Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

¿Iglesias quiere abolir la Constitución? Puede que pensemos en cómo pararle los pies.

“Quizás la más grande y mejor lección de la historia es que nadie aprendió las lecciones de la historia” A. Hitler.
Miguel Massanet
martes, 23 de diciembre de 2014, 08:01 h (CET)
Hay ocasiones en las que parece necesario volver los ojos atrás y situarnos en momentos de nuestra Historia que, por su trascendencia, por el influjo que han tenido en nuestra nación y por las consecuencias que pudieran acarrear a los españoles el pretender olvidarlos y hacer tábula rasa de ellos; conviene actualizarlos, hacer memoria de ellos y, si es posible, sacar las enseñanzas pertinentes que nos ayuden a afrontar nuestro devenir mejor pertrechados y en condiciones de enfrentarlo con unas ciertas garantía de cordura.

En España, los que formaron parte de la dictadura del general Franco, tuvieron que enfrentarse, al menos en dos ocasiones especiales, con decisiones del Jefe del Estado que levantaron ampollas en muchos de ellos y, sólo el respeto que se tenía por aquella persona y la autoridad que emanaba de él, consiguieron que muchos falangistas, carlistas e incluso militares, aceptaran, con disciplina, la decisión de don Francisco. Se trata del momento en el que decidió restablecer la monarquía borbónica en el país, en la figura del hijo de don Juan y príncipe de España, don Juan Carlos. Nadie se crea que fuera aceptado unánimemente por los españoles, especialmente por los republicanos de derechas, la falange y una facción de los carlistas tradicionalistas (los otros se convirtieron al socialismo) que seguían decididos a traerse, como futuro rey de la nación, a Carlos Hugo de Borbón y Parma.

En la otra ocasión en el que la bisagras del antiguo régimen franquista chirriaron con más fuerza fue cuando, muerto Franco, el señor Adolfo Suárez y los que le apoyaron, tuvierono que hacer encaje de bolillos para los que, hasta aquel momento, habían sido los dirigentes de los destinos del país, renunciaran a sus puestos de mando, cedieran ante unos argumentos que no acababan de convencerlos y aceptaran algo que, hasta aquel momento resultaba inimaginable, que se restablecieran los partidos políticos y, lo que estuvo a punto de acabar con aquella apertura democrática, permitir que los comunistas fueran aceptados como un partido político más, comandados por un personaje al que el régimen estaba persiguiendo para enjuiciarlo por los crímenes que se le achacaban, entre ellos, los asesinatos de Paracuellos del Jarama, don Santiago Carrillo. A pesar de todas aquellas resistencias todos acabaron, por el bien de España, por ceder, aunque fuera a regañadientes.

Y todo esto conviene recordárselo a estos muchachos que acaban de salir del nido, a pesar de sus doctorados o licenciaturas, porque, el hecho de que se hayan incubado en la universidad Complutense de Madrid, de la que es rector el hijo de don Santiago Carrillo, don José Carrillo Méndez; no es garantía ni mucho menos de que tengan la madurez necesaria, la experiencia indispensable y la preparación adecuada para poder hacerse cargo del gobierno de una nación tan compleja y difícil de gobernar como es la nuestra. Sólo de pensar que, estos señores, que se presentan como salvadores del pueblo español en las reuniones, mítines, entrevistas y coloquios, con la desfachatez de aquellos que tienen una empanada mental de teoría sociológicas, pero que carecen del más mínimo sentido común, de la preparación técnica en materias económicas y, especialmente, de la experiencia necesaria e indispensable para poder dirigir a España por los procelosos mares de la política internacional que, por mucho que les pese, no consiste en lo que han mamado de la Venezuela de Maduro o del Irán de los ayatolás, que tan generosos se han mostrado siempre con el grupo de Pablo Iglesias, (algo que les permite vivir tranquilos sabiendo que, le ocurra lo que le ocurra a España y los españoles, ellos siempre dispondrán de un lugar fuera de la península en el que refugiarse y vivir sin limitación alguna con las faltriqueras repletas) si no en un verdadero tablero donde el ajedrez diplomático se ve obligado a jugar partidas de muy compleja solución.. Algunos de ellos ya han dado muestras de sabérselas ingeniar para conseguir dinero fácil sin demasiado esfuerzo o, al menos esto es lo que ha aparecido en la prensa, lo que no parece que supla sus otras carencias.

