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Etiquetas:   Moda y juventud   -   Sección:   Revista-zonajoven

La difícil tarea de ser joven en el mundo de la moda

Beatriz Ayuso
Redacción
miércoles, 31 de enero de 2007, 23:00 h (CET)
La nueva ubicación y la incorporación en el último momento del diseñador José Castro presentando su primera colección propia presagiaban que esta iba a ser una edición más fresca de la tercera Pasarela Barcelona, que se celebró entre el 16 y el 18 de enero en la propia capital catalana. Una muestra alejada de convencionalismos y una plataforma de presentación para jóvenes diseñadores como Miriam Ponsa, Gori de Palma, Parnasse o Juan Vidal.




José Castro da los últimos retoques
a una de sus modelos.


José Castro, quien participó con su primera colección individual, es el más claro ejemplo de cómo la perseverancia es el mejor camino hacia el éxito. Un joven gallego que un día decidió dejar la hostelería para trasladarse a la cosmopolita Barcelona a estudiar diseño de moda. Se formó, no sin dificultades, entre la ciudad catalana y el Royal College of Art de Londres. Los inicios nunca fueron fáciles y como cualquier joven dispuesto a demostrar que es capaz de conseguir lo que se propone, luchó contra los inconvenientes. Se marchó solo a un país desconocido, forzado a aprender una lengua diferente. Los días iban acompañados de muchas horas de trabajo, pocas de sueño y en ocasiones poco reconocimiento. Pero la tenacidad de este gallego comenzaba a dar resultados y sus proyectos comenzaban a obtener el reconocimiento esperado.

Fue, como cualquier joven de nuestro tiempo, el eterno “becario” pero que supo colocarse y poder aprender de la mano de los grandes en los estudios de Dolce&Gabbana, McQueen o Givenchy, de quienes aprendió ante todo la importancia de ser competitivo en el mundo de la moda. Aprendió todo lo que pudo y regresó a España con el sueño de crear su propia línea. Pero como se suele decir, nadie es profeta en su tierra y tuvo primero que buscarse un reconocimiento. Se puso al frente de Miró Jeans y más tarde de Desigual, pero el gusanillo de su propia colección seguía dando vueltas en el estomago.

Lo intentó, una y otra vez, sin desistir. Llamó a todas las puertas con su ‘book’ en mano sin aceptar un no por respuesta. Sus ánimos fueron siempre acompañados de una familia y amigos que siempre le apoyaron y ayudaron. Finalmente, obtuvoel reconocimiento al esfuerzo: su hueco en Pasarela Barcelona, la pasarela de la ciudad que le sirvió de trampolín.

El día del desfile las butacas se llenaron de amigos, de alumnos de diseño, de conocidos, de familia... en el ‘backstage’ se respiraba los nervios de una primera vez, se sentía en el aire esa mezcla entre el entusiasmo y el miedo. Pero sin duda, el sentimiento de satisfacción, de sueño realizado y el orgullo de unos padres en primera fila. Su colección “Dead Bird”, inspirada en su Galicia natal, es una colección trabajada, mimada y personal. Cargada de detalles que transpiran la dilatada experiencia del diseñador. Capaz de dar vida al negro y de arrancar las ovaciones del público y la prensa.

Pero si hay algo importante en el mundo de la moda, es la prensa. Por ella se vive y por ella se muere. Cada día por la pasarela pasan una media de seis diseñadores. El día de mañana sólo uno conseguirá ser portada y, tal vez, un par más consigan una reseña. José Castro, quien había conseguido una gran convocatoria y muy buenas críticas, esperó con la misma ilusión de primerizo la prensa del día siguiente. Pero su primera colección no ocupaba portadas, ni páginas interiores. Una estupenda táctica de comunicación del veterano Antonio Miró, utilizando a senegaleses como modelos, llamaba la atención de cualquier editor, y las noticias, que se centraron más en lo anecdótico que en los diseños, coparon la prensa. Un duro golpe para la ilusión de la primera vez, pero la mejor lección de aquello que no se aprende en las escuelas y que solo se consigue con la experiencia.

A José, como a muchos otros que empiezan a hacerse un hueco (y un nombre) en este hostil mundo de la moda sólo le queda seguir trabajando duro, aprender día a día de la vida y mantener la ilusión de la primera vez por hacer algo creativo, original y diferente.

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