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Etiquetas:   ARTÍCULO   -   Sección:   Revista-arte

El invencible pop art

María Calet Morales
Redacción
miércoles, 31 de enero de 2007, 23:00 h (CET)
En 1956 Richard Hamilton creó un collage de pequeño tamaño, con orígenes en el estilo dadaísta, destinado a ser portada de catálogo, pero se convirtió en la primera obra pop Art de la historia.

Es el interior de una casa y la obra se titula '¿Qué es exactamente lo que hace que los hogares de hoy sean tan diferentes, tan atractivos?' En este se refleja la cultura de masas, la sociedad de consumo, la moda y la comida rápida, la iconografía característica del estilo. En la obra aparece por primera vez el término “pop”, en un chupachups que sostiene a modo de raqueta uno de los personajes que aparece en la obra. Este sirvió como precedente en los años siguientes, en Inglaterra y Estados Unidos.

Aparece el cine en color, la fotografía en color, lo importante es el concepto de imagen, de reproducción y de difusión de esa imagen, de forma mecánica y directa, que hace que las obras sean accesibles a todo el público. Se elige una imagen, se colorea y se reproduce, esta técnica de la producción masiva, permitía la idea de una obra a favor de la producción de composiciones en serie.

Los artistas pop aceptaban el mundo en el que vivían, aunque de sus obras se pueda desprender a menudo un sentido irónico y crítico. Sus grandes imágenes, cubiertas de llamativos colores y sacados de su contexto habitual, muestran el materialismo, la banalidad y el ambiente sexualizado pero no sin un punto de elegancia. Con un tratamiento pictórico que no era el tradicional, como la encáustica, el collage, la serigrafía, capaz de imprimir cientos de estampas idénticas, la fotografía… donde las mismas técnicas podían producir errores, de los cuales se beneficiaban. Los temas tampoco eran los habituales, nada de política, ni moralidad, ni religión. Los motivos eran concebidos como simples “motivos” que justifican el hecho de pintar, como podrían ser unos zapatos de tacón, una barra de pintalabios o un botellín de coca-cola, que era más juvenil, fresco y divertido.

Andy Warhol, con sus Marilyn de colores brillantes y luminosos o los botes de sopa campbell, que siguen siendo un icono de rabiosa actualidad, donde representaba lo que amaba, y amaba esa sociedad de opulencia. Roy Lichtenstein, que pintaba viñetas de tebeo, hechas con litografías y recreando la trama y los efectos del cómic, también esculturas. James Rosenquist o Mel Ramos, con un trabajo más identificado con la costa de California y pintando el cuerpo de la mujer con mucho erotismo y vinculado a productos de consumo cotidiano. David Hockney y sus imágenes de encuadre fotográfico, como si la obra de una polaroid se tratara. También españoles como el Equipo Crónica. Fueron los pintores que engrandecieron el Pop Art y que han conseguido que ha días de hoy siga siendo el estilo elegante y glamoroso que lo caracterizo. El pop sigue perdurando desde sus inicios, y ya no son solo pinturas que estén colgadas en la pared del salón de una casa, en una galería de arte, o elementos artísticos, sino que se puede encontrar ropa, bolsos, bolígrafos o tazas de café, con la iconografía característica.

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