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Fútbol

Etiquetas:   Primera División / Jornada 21   -   Sección:   Fútbol

El Celta pierde dos puntos en diez minutos de caos (1–1)

Los de Vázquez no supieron ni sufrir ni controlar un partido en el que estaban siendo superiores
Redacción
domingo, 4 de febrero de 2007, 22:24 h (CET)
A penas unos minutos de presión le sirvieron al conjunto de Paco Flores para instalarse con comodidad a escasos metros de la media luna celeste. Un cabezazo de Portillo rompió el sueño de la victoria de los de Vigo, que vieron como volaban dos puntos balsámicos.

FICHA TÉCNICA
1- Celta: Pinto (2), Ángel (2), Placente (1), Contreras (1), Tamas (1), Oubiña (3), Iriney (3), Canobbio (2), Nené (2), G. López (1), F. Baiano (1)
1- Gimnastic de Tarragona: Bizarri (2), Navas (1), Calvo (1), Matellán (1), Mingo (2), Morales (1), Generelo (1), Campano (1), juan Díaz (1), Pinilla (2), Portillo (2)
Cambios : Cuellar (1)por Juan Díaz (min. 53), Nuñez (1) por Gustavo López (min. 57), J. Aspas (1) por Nené (min. 74), Merino (1) por Generelo (min. 74), Guayre (1) por Canobbio (min. 83), Rubén Castro (-) por Pinilla (min. 85)
Goles: 1-0 Oubiña (min. 49), 1-1 Portillo (min. 76)
Árbitro: Fernández Borbalán (C. Cantabro) ( 0/3). Amonestó en el local a Ángel (59´), Placente ( 38´). Mientras en el visitante se llevó la cartulina amarilla Morales (27´)
Incidencias: 13.000 espectadores en el estadio Balaidos. Terreno de juego en buenas condiciones.

DATOS DESTACABLES
Lo mejor: El medio campo del celta.
Se echaba de menos la pareja formada por Iriney y Borja Oubiña. El gallego realizó un excepcional partido. Por el Nastic el trabajo de Pinilla. Incansable el atacante del conjunto catalán
Lo peor: Los diez peores minutos del Celta
El Celta entregó el balón a su rival en un encuentro que tenía controlado y medido. Terminó por ser letal.
El dato: Diez partidos acumula sin ganar el Celta.
Se le acumulan los deberes a los chicos de Fernando Vázquez que cadfa vez más se hunden en la tabla,
Ricardo Pardo / Vigo

La afición respondió a la llamada de Borja Oubiña los días anteriores al choque. Una grada animosa, aunque un poco desangelada por la regular entrada que registró Balaidos, se entregó a sus jugadores con el ánimo y la esperanza de sacar el equipo de la situación crítica en la que se encuentra.

Por minutos se vio un Celta suelto, bien colocado en todas sus líneas y muy ordenado. Con llegada y soltura en la línea de creación. Por el contrario la otra cara de los celestes quedó evidente. Un equipo que no supo ordenarse con un marcador favorable y falto de capacidad de sufrimiento, que no supo aguantar la presión de un Nastic que poco le hizo falta para sacar un punto del Municipal de Balaidos.

Los dos equipos, conscientes de lo trascendental del choque, comenzaron titubeantes y con cierto temor a dejar huecos en defensa que pudiesen aprovechar sus rivales para adelantarse en el marcador.

La presencia de Iriney en el medio campo dejaba a Oubiña gustarse una y otra vez en incisivas incorporaciones en ataque y aportó un fuerte control del medio. La diferencia con el jugador uruguayo Pablo García es notable. Hoy había ganas, había orden y sobre todo trabajo.

El brasileño, inventado por Fernando Vázquez, es un eje fundamental de equilibrio en el equipo gallego, un complemento fundamental para una bailarina de medio campo como es Oubiña que en la jornada de hoy rubricó uno de sus mejores partidos, quizá en un intento de reivindicarse ante un Luis Aragonés que se resiste a sus encantos.

