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Etiquetas:   Universidad   -   Sección:   Revista-zonajoven

Estudiar a última hora

Yolanda Téllez
Redacción
miércoles, 31 de enero de 2007, 23:00 h (CET)
Si hay algo característico del mes de febrero, al menos para los estudiantes universitarios, es que llegan los exámenes, y con ellos una época marcada de agobios por dejarlo todo para última hora.

Y es que claro, después de las navidades uno todavía está de resaca y cuesta mucho ponerse a estudiar, así que cuando te quieres dar cuenta te queda una semana para que empiecen los exámenes y no has tocado un solo apunte. Y eso no es lo peor, sino que te das cuenta que además te faltan apuntes de la mitad de las asignaturas. Así que primero tienes que buscar a alguien que te deje los apuntes, y una vez que lo consigues, pasarte un buen rato en alguna de las fotocopiadoras de la universidad hasta que consigues que llegue tu turno. Porque está llena de rezagados como tú que a última hora se dan cuenta que tienen que estudiar y no tienen todo.

Y una vez conseguido, llegas a casa, te pones a organizarlo todo, y te das cuenta que lo tienes todo mezclado, así que no sabes donde va cada hoja ni de qué asignatura es. Pero bueno, decides hacer un esfuerzo. Coges todos los apuntes y te sientas tranquilamente a organizarlo todo, pero finalmente o desistes y acabas llamando al amigo de quien te lo fotocopiaste para que te diga el orden o te tiras miles de horas hasta que pones orden en todo ese caos.

Por fin lo consigues y sientes un gran alivio. Pero como estás cansado después de todo el tiempo que llevas para organizarte, decides darte una ducha, ver un rato la tele, y ya estudiarás mañana, que hoy ya te has esforzado mucho.

Así que nada, llega el día siguiente, te levantas, desayunas tranquilamente y con gran pereza te pones a estudiar para el primer examen. Lees la primera frase, y piensas “¿pero de verdad me tengo que estudiar esto?”, “¿y para qué me va a servir?”. Pero bueno, sigues leyendo la siguiente frase, “¿y esto qué significa?”

Y esto no es todo porque a veces ni siquiera entiendes la letra de quien te dejó los apuntes y te pasas media hora intentando descifrar una palabra. Hasta que te das cuenta que por más que le des vueltas al folio, lo pongas boca arriba o boca abajo no lo entiendes, y decides que mejor pasas a la siguiente frase.

Total, que ya han pasado dos horas, y no has estudiado nada. Así que te levantas, comes algo, te fumas un cigarro y sigues estudiando. Pero claro, concentrarse es imposible. Piensas en todo en lo que no piensas nunca con tal de no fijar tu mirada en el papel, y cuando te quieres dar cuenta se está haciendo de noche, así que decides parar de estudiar, y llamas a algún amigo para ver si te acompaña a tomar una cerveza, y sino, te pones a ver la tele hasta que te vas a dormir.

Y así se van pasando los días, hasta que llega el famoso examen y te das cuenta de que no lo llevas tan bien como creías y te arrepientes de no haberte puesto a estudiar antes. Pero sin embargo ese arrepentimiento dura poco, porque en cuanto sales y te pones a estudiar para el siguiente examen vuelve a pasar lo mismo. Y es que cuesta mucho ponerse a estudiar de repente, y que todos tus esfuerzos se tengan que reflejar en un examen. Así que, aunque sepas que estudiar a última hora no es buen método, sigues haciéndolo porque siempre hay mejores y más interesantes cosas que hacer que ponerse a estudiar, y al final en el mejor de los casos: aún estudiando dos días antes del examen consigues aprobar aunque no sepas cómo, y en cuanto salgas del examen no te acuerdes de nada.

Y es que está claro que este sistema no funciona porque de nueve meses que nos pasamos en clase, estudiamos dos semanas como mucho y no sacamos provecho porque realmente no estamos aprendiendo nada. Los profesores se limitan a llegar a clase y soltar su parrafada, sin poner empeño en nuestro proceso de aprendizaje. Nos ven como máquinas que tenemos que aprender una serie de contenidos y plasmarlos en un examen, pero no se fijan en nuestros valores, en nuestras habilidades, ni tratan de motivarnos con otros métodos.

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