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Etiquetas:   Fotografía / Entrevista   -   Sección:   Revista-arte

'Mi hogar será el mundo, mi pareja la sombra y mi descendencia todos esos pequeños con los que me cruce en el camino'

Álex Lapuerta, fotógrafo
Redacción
miércoles, 31 de enero de 2007, 23:00 h (CET)
Álex Lapuerta es un fotógrafo barcelonés que se autodefine como "inquieto e inconformista". Quizás por esta razón uno de sus sueños siempre fue conocer otros lugares. "Viajar implica conocer y conocer es aprender". Y fruto de sus andanzas por medio mundo nació su proyecto 'Sacasonrisas', en el que retrata la cara más humana y cercana del tercer mundo.

Irene Cumplido / Magazine Siglo XXI



Pie de foto



Álex, el viajero sin fin… preséntate.

Nací en Barcelona un 14 de diciembre, de ese mismo año 1975, en el que se produjeron una serie de cambios importantes, desde el punto de vista de las libertades democráticas en España.

Según me cuentan, ya de muy pequeño, era bastante inquieto, inconformista y algo travieso, como la gran mayoría, imagino. A día de hoy aún conservo y con creces los dos primeros valores.

Hace ya mucho tiempo, los resultados de un test ya definían mi inquietante personalidad, con una puntuación máxima en idealismo y ansiedad. ¡Mmm mmm...!
Las menciones de mi persona en lo referente al término viaje se hacían constantes, al igual que a la obsesiva y atemorizante palabra rutina, término con el que jamás pude verme asociado.

Y es que desde mi infancia uno de los sueños de mi vida fue siempre el viajar. Viajar implica conocer y conocer es aprender, nutrirse y enriquecerse de culturas diferentes a la de uno mismo. Y eso es lo que yo siempre he querido hacer. Durante muchos años mi sueño consistió en viajar a los confines de la tierra, al continente austral; del que me atraía principalmente el desamparo espacial en el que se encuentra. Solía preguntarme como serían sus gentes, y si les afectaría ese aislamiento territorial.

Durante mis estudios de empresariales y marketing, los mejores recuerdos que mantengo son los de cómo conocí a los que hoy puedo llamar amigos y también a un simpático anciano vagabundo de larga barba blanca que me alegraba las mañanas con su sonrisa, antes de entrar a clase y al que regalé algo de ropa, que yo no necesitaba. Los peores recuerdos como es bien sabido, fueron los exámenes.

Me inicié en el ámbito laboral, con trabajos como Asesor de Bolsa Internacional en una Agencia de Valores o Consultor en productos financieros a través de una Asesoría de Opciones sobre Futuros, con sede en Suiza, país al que desviaban grandes sumas de dinero sin el consentimiento de los propios clientes. Sin sentirme para nada satisfecho en tales actividades del sector financiero (llegué a la conclusión de que siempre hay uno que gana por otro que pierde), di un nuevo rumbo a mi vida de forma radical, debido a las malas experiencias acontecidas; por lo que decidí sustituir mi trabajo, por otras actividades más reales e independientes como transportista, con mi antigua furgoneta VW o comercial de productos propios por festivales de España, Francia y Bélgica. Fue precisamente en esa nueva etapa donde inicié mis estudios de fotografía. Estudios que me iban abriendo horizontes imaginarios, al tratarse de un nuevo campo en el que sí me veía inmerso y satisfecho.

A medida que pasaba el tiempo, la mayoría de gente de mi entorno iniciaban una nueva vida, la profesional; y encauzaban sus metas por ese “camino recto de la vida” en el que nos han educado a los de mi generación, consistente en una encarnizada competición por ser más y mejor que tu vecino. Yo por mi parte elegí, hace ya unos años no integrarme en una sociedad materialista y superficial, necesitaba tomar un desvío. Y ese desvío lo iba a encontrar viajando de la forma más humilde posible.

Tus aficiones.
Los deportes de aventura en general, como la bicicleta, de la que atestiguan que aprendí a ir sobre dos ruedas casi al mismo tiempo que a caminar. También el surf de mar y montaña, deportes con los que siempre me encontré en total libertad por el medio natural que los rodea. Musicalmente, la guitarra y armónica en todas sus vertientes universales.

Y por supuesto, y lo más importante, mi interés en todo lo relacionado con la SOLIDARIDAD en general, como persona legal que saben que soy los que me rodean.

¿Como surgió la idea del proyecto de viajar y fotografiar el mundo y la gente?
Cuando el domingo 26/12/04 anunciaron la terrible catástrofe del seísmo marítimo en varios países del sudeste asiático, vino a mi un sentimiento de enorme tristeza, cuando empecé a recordar mi larga estancia a través de algunas de las zonas más afectadas como Indonesia, Tailandia, Malasia o India. Y más, cuando el calor y la gran acogida de sus gentes me hicieron aprender en primera persona el verdadero significado de la palabra bondad.

