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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

¿Dónde está la Verdad?

José Vicente Cobo
Vida Universal
martes, 6 de febrero de 2007, 21:51 h (CET)
Tarde o temprano cada uno llegará a convencerse de que ni la ciencia ni una comunidad religiosa ni las confesiones ni tampoco las muchas palabras de sus semejantes le ayudan a encontrar la Verdad. Todos los esfuerzos externos pueden ser impulsos para reflexionar para que nosotros mismos encontremos el camino hacia la Verdad.

Pues el camino hacia la verdad se recorre únicamente a través de nosotros mismos y no a través de otros. Tendremos que reconocer que las verdades que aprendemos de los libros sean sobre Dios, sobre el Más allá o las leyes del Amor nos habrán ayudado y siguen ayudándonos a avanzar algunos pasos; sin embargo, un libro sobre la Verdad nunca nos conducirá a encontrarla realmente. Los libros y las palabras sobre la Verdad son para todos nosotros de gran ayuda e indicaciones en el camino, pero no nos proporcionan la certeza que buscamos. Esta la podemos alcanzar únicamente nosotros mismos sin que podamos aportar ninguna prueba externa para ello. Cada uno de nosotros tiene que lograr la seguridad de que esto es así.

Si seguimos las huellas de nuestros sentimientos, sensaciones, pensamientos, palabras y actos, de nuestras inclinaciones, reacciones, de nuestro afán de pelea, hostilidad o cosas similares, llegaremos a conocernos a nosotros mismos. Esto es lo que tiene importancia.

Si nos esforzamos en nuestra vida diaria, no importa donde nos encontremos y lo que representemos como seres humanos, en cumplir paso a paso las leyes del amor desinteresado y del amor al prójimo, experimentaremos en nosotros mismos que nos convertimos en personas distintas, que nuestro mundo de pensamientos negativos de antes cambia y que podemos superar cada vez más positivamente los acontecimientos del día, porque afirmamos el núcleo positivo en todo y recibimos solución y respuesta positivas, es decir, legítimas, a todas las preguntas.

Si podemos decir con certeza: "mi prójimo no tiene ninguna culpa de mi enfermedad, de mis sufrimientos o de mi destino, si no yo mismo", hemos dado un gran paso en el proceso de autorreconocimiento y de la realización. El buscador de la Verdad que ya ha hecho algunas experiencias sobre sí mismo, puede afirmar convencido, que esta vida terrenal tiene un sentido muy determinado para cada uno, es volver a ser cósmicos, es decir, puros.

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