Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Copo   -   Sección:   Opinión

Dioses

Nos encontramos ante un debate de doble sentido, a saber: científico y teológico
José García Pérez
miércoles, 17 de diciembre de 2014, 08:07 h (CET)
El doctor Richard Seed está dispuesto a iniciar la clonación de seres humanos; dicho de otra forma, la era de los iguales está a la vuelta de la esquina. Para argumentar su tesis, ha asegurado que “vamos a tener tanta sabiduría y tanto poder como Dios”, o sea, que vuelve a repetirse el metafórico anzuelo de la bíblica serpiente cuando espetó a Eva que sería como una diosa si se comía aquella bendita manzana.

Por todo ello, nos encontramos ante un debate de doble sentido, a saber: científico y teológico. Comencemos por este último, siempre en el supuesto que se crea en el Misterio de un ser del que depende nuestra existencia; siguiendo con la metaforización del Génesis, salta a la vista que “El Sin Nombre” creó distinto a los dos primeros seres: hombre y mujer. Más tarde, y siempre siguiendo el árbol genealógico que nos muestra el Antiguo Testamento, los dos siguientes fueron diametralmente opuestos: uno envidioso y el otro, un mimado de postín. Agricultor y pastor. Sedentario y nómada. La tesis y la antítesis. Los siempre extremos del debate, el inicio de la lucha de clases y las distintas concepciones de pueblo.

Está claro que el doctor Seed quiere ser como Dios. Es eso lo que le preocupa, aunque su actuación va en contra de su ideal, pues él quiere a sus criaturas idénticas, gemelas, iguales, clónicas; para llevar a cabo su experimento necesita de buena pasta, dólares contantes y sonantes, y aunque sus primeros objetivos parecen encaminarse a parejas infértiles, a nadie escapa la posibilidad de clonar a hombres y mujeres fértiles, fértiles en gestar y en dólares; serán los ricos, pobrecillos, los llamados a perpetuarse.

En el aspecto científico creo poder asegurar que la clonación humana no hay un dios que la pare; su acción se mastica y digiere en laboratorios entre tubos de ensayos, probetas, ratas, dollys y, muy especialmente, lóbulos del cerebro.

El tiempo, “esa dimensión que alguien dijo que nunca aborta”, viene a poner las cosas en su sitio; ahora sabemos que muchos Richard, al igual que Adán y Eva, protagonistas de una fábula, quieren ser como dioses.

Y es que el personal no sabe ser humano; como esos que han asesinado a más de cien niños en Pakistán.
Comentarios
Escribe tu opinión
Comentario (máx. 1.000 caracteres)*
   (*) Obligatorio
Noticias relacionadas

Cuatro palabras que cambiaron el curso de la historia

¿También bebés?

Opus Dei: Comentario crítico a una carta (XVII)

¿Dónde está la responsabilidad personal de quienes controlan empresas, fundaciones y sociedades mediante testaferros?

Libertad de la Manada: ¿Juicio o venganza?

La venganza no busca reparación, es una mala respuesta a la emoción

Por un transporte ferroviario para todos, ¡ya!

La falta de accesibilidad impide a las personas con la movilidad reducida desarrollar su vida con autonomía

El fútbol en la historia de la guerra del Chaco

Las casacas más populares en los países que se enfrentaron en la guerra paraguayo-boliviana, también quedaron en la memoria de aquel episodio entre soldados descalzos
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris