Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
15º ANIVERSARIO
Fundado en noviembre de 2003
Opinión
Etiquetas:   Carta al director  

Vergüenza ajena

Ignasi Castells (Barcelona)
Redacción
martes, 6 de febrero de 2007, 21:51 h (CET)
Hay quién afirma con rotundidad que es la vergüenza, en sus diferentes intensidades, la emoción que verdaderamente regula nuestras interacciones con los demás. Me imagino que habrá muchos incrédulos, pero lo cierto es que las palabras que utilizamos para expresar este sentimiento, definen con precisión matemática el estado de nuestra relación con el mundo. Es el termómetro de nuestro amor propio.

Así, cuando uno cree que su comportamiento no ha estado a la altura de las circunstancias, e imagina que va a ser objeto de un juicio negativo por parte de los demás, dice que “se le cae la cara de vergüenza”, y cuando considera que su falta ha sido más grave, declara cabizbajo que “se muere de vergüenza” mientras esconde, con ambas manos, su rostro ruborizado. Por haberlos, también los hay que, escasos de este sentimiento, hablan de la vergüenza como de algo inútil, y por último, en alza, los que simplemente no la tienen o la han perdido por el camino, junto con la dignidad. Son los que el diccionario define como sinvergüenzas. Faltan al respeto, despotrican, e insultan, con la misma impasibilidad e indiferencia del que pide un café. Ellos son los que consiguen que, a más de uno, se nos ponga la cara colorada como un tomate. Vergüenza ajena.

Noticias relacionadas

​La política de la posmodernidad

Algo cambia en el panorama político español. Parece que la sociedad sean aficionados pendientes del mercado de fichajes

​Mariano Llano y la Guerra del Chaco que nos ocultaron

Acrobáticos esfuerzos se han hecho para negar la participación de intereses empresariales en una guerra sudamericana importada desde Wall Street

Cercanía, clave para la educación a través del ejemplo

La educación a través del ejemplo es eminentemente ética

​Desocupación en la era del “Capitalismo irónico”

“Tenemos que visualizar que el capitalismo puede generar múltiples tipos de desocupados: los “latentes”, “los intermitentes” y los que el sistema ya ha consolidado como tales”

En el bienestar de los demás reside nuestra propia satisfacción

La placidez se alcanza a través de la certeza de ser yo en mi personal identidad y de no sentirse perdido
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter   |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris