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Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

Desde Latinoamérica con cariño: ¡Gracias, EEUU, por ignorarnos!

Ben Tanosborn
Redacción
lunes, 5 de febrero de 2007, 22:04 h (CET)
La máxima de Thomas Gray que nos dice “ignorancia es felicidad absoluta” ha sido aceptada por muchos y refutada por otros tantos. Proponentes y oponentes a lo que dijera, o quisiera decir, este poeta allá por 1742 han atraído igual fuerza con el paso de los siglos. Pero en la actualidad parece como si la gente de Latinoamérica haya por fin acuñado un reemplazo con sus acciones: “¡Éxtasis es el ser ignorado – por EEUU!”

¿Y sabéis qué? Quizás hayan logrado una verdad obvia cuando tratamos de dar sentido a lo que significa para ellos. Aunque lo que se dice al sur de nuestras fronteras y lo que leemos en nuestra “prensa corporativa” nos confunde como si se originase en Babel. Comentario por presuntos expertos sobre América Latina, provenientes por lo regular de gabinetes estratégicos, donde convenientemente germina la propaganda para uso por la Casa Blanca y Asuntos Exteriores, siempre aparenta rendir una opinión discrepante… algo que seria aceptable si no fuese presentado como opinión imperante. Y eso es lo que básicamente recibimos, opiniones impuestas por minorías.

Recientemente leí un articulo-comentario típico de lo que se escribe hoy en día; escrito por Alejandro Chafuen del Atlas Economic Research Foundation, con un titular que leía, “América Latina no permanecerá de brazos cruzados, ignorada – Nuestros vecinos del sur se están inquietando políticamente por la inacción estadounidense a sus legitimas preocupaciones económicas”. Creo que todos sabemos de que pie cojea este individuo, y a quien verdaderamente representa.

El hecho de que George W. Bush haya ignorado la ruptura de las piñatas políticas muy al sur del Río Bravo, quizás haya causado desosiego político a la acaudalada elite, y sus escuderos, en Centro y Sur América; pero en cuanto a la mayoría del pueblo que allí vive, los que digamos no mantienen un pied à terre en Miami u otra parte de EEUU o Europa, estos últimos seis años han servido de bendición, trayendo un rayo de esperanza para el comienzo de una reforma social y económica. No es una corriente antidemocrática o en contra de EEUU lo que está ocurriendo, como se nos quiere hacer creer por un desvergonzado y mentiroso gobierno y una prensa conformista. Lo que está ocurriendo en la América de Allá Abajo no tiene que ver con nosotros, sino con ellos; la gente liberándose de nosotros, de la “Norteamérica corporativa” que ha sido cómplice en mantenerlos como mendigos, mirando al norte en busca de limosna.

Por ahora todo lo que hemos visto no es sino la apertura de las compuertas para que pueda pasar una reforma política y equidad económica para cientos de miles de latinoamericanos. El que estas revoluciones socioeconómicas, y pacificas, tengan o no éxito, y a que grado, es algo experimental por ahora.

Lo que los gobiernos de Ortega (Nicaragua), Chávez (Venezuela), Correa (Ecuador), Morales (Bolivia), Lula (Brasil) – o lo que es mas aceptable para EEUU, la evolución política de Chile y Argentina – nos traiga cómo resultado en una o dos décadas, claro está asumiendo que EEUU no intervenga, determinará el éxito o el fracaso… y no la demagogia enfrentando el socialismo contra el capitalismo. Capitalismo, definido como libre-empresa justamente regulada, puede coexistir y florecer bajo casi cualquier tipo de socialismo. Tan solo el capitalismo rapaz encogerá y morirá de muerte natural.

Una apuesta que creemos segura es que los resultados, no importa lo atroces, no serán tan malos como los obtenidos en el pasado bajo el capitalismo de rapiña, aunque se le haya camuflado, en blasfemia, como capitalismo de libre-empresa. No para el 70 por ciento de la gente de esa región, quizás una cifra mucho más alta en las naciones con una población indígena en alta proporción. El pueblo sencillamente se cansó y sus quejas se han hecho notar en las urnas, gritando a los cuatro vientos… ¡basta ya!

Por casi dos siglos Latinoamérica no ha sido sino el huerfanito de EEUU. Tan pronto como las colonias ibéricas declararon su independencia se les hizo saber que todas las naciones del hemisferio occidental, salvo el Canadá Británico, estaban bajo protección y cuidado tutelar del justo y sabio Tío Samuel. Y por casi dos siglos, la relación parásita entre el Gigante del Norte y los Liliputienses Sureños no ha cambiado.

Mi experiencia personal a esta relación gringo-latina comenzó durante las últimas bocanadas de la Alianza para el Progreso que originara una década antes John Kennedy con pocos fondos pero gran bombo y platillos, y una retórica que te llegaba al corazón. Todo para contrarrestar lo que se percibía como una posible amenaza de Cuba para los intereses de EEUU. Un programa que fracasó en general, no pudiendo siquiera alcanzar las bajas metas impuestas en 1961 en Punta del Este en educación, salud, o bienestar económico para la mayoría de los latinoamericanos, y que es simbólico de los fracasos de EEUU en anterioridad o posterioridad a ese proyecto en Latinoamérica. EEUU invirtió menos de $1 por individuo por año, y esa insignificante cifra aun supera el cambio neto de recursos y desarrollo.

La Alianza para el Progreso fue tan solo un súper-ensayo de relaciones públicas que no pudo engañar ni a los economistas más bobalicones. ¿Quien iba a creer que la poderosa elite permitiría reforma agraria, o una distribución de ingresos mas justa, o frenar el abuso de los poderosos con los mas débiles; los poderosos representados en el dueto negociante-yanqui y elite-local? Las dictaduras se multiplicaron durante ese periodo con nuestro consentimiento, y frecuentemente con nuestra ayuda; y en oposición a nuestra retórica defendiendo la libertad, colgamos a la democracia en todas las plazas públicas. En cuanto a anécdotas, las tengo por docenas, muchas de ellas como participe en toda regla, y donde la Agencia de Desarrollo Internacional (USAID) aparece como un chiste insólito y triste. ¿Puede alguien hacerse idea el que EEUU garantizase fondos con bajo interés para construcción de hogares para familias de pocos recursos que terminaron en manos de altos mandos militares y comerciantes (Bolivia) o proyectos similares que tuvieran a los ricos del país como beneficiarios?

¡Basta! Pongamos fin a estas válvulas de seguridad para la explotación global por capitalistas de rapiña y los gobiernos que los apoyan. Tiene lógica el que la mayoría de los latinoamericanos estén extáticos mientras EEUU, bajo Bush, no tenga otro remedio sino atender el trágico desorden que ha desencadenado en el Medio Oriente, de esta forma ignorando a su protegido del sur. Aunque sea tan solo por una vez, dejemos en paz a los otros pueblos para que determinen lo que les conviene… en vez de entrometernos de forma homicida en sus asuntos. ¿Es mucho pedir?

Será dificilísimo refutar que… “Éxtasis es el ser ignorado – por EEUU”. ¡Amen!

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