Salía con ganas el Celta, decidido a no dejar el balón al conjunto catalán. Constantes perdidas de balón, comprometían una y otra vez a los de Tarragona que, conscientes de las prisas y urgencias del Celta dejaban el juego y el balón a merced de los de Vigo. Esperaban encontrar un hueco donde sus hombres de ataque, Pinilla y Portillo, cazasen algún balón perdido y apurar a una defensa un poco despistada y nerviosa durante todo el encuentro. Ocasiones no les faltaron.

Los fallos fueron constantes y los despistes e intervenciones improvisadas numerosas, a pesar de todo consiguieron solventar un encuentro sin muchos más apuros que los sufridos en diez minutos donde el Nastic fue dueño y señor.

Jugadas a balón parado se convertían con el paso de los minutos en la única opción ofensiva de un Gimnastic agazapado, pero siempre consciente de sus armas, y que ganaba peso y espacio en el encuentro a medida que pasaban los minutos, consiguiendo equilibrar el choque e igualar las fuerzas con los locales, asentándose con esto en el partido y encontrando su sitio.

El Celta logró enchufarse al partido en el último tramo del primer tiempo de mano de Canobbio y Nené que dispusieron de buenas jugadas y ocasiones para adelantar al conjunto local. Buenas combinaciones en la medular descolocaban y desconcertaban a una defensa, la del Nastic, que hasta el momento se había mostrado bien colocada y centrada.

Los de Tarragona se mostraron imprecisos en exceso en la salida del balón, entregando el ritmo del partido al celta y con constantes fallos en la línea de creación.

Incapaces de aprovecharse de los fallos de Nastic en el primer tiempo comenzaba el Celta el segundo tiempo contra las cuerdas. Nervioso y con dos claras ocasiones del Nastic se desperezaban los de Vázquez. Las contras de los catalanes comenzaban a ser más claras y ponían en apuros al guardameta de Puerto de Santa María. Pero serían los locales quienes inaugurarían el marcador de mano de Borja Oubiña que remataba un buen centro de Gustavo López al fondo de la portería.

El Celta se reconciliaba con su afición de mano del medio gallego, símbolo y emblema del Celta en su ciudad.
El Nastic adelantaba su línea de presión para intentar dificultar la salida de las celestes en un partido que con el gol se rompió y aumentó el ritmo considerablemente para disfrute del aficionado.

Los jugadores del Nastic se instalaron en la línea de tres cuartos celestes, jugando con comodidad y llegando una y otra vez con excesiva claridad sin que los celeste supiesen como deshacerse de la presión de los catalanes. Tuvo su fruto el juego de los de Flores con el gol de Portillo que igualaba la contienda. Fueron los únicos minutos en los que el Celta perdió el ritmo y el balón, pero los de Tarragona los rentabilizaron al máximo.

Poco a poco los chicos de un Vazquez, espectador de excepción en la grada, intentaron recuperar el control del partido ante un Nastic que se conformaba con que el encuentro le ofrecía. Balones largos e incursiones estériles de Guayre y Nuñez eran las armas que presentaban ante Bizarri. El ritmo alocado del Celta, desesperado por lograr los tres puntos lo desordenaron en exceso en el centro del campo lo que hizo imposible llevar a cabo la consecución del gol que le daba los tres puntos.

La situación del Celta queda en el aire una semana más. Un celta que supo mostrar su cara más dulce y ordenada pero no supo sufrir cuando era preciso. No aprovechó una superioridad evidente y lo que parecía una victoria clara., ni supo sobreponerse al gol de Nastic. Sabor agridulce el que queda en los aficionados gallegos.


SALA DE PRENSA
F. Vázquez(entrenador Celta)

"El equipo estuvo muy bien todo el partido. Entregas el balón y en una jugada estúpida tiras el partido" “El vestuario está tocado. Estaban muy ilusionados con ganar este partido. Las cosas se complican. La situación está ahora peor”
Francisco Flores(entrenador Nastic)

"La idea con la que llegamos a Vigo era la de llevarnos los tres puntos, pero una vez visto el partido, un punto refleja mejor lo ocurrido".


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