Por citar solo algunos ejemplos: ese joven de Padang que me acogió en su pequeña casa junto a su familia, cuando me vio perdido en medio de la calle sin más interés que el de pasar unos momentos agradables con alguien procedente de una cultura tan diferente. O esos habitantes con sus mascotas junto al lago Maninjau, que me hicieron perder un autobús con la única intención de atenderme y mostrarme sus quehaceres diarios.

También ese grupo al que conocí en medio de la carretera con los que tras rasgar sus destrozadas guitarras y degustar su gastronomía local me dijeron una de esas frases de las que jamás me podré olvidar:

“Eres como Jesús, con tu largo pelo oscuro y aparecido al momento del más allá, nos has hecho compartir unos gratos momentos en compañía”.

Tras la frase les imprimí una fotografía con mi pequeña impresora digital y les puse en el destartalado televisor de su comercio el vídeo que les grabé mientras cantaban.

También esa familia de Pulau Siberut, que consiguió hacerme retroceder en el tiempo, con sus vivencias en medio de la nada, haciéndome sentir en lo que podríamos llamar el auténtico paraíso terrenal, junto a su pequeña choza próxima a la playa en la que caminando solo por la orilla, escuché las risas de unos pequeños jugueteando en el agua. Unos pequeños de los que hoy al revisar las fotografías de nuevo, me pregunto, ¿Qué habrá sido de ellos tras el tsunami?

Esos estudiantes de Bukkitingi que me acompañaron por unas rutas montañosas en su día festivo, con la única pretensión de saber algunas palabras y datos de mi procedencia.

O ese señor en Bathusankar, que me recogió con su antigua motocicleta, para presentarme orgulloso a su hija y amigos.

Como últimos ejemplos, los de esos críos con los que jugué al fútbol o esa familia que me acompaño en su camioneta a mi siguiente destino.

Todos los casos anteriores producidos únicamente en la isla de Sumatra, la zona más devastada por el desastre natural.

Me quedo pensando, mientras camino por una céntrica calle de Barcelona en plena época de Navidad, en el que la felicidad de las personas no se me contagia en absoluto al pensar que tengo que devolverles el favor prestado, se lo debo, se lo debemos. Ellos harían lo mismo sin dudarlo.

Dándole a la cabeza se me ocurre una simpática forma de ayuda sentado en la mesa de mi escritorio, mientras escucho el melódico tema “Stairway to Heaven”, de Led Zeppelin.

Quiero sacar sonrisas allí donde las hubo, donde me las mostraron y me las regalaron, y donde hoy solo hay lamentos por algo injusto, que hasta incluso podría haber sido predicho en mayor o menor medida.

Bien sabido es que las ayudas internacionales básicas llegaban, no sé si en su justa medida (a algunos países les costaba soltar un duro hasta que no se cercioraron de las consecuencias máximas producidas). Pero hay otro tipo de ayuda a la que quizás no se le da mucha importancia de momento y es la única que me planteo desde mi pequeño punto de vista particular, como es el compartir, alegrar y hacer olvidar. En especial a los más pequeños, que son los que más lo necesitan. Imaginaros solo por un momento, esos niños que vieron como sus hermanos quedaban atrás para el olvido, al no haber podido ser recogidos por los brazos de su madre durante la huída. Como siempre los más pequeños son los que lo han tenido más difícil para poder escapar.

Me remito ahora a la idea inicial: Hace unos años conocí en Barcelona a un chico de Melbourne, que llego con la idea de distribuir unos masajes para la cabeza procedentes de aborígenes australianos. Recorriendo gran parte del norte de España, por algunas fiestas populares, comprobé el efecto que causaba a la gente, al insertarlo en sus cabezas.

Con mi idea de poder ganarme la vida con lo que más siento, que es la fotografía, retrataba a las personas en cuanto sonreían, con el objetivo de poder imprimirles al momento y sobre papel, un recuerdo eterno.

Tanto el aparejo, conocido vulgarmente como orgasmotron (sacasonrisas, lo bauticé) como la impresora, fueron los principales elementos con los que quise partir en mi vuelta por el mundo, para darles uso.

