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Etiquetas:   El crisol   -   Sección:   Opinión

El cenizo

Pascual Mogica
Pascual Mogica
domingo, 28 de enero de 2007, 22:28 h (CET)
No estoy en absoluto de acuerdo con aquellos que dicen que José María Aznar, es ante todo un personaje fatuo, egocéntrico, narcisista, soberbio, engreído, mal educado y nada respetuoso con aquellos que no piensan como él.

La verdad es que el ex presidente del Gobierno ha hecho méritos más que suficientes para merecer tales calificativos, pero yo creo que no son estos los que más le pueden definir. El presidente de FAES ha pasado por muchos países donde diversas universidades, todas ellas católicas, le han colmado de nombramientos y que en cada ocasión que ha tenido con motivo de estos actos no ha dudado en dejar a España hecha unos zorros, hablando mal de su Gobierno y resaltando sin fundamento alguno la mala situación económica de nuestro país, poniendo especial énfasis en la balcanización de España como consecuencia del Plan Ibarretxe y del Estatuto Catalán, dos cuestiones que en absoluto han tenido la más mínima incidencia en lo que afecta a la buena convivencia y a la economía de los españoles, el primero porque ni tan siquiera fue tenido en cuenta y el segundo, el Estatuto, porque desde su puesta en marcha los españoles que habitan en otras comunidades autónomas no se han sentido discriminados en lo más mínimo a pesar de que Aznar y los suyos no se cansaron de repetir que el Estatuto era un motivo para dedicar a Cataluña el máximo de atención en lo referente a las transferencias del Estado, económicas y de todo tipo, en detrimento del resto de las autonomías. Nada de esto ha ocurrido a pesar de los negros vaticinios de Aznar y sus acólitos. Pero Aznar no ceja en sus negras premoniciones y el día 18 del pasado diciembre en declaraciones a Telecinco, decía: “dudo mucho que en España haya Estado dentro de cinco años al paso que vamos” añadiendo que “el país pasa por un momento de desvertebración del Estado y debilitamiento progresivo “

Si tenemos en cuenta la actitud de Aznar con respecto a su modo de alarmar y ahuyentar a todos aquellos que pensaban o piensan invertir en este país, esos calificativos que al principio he citado se pueden sintetizar en uno solo: Aznar, es simplemente un mal intencionado cenizo.

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