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Etiquetas:   Copo   -   Sección:   Opinión

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José García Pérez
lunes, 29 de diciembre de 2014, 08:08 h (CET)
Pues sí, por primera vez en toda mi existencia, he pasado la “noche más buena” fuera de las cuatro paredes con cierto olor a hogar; un capricho al que no pude decir no y que me llevó a pasar esa fecha en un hotel del Puerto de la Cruz entre ingleses, franceses, rusos, algún que otro hispano suelto y, claro es, con la familiar nuclear: abuelos, hija y su marido, y las dos nietas.

Al no llevarme el ordenador he pasado cuatro o cinco días sin teclear ningún “copo”, todo un record para un servidor que no tengo seguro haya conseguido relajarme ya que he tenido “mono” de él; algún rizo suelto a través de Fb y alguna llamada de teléfono, y poco más.

En mi casa, en la que estoy en estos momentos, como, duermo y fumo muchísimo mejor que por esas islas afortunadas en clima y bonhomía, pero en las que me quedé sin hacer zumbar una pequeña zambomba y sonar un delicado pandero y, como consecuencia, sin cantar el más popular de los villancicos, ya saben: el de los peces en el agua.

Pero bailé con mis nietas e hija sin poder tirar en condiciones de mis pies que, por cierto, cada día que pasa me hunden un poco más; una experiencia nueva a cierta edad siempre es de agradecer, pero una y nada más.

Por lo demás ya se pueden imaginar: los oídos obstruidos a causa del aparato, la cartera algo distraída y sin la cháchara cotidiana que nos hace más pasajera la vida; eso sí, observando la alegría de los míos ante toboganes gigantes, delfines, lagos, focas y orcas; y poco más, un par de décimos para el sorteo de El Niño que compré en Tenerife y tres cartones de malboro que me he regalado a mí mismo; ahora toca despedir el año en un santiamén de cena entre dos en silencio, bendito sea él, y una cena ligera que reseñaré en su día.

Por aquí todo sigue igual, inmutable y, parsimoniosamente, las veinticuatro horas del día van transcurriendo con ese lento isocronismo del “siempreigual” con la excepción de un poquitín de fresco que se ha introducido hoy en Málaga por entre las telarañas de poniente.

Mañana será otro día al que intentaremos sacar más jugo que a este que lleva camino de fenecer de manera silenciosa y aburrida.
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