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Opinión
Etiquetas:   Carta al director  

Desde el dolor

Juana Campins (Palma)
Redacción
miércoles, 7 de febrero de 2007, 18:00 h (CET)
Recientemente tuve la suerte de asistir a la conferencia impartida por el Dr. Joaquín Fernández Sola internista del Clínico de Barcelona, sobre la Fatiga Crónica: En su disertación, desde una óptica científica y humana, supo ponerse en la piel de un colectivo de pacientes, que se sienten marginados por la clase médica. Es de esa clase de personas que al escuchar como hablan, te es fácil empatizar con ellas. Y digo persona, por que un medico, antes de medico, a de ser persona, y si es buen profesional, pues mejor aun, porque a la hora de tratar con sus pacientes, debe crear un clima de confianza, seguridad y credibilidad con el que confortar o atender al paciente, que en la mayoría de casos esta desorientado.

Yo se, que para algunos médicos, se les hace difícil dar crédito a pacientes con síntomas de dolor y fatiga, que no aparece reflejada en ninguna analítica o radiografía, como ocurre con la Fatiga Crónica y la Fibromialgia, salvo en muy pocas y especificas pruebas clínicas, así que solo pueden fiarse de nuestra palabra. Y claro, que es la palabra de una mujer que le dice al medico: me duele todo, siempre estoy cansada, y ese dolor se agudiza mas, cuando estoy en el trabajo, o al realizar alguna tarea cotidiana como limpiar, cocinar, hacer la compra o levantar cualquier peso, que para cualquier persona sana no requieren mayor sobreesfuerzo y agotamiento: dolor y frustración al comprobar, que lo que antes podían hacer, ahora solo lo consiguen a medias o a duras penas. Para quien no lo vive en carne propia, lo primero que se piensa es: “Está, lo que quiere, es no trabajar y vivir del cuento…” y mas que un cuento, es una pesadilla de la que no despiertas ningún día, y piensas, que mañana será mejor; y si, algunas mañanas lo son, pero también, otras muchas, la mayoría son peores. Y pregunto yo ¿estos médicos, en general, los de cabecera y a los que estos nos derivan: los reumatólogos, psiquiatras, traumatólogos, etc. (ya que vamos de uno a otro, como pelotas de pinpón) les es tan difícil creer que alrededor del millón de mujeres afectadas (se estima que afecta del 2 al 5% de la población) no pueden mentir, fingir un agotamiento y dolor año tras año hasta el final de su vida? O bien deberíamos convenir, que el colectivo de personas afectadas por Fatiga Crónica y Fibromialgia son artífices de la mayor conspiración para desacreditar la profesión medica, o bien al contrario, se trata de la mayor conspiración por parte del colectivo medico para desacreditar a un millón de pacientes; el caso es doblemente grave porque se une el agravante de marginación sexista, ya que esta enfermedad afecta en un 90% a las mujeres (como si las mujeres se inventaran mas enfermedades que los hombres, única y exclusivamente para poder tener un puesto trabajo adecuado a su grado de fatiga o discapacidad o en casos mas graves cobrar una pensión de invalidez). Yo particularmente no conozco a ninguna, sí, muchas que pleitean y luchan como yo, para que se nos escuche, se nos reconozca como enfermos y se nos de la credibilidad que merecemos, como a tantos otros pacientes de enfermedades conocidas que tienen la suerte que sus analíticas, TAC. Rayos X, biopsias, etc. se les pueda diagnosticar una enfermedad poniendo nombre y tratamiento, ayudas medicas y asistenciales, fisioterapeutas, apoyo psicológico, de sus familiares y amigos. En muchos casos se trata a los pacientes como neuróticos obsesivos, como durante mucho tiempo se trataron las enfermedades con estigma, como los afectados de epilepsia, Nos encontramos en la misma situación, ya que no se nos reconoce la enfermedad como tal.

Queremos trabajar en unas condiciones adecuadas a nuestras limitaciones físicas, como se hace con otras minusvalías. Simplemente con estos protocolos se podrían evitar muchas bajas laborales absentismo, desmotivación, o enfrentamiento con otros compañeros. Lo mas cruel del caso, es que la mayoría de afectados ante la incomprensión de los médicos, se resignan a vivir con el dolor y en la ignorancia de saber que les esta pasando.

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