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Etiquetas:   Exposición de pintura y fotografía   -   Sección:   Revista-arte

'Las Misiones Pedagógicas': Arte y cultura para todos

Ángel M. Castillo de las Peñas
Redacción
miércoles, 31 de enero de 2007, 23:00 h (CET)
Una muestra de arte, cultura e historia en todas sus vertientes. Eso es lo que el Centro Cultural Conde Duque de Madrid intenta inculcar a los visitantes que acuden a la exposición sobre las Misiones Pedagógicas en la República.

El 29 de mayo de 1931 se creó el Patronato de Misiones Pedagógicas, cuya aspiración era acercar a los habitantes del mundo rural la cultura, el progreso y la educación, del mismo modo del que las disfrutaban las gentes de los centros urbanos más acomodados.

Para ello, se crearon elementos que ayudaron a promover variadas muestras artísticas como el Teatro y Coro del Pueblo, la Sección de Cine, el Museo del Pueblo, el Servicio de Música y el Retablo de Fantoches.

A lo largo de la exposición, dividida en dos salas, se pueden observar ciertas obras pictóricas que eran la base de conformación del Museo del Pueblo. Estas obras formaban parte de dos colecciones itinerantes de pintura con copias de cuadros de los pintores más famosos, desde Las Meninas de Velázquez a Los fusilamientos del 3 de Mayo de Goya, pasando por El Greco con La Visión de San Francisco. Estos cuadros fueron realizados en su mayor parte por Juan Bonafé, Ramón Gaya y Eduardo Vicente. El que fue presidente del Patronato de estas Misiones, Manuel Bartolomé Cossío, afirmaba por aquel entonces: " El niño en la ciudad tiene, señores, el periódico, el teatro, la conversación culta de la atmósfera que le rodea, los museos, una exposición permanente en los escaparates de cada tienda; pero el pobre niño del campo, ¿dónde puede ver jamás una estatua? ¿Quién le dirá que ha habido un Shakespeare o un Velázquez? ¿ Quién le hará sentir la belleza de una melodía de Mozart, de una estrofa de Calderón [ ... ]?"

Pero en la exposición no sólo habitan estas muestras pictóricas, sino que hay un compendio magistral de diversos elementos que engloban un mundo artístico sin desperdicio alguno. A estos cuadros se suma una galería fotográfica sobre la actividad misionera y las gentes que pudieron disfrutar de las dosis artísticas que estos misioneros les acercaron con su esfuerzo. Numerosas muestras hacen de la exposición un pequeño museo de recuerdos rotos por la llegada de la Guerra Civil, así, se pueden observar dibujos, planos, planchas de grabados para ilustraciones de revistas y diversos artilugios como cámaras de fotos, trajes de época e indumentarias populares que utilizaban los campesinos de Cáceres. En esta primera parte de la exposición, además se recrea un aula de la vieja escuela de esta época.

El espectador consigue adentrarse en los años 30 apenas sin darse cuenta y es cuando sus pasos, deleitados por tantos elementos culturales y artísticos que cohabitan en la sala, se adentran en la segunda parte de la exposición. En ésta hay expuestos elementos pertenecientes al mundo de la música, el teatro y el cine, como instrumentos musicales, proyectores, cámaras de cine Kodak, discos de pasta, gramófonos, un escenario con una pantalla que proyecta una obra teatral de la época y un guiñol que llevaría el nombre de Retablo de Fantoches y que sería el eslabón utilizado para acercar el tono juglaresco a los lugares donde no llegara el Teatro de las Misiones.

Fue gracias a estos misioneros, y, a través de todos estos elementos y del acercamiento de la cultura a cualquier rincón marginado por la lejanía de la ciudad, por los que más de 7.000 pueblos y aldeas disfrutaron de más de 600.000 libros, de 286 actuaciones teatrales y de otro tanto de exposiciones circulantes de pintura.

El horrísono de las decadentes bombas desde julio de 1936, hicieron desaparecer la labor de expansión cultural de estas Misiones Pedagógicas, llevando a muchos de los misioneros al exilio o a la propia muerte. Muerte física y muerte intelectual, moneda de cambio de cualquier guerra.

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