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Cooperación tecnocientífica entre Rusia y América Latina

Yuri Zaitsev
Redacción
lunes, 5 de febrero de 2007, 12:14 h (CET)
Entre las prioridades más importantes de la Federación de Rusia está la de intensificar el diálogo político e impulsar la cooperación económica con los Estados de América Latina, lo cual obedece a una gran capacidad del mercado latinoamericano, a la posibilidad potencial de suministrar a los países del área artículos de alta tecnología y servicios rusos, así como a las posiciones de líder que los países latinoamericanos ocupan en el mercado mundial de materias primas agrícolas y productos alimenticios.

Si hablamos de las perspectivas de la cooperación económica de Rusia con los países de América Latina, éstas, en general, no son malas. Del total del comercio exterior de Rusia hoy día le corresponde a América Latina aproximadamente el 4 por ciento, siendo muy posible duplicar y hasta triplicar esta cantidad. Por ejemplo, el volumen del intercambio comercial con el Brasil ya se aproxima a tres mil millones de dólares. En los tiempos soviéticos la cifra récord era la de 835 millones, pero este nivel pudo mantenerse sólo en 1983. Pero aquel entonces el 60% de las exportaciones lo constituían maquinaria y equipos. Hoy en día el 75% de los suministros rusos a Brasil, Argentina y México lo constituyen los abonos minerales. Únicamente el intercambio comercial con Cuba presenta un elevado porcentaje de equipos pero en este caso se trata mayormente de componentes para los equipos suministrados ya en la época de la URSS.

La cooperación en materia de innovación no está lo suficientemente desarrollada: con algunos países este tipo de cooperación ni siquiera se mantiene. Por ejemplo, Chile y Perú mencionan aproximadamente 25 países que actúan como mayores inversores en su economía. Rusia no figura en esta lista. Lo mismo se refiere a México donde hay inversiones rusas pero que son muy pocas. Las vertientes más prometedores en el ámbito de la cooperación de Rusia con los Estados latinoamericanos son combustibles y materias primas, equipos energéticos, metalurgia, industria química y petroquímica, construcciones mecánicas, sectores de transporte y agroindustrial.

En lo que se refiere a las altas tecnologías cabe destacar la cooperación en materia de las investigaciones espaciales. Satélites mexicanos, chilenos y argentinos se lanzan mediante cohetes portadores rusos. Un cosmonauta brasileño estuvo en el cosmos a bordo de la nave rusa “Soyuz”, y ahora está en proceso de ejecución el programa de crear, en base al proyecto ruso, un sistema de lanzamiento en el cosmódromo de Alcantara, en el Estado de Maranhao. Técnicos rusos también prestan asistencia a Brasil en el desarrollo de medios eficaces destinados a satelizar cargas útiles.

En el sector de energía y combustibles, la colaboración y traspaso de tecnologías puede consistir en el empleo de métodos modernos de prospección y control de reservas de materias primas minerales y orgánicas (incluido el empleo de medios espaciales), en elevar el nivel de su extrabilidad y tratamiento, así como en crear sistemas de transportación fiables y ecológicamente seguros. Por ejemplo, la empresa rusa RUSAL ha privatizado en Guyana una de las más importantes empresas extractoras de bauxitas y ha invertido varios millones. Gracias a estas inversiones todos los años se suministrarán a Rusia dos millones de toneladas de bauxitas, cifra bastante elevada para Rusia, sin hablar ya de Guyana.

El gigante petrolero ruso LUKOIL procura enérgicamente hacerse fuerte en el mercado latinoamericano de energía.

La política de innovación en el sector energético podría manifestarse también en crear y explotar plantas de ciclo combinado que funcionen a gas y vapor y plantas de fuerza de vapor con el empleo de modernas técnicas de quemado de combustible sólido. La empresa energética rusa “Silovie Mashini” ha ganado el concurso para el suministro de equipos destinados a centrales eléctricas de México, el Brasil y Chile.

Es de especial vigencia actual para los países latinoamericanos con industria metalúrgica bastante desarrollada la realización de ciclos tecnológicos continuos de producción que aseguren el máximo de ahorro de recursos y energía en todas las fases de producción. Un objetivo análogo de implantar tecnologías enérgicamente eficientes y ahorrativas de materiales se persigue también en la industria química y petroquímica.

En la industria de la construcción de maquinaria y equipos mecánicos puede aprovecharse la experiencia que Rusia tiene en la automatización de procesos de proyección y producción, en el empleo de métodos avanzados de tratamiento de alta precisión de materiales, control y diagnóstico de piezas y mecanismos en el proceso de su fabricación y explotación.

La cooperación tecnológica en materia del transporte puede encauzarse hacia la renovación y modernización de medios de transporte, máquinas y equipos de construcción de carreteras. Los camiones “Ural” los compra el Ejército del Uruguay. En el Ecuador ya funciona una planta de montaje de la fábrica de automóviles “Autovaz”. Medios aéreos, en su mayoría helicópteros, se venden a México, Venezuela, Colombia y Perú.

En opinión de expertos rusos, la forma esencial de cooperación que garantice el desarrollo y comercialización de proyectos de innovación debe residir en la creación, junto con empresas latinoamericanas, de empresas mixtas en materia de altas tecnologías destinadas tanto a desarrollar modelos piloto de cooperación en el empleo de producciones de altas tecnologías como a poner a punto novedosos logros rusos y llevarlos al empleo comercial en los países de América Latina. Se ha de tener en cuenta que los proyectos de innovación serán eficaces únicamente si descansan en investigaciones básicas y aplicadas avanzadas y desde un comienzo están destinados a comercializar sus resultados.

Una participación activa de los Estados en la promoción de la cooperación tecnocientífica y de innovación entre Rusia y América Latina constituye una condición importante cuando no decisiva para lograr éxitos en este campo. Concretamente, en el apoyo de proyectos de demostración nacionales en las exposiciones internacionales, en ampliar la práctica de concesión de patentes de tecnologías nacionales en el exterior y en asegurar la transparencia de la exportación e importación de tecnologías.

América Latina es un socio comercial de Rusia muy prometedor y extraordinariamente interesante. Por ejemplo, el Brasil es el cuarto productor de aviones del mundo y líder en el mercado de aparatos de rutas regionales y medianas y posee el 45% de este mercado. Pero, hay una paradoja. Rusia le compra aviones de este tipo a EE.UU., mientras que éste se los compra al Brasil.

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Yuri Zaitsev, asesor científico de la Academia de Ingeniería, para RIA Novosti.

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