No obstante, si el señor Pablo Iglesias se muestra tan cómodo en sus mítines y no tiene inconveniente en alzar el puño cerrado desafiante y amenazante; puede que seamos muchos los que consideremos este saludo como una afrenta para el resto de españoles. Este saludo proviene de un grupo alemán, los Rot Front (Liga de Combatientes del Frente Rojo) que lo adoptó como réplica al saludo nazi, con la mano abierta. Posteriormente se adoptó en la Guerra Civil española y más tarde por grupos de izquierdas: comunistas, socialistas, anarquistas y proetarras. Si la Historia ha condenado al nazismo, por las mismas razones se puede condenar al stalinismo culpable de la muerte de más de 30 millones de rusos deportados a Siberia y de cientos de miles de ciudadanos que fueron desterrados a mal vivir o morir en aquellos campamentos de tortura y muerte, como el famoso del Archipiélago GULAG tan maravillosamente descrito por el ruso Aleksandr Solzhenitsyn, uno de sus huéspedes obligados.

Lo cierto es que ya estamos hasta las narices que se nos esté provocando con amenazas como la de derribar la Constitución; hacer ruinas de todo lo construido por generaciones de españoles; amenazar nuestras propiedades y bienes, conseguidos con nuestro trabajo, y, todo ello, con el sólo objeto de implantar un sistema de comuna, al estilo de los hipies del tiempo de los Betles; regida por unos visionarios embutidos de enseñanzas comunistas, dispuestos a arrasar con todo, derrumbar nuestro sistema democrático para implantar su especial dictadura proletaria, sin ningún porvenir en Europa ni posibilidades de supervivencia alguna, al estar condenada, de antemano, a la repulsa del resto de naciones occidentales, que no van a consentir que el comunismo contra el que han estado luchando desde la finalización de la II Guerra Mundial, ahora se les cuele por la retaguardia de Europa.

Si alguien quiere volvernos a principios de 1.936 y piensa que, el resto de los españoles, está dispuesto a renunciar a los avances conseguidos para regresar a la España de la miseria de entonces, más vale que se lo piense y que empiece a despedirse de sus ilusiones; porque, señores, si lo que pretenden es el poder a costa de desmontar la democracia y llevarnos al comunismo; olvidándose de las reglas por las que nos hemos regido; es evidente que los que no comulgamos con sus patochadas y no queremos una nación arruinada, pudiéramos caer en la tentación de oponernos a ello con sus mismas armas, olvidarnos por un tiempo de nuestros deberes como ciudadanos de pro y optando por responder, como ya ocurrió en otra ocasión, a cada intento de convertir a España en un harapo comunista con otra acción para impedirlo. Creo que ya ha llegado el momento en el que dejemos de amilanarnos ante aquellos, sean separatistas o Podemos que, piensen que se van a lucrar de sus intentos de volver a establecer la revolución de las masas, sin que haya una respuesta adecuada a ello.

España se está jugando en estos momentos su propia existencia. El pueblo español tendrá que empezar a pensar si está dispuesto a volver a la edad de Piedra con Podemos y los separatistas catalanes o va a poner los medios para que esto no ocurra. O así es como, desde la óptica de un ciudadano de a pie, se ve como, la nación, camina directa hacia su autodestrucción, sin que nadie reaccione para ponerle remedio.
Comentarios
Escribe tu opinión
Comentario (máx. 1.000 caracteres)*
   (*) Obligatorio
Noticias relacionadas

La maldita enfermedad

A lo largo de la historia se han declarado pandemias que han diezmado la población de grandes zonas del mundo

Siempre quedará Valle

En tiempos turbulentos, en los que España parece un boceto de sí mismo, un esperpento, hay que reconstruir los cristales cóncavos de la Calle del Gato

Podemos, el cuarto en discordia

Isabel del Rey, de profesión poeta

Hay que leer estos 'Versos de escuela' de Isabel del Rey porque es la libertad lo que se lee en los poemas

Miedo nos da. ¿Un Art.º 155 descafeinado?

¿Se pretende restaurar la legalidad en Cataluña o salir del paso con el menor coste político?
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris