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Etiquetas:   Tiempos modernos   -   Sección:   Opinión

La Política y la Justicia

Mar Berenguer

miércoles, 7 de febrero de 2007, 21:45 h (CET)
No se puede ser juez y parte. Es un claro motivo de recusación , tal y como ha entendido el propio Tribunal Constitucional, la redacción de un dictamen que ha pasado a formar parte del actual Estatut de Catalunya y que en su momento, se llevó a cabo con cargo y a solicitud del Instituto de Estudios Autonómicos de la Generalitat. La sombra de Pujol, que es muy alargada en un posible Cuatripartit, ya tuvo en su momento la perspicacia de encomendar tan decisiva y delicada labor a un inminente magistrado del Constitucional.

En el proceso de constitución del Tribunal Constitucional, tanto el Gobierno como el Consejo General del Poder Judicial, se reservan la facultad de proponer a dos de sus miembros, en contrapartida con los cuatro presentados por cada una de las Cámaras. Paradójicamente, con la ley en la mano, la imparcialidad del propio sistema judicial, queda en entredicho. Tremps, fue uno de los dos magistrados del Ejecutivo. Ahora podría caber la posibilidad incluso de exigir responsabilidad por no abstenerse al propio magistrado. O de que Zapatero eligiese otro magistrado pro-Estatut, precipitando un empate que siempre resolvería a favor del texto en cuestión mediante el voto dirimente de la presidenta, afín al PSOE, para volver al punto de partida, antes de la recusación, quedando así en entredicho la credibilidad, imparcialidad y neutralidad del Constitucional.

Ahora se habla de un texto sentenciado por un tribunal de 11 magistrados que podría propiciar una mayoría presuntamente conservadora y contraria al objeto de litigio. Y se sigue temiendo por la imparcialidad del Tribunal. Una cosa son las causas de recusación y otra las ideas de cada uno. En general, el texto estatutario es bastante chapuza a nivel técnico-jurídico, y a pesar del aprobado raspado obtenido en el Congreso y el abstencionismo de los votantes en el referendum democrático de aquel lejano mes de junio, las personas que cuentan con una formación y experiencia jurídica relevante, han de reconocer en conciencia la “maravilla” que tienen entre sus manos- demagogias, partidismos y conveniencias aparte- y actuar en consecuencia.¿Qué sucederá entonces si el Tribunal declara contrario a la Constitución el Estatuto Catalán? Pues que a menos de cuatro meses de las municipales, pondrá en evidencia a muchos políticos y quedará patente la irresponsabilidad de Zapatero.

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