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Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

La elefanta fallera

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
viernes, 2 de febrero de 2007, 11:14 h (CET)
Mi ciudad comienza a oler a pólvora, y muy pronto el fuerte olor a azahar de los naranjos próximos comenzará a invadir las calles valencianas. Dentro de un mes y medio las calles de Valencia comenzaran a ser invadidas por los monumentos falleros que la noche del día de San José convertiremos en cenizas. Pero ya se comienzan a ver jóvenes vestidas de falleras por calles y plazas y es que la fiesta ya está ahí, repicando las aldabas de nuestras puertas. En esto de escribir de las fallas hay que andar con mucho tacto ya que mis paisanos, demasiado chovinistas en ocasiones, no perdonan la más mínima crítica. Hace ya muchos años me quedé sin poder seguir colaborando en Radio Nacional por unos artículos que aparecieron en la revista Ajoblanco donde se criticaba, tal vez con la dureza que da la juventud, al mundo fallero. Así que ahora, con la senectud peinando mis cabellos cada vez más blancos, intentaré no ofender a nadie para que no pidan mi destierro de esta tierra que tanto estimo aunque a veces no me guste lo que pasa en ella.

Hace unos meses nos enteramos por las noticias de las agencias de prensa que en el parque Terra Natura instalado en la turística Benidorm los elefantes, machos y hembras, desdeñaban a una de sus congeneres por ser demasiado delgada. Los paquidermos, enormes, con esa piel gris y rugosa que les caracteriza no querían en su manada a una elefanta por delgada. La pobre “Petita”, ese es el nombre de la delgaducha, tan sólo pesa 2.900 kilos y eso en el mundo de los paquidermos parece que está mal visto. Ellos son irracionales y no les podemos demandar más, pero seguramente todavía están en la época en la que a los humanos nos gustaban las hembras orondas como las que pintaban Rubens o Boticelli. O tal vez son más inteligentes que nosotros y buscan para perpetuar su especie a aquellas que consideran más aptas para la procreación.

El caso es que la pobre “Petita” viene sufriendo un acoso por parte de los machos que la desprecian y hacen que cuando ve a “Baba” el gran elefante salga corriendo colina arriba para huir de unos achuchones ausentes de cariño. La elefantita no debe ser tonta ya que corre hacia donde más difícil es que, con su enorme animalidad, llegue el macho. Sus amigas tampoco están por la labor y las hembras de la manada le hacen el vacío a pesar de que, después de 25 años, se ha reencontrado con algunas de sus antiguas amigas de otros zoos como “Kaisoso”, “La Grande” y “Mimi”. Los machos de la manada prefieren a éstas que sobrepasan los 4.000 kilos de peso.

Pero una comisión fallera, la denominada Antiga del barrio de Campanar, ha decidido que “Petita” se merece un homenaje y la han nombrado fallera de honor. Creo que es la primera vez que esto sucede. Generalmente los falleros de honor suelen ser personas relevantes a las que se puede sacar algún rendimiento económico. Dudo que “Petita” pueda dar algún óbolo a la falla de Campanar pero en lo tocante a publicidad ya han conseguido su objetivo, salir en la prensa por ser los primeros falleros que se acuerdan de un animal maltratado por los suyos.

El lema de la falla es “Sálvese quien pueda” y la temática del monumento fallero hace referencia al mundo animal. Un día de estos una comisión de los falleros acudirá a Benidorm a entregar a “Petita”, la elefanta “fea”, su nombramiento extendido en un pergamino y, tal vez, le impongan una banda de fallera. Las fallas nacieron para criticar aquellas cosas que en el barrio se hacían mal, por tanto me parece estupenda la idea de los falleros de la Antiga de Campanar que con su nombramiento de “Petita” como fallera de honor nos recuerdan que todavía seguimos maltratando a los animales. Como dijo Saramago el hombre es el único animal que maltrata a sus iguales, o algo parecido. Alguna otra falla podría nombrar falleros o falleras de honor a esos galgos a los que sus amos dejan abandonados cuando ya no les sirven para cazar. Si todo esto sirve para tratar mejor a esos amigos del llamado mundo irracional bienvenido sea.

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