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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Jesús de Nazaret no fundó ninguna iglesia

José Vicente Cobo
Vida Universal
domingo, 4 de febrero de 2007, 15:44 h (CET)
La influencia masiva y determinante de s. Pablo fue muy decisiva para que el cristianismo originario se alejara casi por completo de su origen, de las enseñanzas de Jesús de Nazaret. El estaba muy impregnado de la creencia romana en el politeísmo y venía del paganismo, no habiendo siquiera vivido con Jesús de Nazaret. Pablo, que no conocía el cristianismo originario desde la fuente original, introdujo de manera muy dominante sus creencias en el cristianismo de los primeros tiempos, por una parte el pensamiento de obedecer a las autoridades, y por otra parte puso a la mujer en segundo término, lo que no había sucedido en el cristianismo originario.

Es posible que Pablo haya introducido su paganismo en los evangelios más de lo que se piensa. En la Segunda Epístola a Timoteo se lee, por ejemplo: «Apresúrate a venir a mí cuanto antes. Sólo Lucas está conmigo. Toma a Marcos y tráele conmigo, pues me es muy útil para el ministerio. Cuando vengas tráeme los libros, sobre todo los pergaminos» (2 Tm 4, 9-11). O sea que Pablo tenía un buen contacto con Marcos, quien escribió el evangelio de s. Marcos, y con Lucas, que escribió el evangelio de s. Lucas.

Un segundo párrafo nos desvela más cosas: Existe un Canon Muratori del año 1740, que se basa en un documento del año 200, y por tanto se refiere a uno de los documentos más antiguos que existen. Allí dice que Pablo consultó a un entendido en leyes, según otras traducciones un entendido en escritos. Se trata de un médico llamado Lucas. La cita es: «Este médico, Lucas, ha escrito el evangelio después de la ascensión de Cristo a los cielos; después de que Pablo lo llamara a ir con él como hombre de formación científica, lo escribió en su propio nombre pero según las opiniones de Pablo. (...) No obstante, tampoco él había visto al Señor en carne y hueso». O sea que ni Lucas ni Pablo habían visto al Señor en el tiempo en que Él vivió en la Tierra, pero escribieron un evangelio, y como se dice aquí, lo hicieron al parecer juntos. Así que podría ser que Pablo ejerciera mucha más influencia de lo que se ha pensado hasta ahora.

Pablo era una persona que sentía una cierta admiración por el cristianismo originario, al que había conocido, pero en él todavía estaban vivas muchas ideas despóticas. En muchos aspectos Pablo no se comportó en su vida de acuerdo con lo que Jesús había enseñado, por ejemplo, con Sus palabras: «Si uno quiere ser el primero, sea el último el todos y el servidor de todos» (Mc 9, 35). Pablo, quien no tenía ante sus ojos el ejemplo de Jesús de Nazaret, tenía entonces cierto despotismo en sí. Así, por ejemplo, escribió en su Epístola a los Gálatas: «Pero aun cuando nosotros mismos o un ángel del cielo os anunciara un evangelio distinto del que os hemos anunciado, ¡sea maldito!» (Ga 1,8) Aquí podemos deducir que en su forma de pensar había aspectos muy amenazantes para quienes tenían otras ideas. Esta forma de pensar se unió a las ideas y cultos de su entorno pagano. De este modo, poco a poco fue surgiendo algo que ya no tenía nada que ver con el verdadero cristianismo primitivo. El afán de poder y la jerarquía de cargos y puestos llegaron a fundirse y así fue como paulatinamente del cristianismo primitivo se formó una Iglesia.

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