actuaciones legítimas en defensa de los intereses de los españoles y de España como nación indivisible. Los que no lo vean así será porque que pertenecen a partidos totalitarios que, valiéndose del eslogan de la defensa de la libertad, se empeñan en coartar la de los ciudadanos en favor de su particular concepciones del estado. Contra los abusos del Ejecutivo no cabe más que el freno Judicial, exigir la acatación a las leyes vigentes; lo contrario sería condenar a la Oposición al ostracismo y a la Nación a la anarquía.

Llegados a este punto cabe preguntarse: ¿Quién es quién crispa aquí, señora Vicepresidenta? Los que acuden a los tribunales en defensa de sus derechos o aquellos que pretenden impedirlo lanzando falsas acusaciones para desacreditar a sus adversarios, ¿aquí quién es que da los motivos para crisparse y quién es el crispado?

Veamos por ejemplo: ustedes acusaron al PP de intentar politizar a los magistrados del Constitucional en el tema de la recusación de Pérez Tremps. Resulta que ahora son ustedes que quieren forzar la dimisión del magistrado (que no tiene por que hacerlo porque podría continuar ejerciendo en otros temas del Alto Tribunal) para poner a otro de su misma vena política ¿quién está politizando el TC? Hoy mismo he leido, en un medio de comunicación catalán, que los jueces pro-Estatut (o sea, que ya tienen decidido de antemano que es constitucional) van a discutir, sic “sin la menor prisa” los recursos contra el texto ¿es eso política o no?, para alargar las deliberaciones hasta las elecciones del 2008. ¡Señores, estos son los magistrados que tienen en sus manos el destino de la Nación! Ellos ya tienen decidido lo que tienen que les conviene hacer: no apresurarse para que el Estatut, si es inconstitucional, pueda continuar perjudicando a los ciudadanos; no tener prisa para así llegar hasta las p´roximas elecciones del 2008 que supongo esperan que las gane, de nuevo, el PSOE. Señora De la Vega, seamos serios, ¿cómo espera que los ciudadanos de a pie nos traguemos noticias como ésta? Su partido y su gobierno, señora mía, están incurriendo en los mismos errores que en 1936 produjeron un verdadero cataclismo en España. Esto es la muestra del asalto al poder de una dictadura totalitaria, no una democracia constitucional. Aquí se trata de destruir al adversario para impedir la alternancia en el gobierno de la nación, o sea, volver al sistema ruso del Komintern.

Como he dicho en otras ocasiones: la apisonadora mediática de la izquierda aplastando todo lo que se le ponga al paso con tal de conseguir sus fines. Cuidado con ellos.

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