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Etiquetas:   Un lugar llamado desarrollo   -   Sección:   Opinión

Aprender a desconectar… para volver a conectar

Aprender a desconectar es necesario
César Piqueras
@cesarpiqueras
viernes, 19 de diciembre de 2014, 10:36 h (CET)
Ya estamos a 19 de Diciembre, ya se acerca la Navidad y yo, junto con los míos, debo de empezar a pensar en retirarme por unos días, en cambiar el calendario de la pared por uno que ponga 2015. Me había planteado escribir en este blog algunos días de estas fiestas de Navidad y Año Nuevo, pero después de estar cerrando proyectos y tratar de dejarlo todo en orden, he pensado que lo mejor que puedo hacer es considerar este el último post del año. Aprender a desconectar no es fácil, por eso debemos de comprometernos con nosotros mismos. No es un adios, es un hasta pronto…

En unos días, cuando empiece el año, haré mi resumen de aprendizajes y objetivos del 2014 en este blog y también te hablaré de algunas estrategias para hacer que el 2015 sea un año genial para ti. Me seguiré comprometiendo a escribir todo lo que pueda para que nuestra creatividad, la tuya y la mía, sigan caminando juntas por senderos que nos aporten valor a ambas vidas, la tuya y la mía.

En el 2014 casi 200 post han pasado por este blog, han salido de estas manos hacia estas teclas, más de 140.000 palabras que han tratado se ser semilla. Ahora depende de ti hacer que germinen.

Aprender a desconectar

No con esto quiero decir que estos días previos a Navidad no vaya a hacer nada, quizás este año es el que más temas tengo que cerrar, y la primera semana del año la dedicaré a finalizar la traducción de Everyone Needs a Mentor para que en el 2015 se pueda publicar en Castellano. Pero en lo que se refiere a este blog, sí que voy a tomar unos días de descanso.

No es que no tenga ideas por escribir, en mis listas de Evernote puedo contar hasta 212 ideas sobre las que escribir que han ido naciendo en mis momentos de más creatividad (cuando conduzco, me ducho, o hago algo distinto a lo habitual).

Pero ahora toca aprender a desconectar, decirme a mi mismo “César, por ahora está bien. En el 2015 podrás seguir con ello”.

Creo que estas son fechas sagradas, no por su carácter religioso, sino por estar en un momento del año en el que todos necesitamos descansar, volver a conectar con los nuestros, con las raíces. A veces pienso en lo mal que diseñamos nuestros horarios y jornadas laborales, en lo mal que nos organizamos el tiempo para que haya personas que no puedan tener al menos una semana de vacaciones en estos días. Sigo pensando que la empresa y la sociedad moderna tiene mucho camino que recorrer en lo que a calidad del trabajo se refiere.

En nuestro caso, no visitaré a clientes o trabajaré en su empresa durante 3 semanas, hasta el día 12 de Enero. Sin embargo, sí que hay trabajo en la trastienda, preparando, organizando, elaborando el plan. Por este motivo, debo saber parar, detenerme estos días para que cuando comience el 2015 pueda tener la mejor energía posible.

Lo que me pide el cuerpo es seguir deprisa, con todo en marcha, seguir creando proyectos, haciéndolos crecer… Pero sé que debo parar. Quizás todavía sigo corriendo, quizás hasta mañana por la tarde (ahora viajo a Madrid porque trabajo allí), y entonces, cuando podré decir que acaba mi año laboral 2015, podré tomar el tren de vuelta a casa y suspirar, con esa sensación tan gratificante que significa volver a casa.

Todos deberíamos saber dónde está nuestro hogar. Siento sin embargo que muchas personas se encuentran sin él, que no tienen personas a las que volver a abrazar, y esto no deja de apenarme.

Vivimos tiempos en los que es muy fácil perderse, en los que no nos cuesta nada perder nuestro lado humano, en los que los valores que nos acercan al otro, a su dolor, a su realidad, parecen viejos monumentos, antiguos edificios de una gran ciudad, que ya sólo aparece en los libros de historia.

Me pregunto si en esta Navidad todos podríamos quizás reflexionar sobre esto, si podríamos ensanchar nuestro corazón, hacer que entren también en él otras personas.

Lo que tienen las prisas de nuestra “sociedad desarrollada” es que nos olvidamos del otro, de su dolor, de su urgente necesidad de ayuda. Mientras algo ocurre a nuestro alrededor, preferimos apartar la mirada, pensar “ya le ayudará alguien que tenga más tiempo que yo…”.

Y de esta forma, nos deshumanizamos, y nos convertimos en nuestro peor enemigo.

Me pregunto si el 2015 será un año más humano, si podremos sentirnos más orgullosos de la extraordinaria especie a la que pertenecemos. Si podremos abrir más el corazón y cerrar la muralla al miedo, al enfaco, a la culpa y al rencor.

Esta mañana, mientras leía algunos textos en esa hora mágica del comienzo del día, me llegó un video en el que en la BBC entrevistaban al Presidente de Coca-Cola Europa. No pude sino pensar que estábamos errando el rumbo, que estamos conduciendo nuestra sociedad hacia un lugar equivocado.

Pero no es momento de criticar, de tirar balones fuera, de no asumir nuestra responsabilidad. Me gustaría que miráramos al futuro, tú y yo, ¿qué futuro queremos?

Si de algo nos puede servir esta etapa del año, es para el cambio. Llegar a la meta de una carrera (como ha supuesto el 2014) y pararse delante de ella, te hace reflexionar sobre cuál es la siguiente carrera a la que quieres apuntarte, qué tipo de compañeros quieres tener, qué tipo de entorno, qué tipo de desafío quieres enfrentar… ¿Cuáles son tus desafíos para el 2015?

Todos tenemos desafíos delante de nosotros. Ahora es un buen momento para hacer balance del 2014, para definir tus objetivos del 2015. Y también para descansar, para relajarte.

Mi mujer y yo iremos a Granada, como de costumbre. También a Ubeda y Baeza, con el único objetivo de descansar y tapear. Ya son varios años haciendo lo mismo, y cada año lo disfruto más. Ya tengo ganas de hacer mi running habitual por el Albaicín, y por los Olivos de Úbeda, también ir a comprar aceite de oliva en Baeza, y disfrutarlo durante todo el año. Y también disfrutar del carácter maravilloso de sus gentes, a las que tanto aprecio les tengo.

Y sobretodo, en nuestro caso son días para disfrutar de la familia, de todos y cada uno de ellos.

Vamos a estar tres semanas sin leernos, prometo volver pronto, el próximo 12 de Enero, lleno de energía, y con más fuerza que nunca.

Si quieres, y para no perdernos, podemos conectar por Facebook, Twitter (@cesarpiqueras) o Linkedin, será un placer.

Mientras tanto, que tengas una Feliz Navidad y un Prospero 2015.

www.cesarpiqueras.com
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