¡La verdad! hasta el momento en el que los pude utilizar, me fueron de vital importancia para sacar sonrisas y regalar fotografías de la gente que me acompañaba, ayudaba o a los que visitaba…. Hasta que saliendo del pequeño pueblo de refugiados karen Padaung o mujeres de cuello largo, me caí en un río en el que me falleció tanto la cámara como la impresora, no sin antes darme una de las satisfacciones más grandes de mi vida, como fue el haber podido nuevamente sacar sonrisas y obsequiar imágenes a esos desfavorecidos, en el que el reflejo de sus enorme ojos de tristeza pasaron por unos momentos a ser alegres y esperanzadores.

¡La unión del aparejo y la impresora había funcionado a la perfección!

La idea, a medida que avanzaba el tiempo, me hizo desarrollar un proyecto más ambicioso y global, con el objetivo de poder acercar más unas culturas a otras. Para eso se haría necesario idear una larga ruta con la intención de poder difundir esas historias humanas siempre con el propósito de ayuda y de sacar sonrisas allá por donde pase.

SACASONRISAS, nació ese fatídico día del desastre en el que alrededor de 250.000 personas perdieron la vida.

Por todos ellos.
Tus deseos más íntimos de llevar a cabo esta aventura.

En primer lugar se debe dejar claro, que no es del todo fácil llevar a cabo una serie de hechos, no demasiado habituales a día de hoy, como los que pretendo realizar, en el que para su desarrollo pleno se debe renunciar a una serie de factores ligados a la sociedad que nos rodea, de los que no es sencillo desprenderse, como es el dejar a allegados y amigos por un periodo largo de tiempo.

La fuerte motivación que me lleva a realizarlo, se podría decir que empezó varios años atrás cuando ya intuía algo. Fue en mi primer recorrido alrededor del mundo cuando empecé a desarrollar ese instinto tímido y oculto que ahora empieza a asomarse de cuerpo entero.

Los dos principales motivos personales para dicha realización son: el recorrer para dar a conocer, y el ayudar dentro del máximo de mis posibilidades.

En un principio, no es que me apoyara mucha gente, ni siquiera los más cercanos. Pero como todo en la vida requiere de constancia, seguimiento y aprendizaje, finalmente, supe transmitir esa necesidad con la que no defraudare a los que ya creen en mi y a los que espero se apunten en adelante.

Ya realicé parte de la idea inicial durante mi anterior viaje, cuando acudía a zonas desfavorecidas en el que regalaba fotografías a los niños y adultos a los que hacía sonreír en sitios diversos como en territorios de refugiados, hospitales infantiles, centro de rehabilitación por minas antipersonas, centros psiquiátricos, desfavorecidos que aparecen en el camino, etc.

Puedo asegurar asimismo, que otra de las motivaciones es la de recordar esos cortos instantes de agradecimientos de los seres a los que les tendí mi mano y a los que jamás olvidaré. En adelante, espero que sean muchos más los agradecimientos mutuos que me hagan sentir útil con algo en lo que me siento realmente cómodo.

En una ocasión me dijeron como podía renunciar a un futuro seguro mediante un hogar, pareja y descendencia. A lo que respondí;

“Mi hogar será el mundo, mi pareja la sombra y mi descendencia todos esos pequeños con los que me cruce en el camino”

Y es que verdaderamente, nunca me dio por pensar en el futuro, pues al ser algo tan incierto no le doy casi nada de importancia. Solo pienso en el presente, y en algunas ocasiones en el pasado, para mejorar mi nuevo presente.

También se debe tener en cuenta mi gran pasión por la imagen, en busca de esos instantes precisos y pequeñas historias humanas, las cuales pretendo mostrar desde el punto de vista más fiel y real posible.

Cuéntanos algunas anécdotas de tus viajes.

Hay tantas; las más destacables que se me ocurren en estos momentos

1. A punto de ser arrestado en India por sacar imágenes de grupo de chicas escolares. Por lo visto resulta prohibido tomar fotos de escolares con uniformes por presuntas sospechas de pedofilia y demás.

2. Visita para sacar sonrisas en centro psiquiátrico de Nepal, donde se albergan algunos de sus pacientes, atados incluso con cadenas a la cama. Lo más emotivo, ver sus risas y su alegría al regalarles fotografías.

3.Tribus mentawaii en Pulau Siberut. Retroceso en el tiempo al vivir costumbres ancestrales de los hombres flor como uso de medicinas como terapia natural y alimentación a base de murciélagos, perros y primates.

4.Acogido por familia maori en Hamilton (Nueva Zelanda) y ver que los auténticos valores del cristianismo impuesto tienen resultados positivos en casos como este donde la gente comparte .

5.Travesía en bicicleta hacia Broken Hill ( Australia) bajo 40 grados de temperatura para llegar al pueblo fantasma base del rodaje de Mad Max

6. Viaje en carguero hacia las Tuamutus ( Polinesia)- base de pruebas nucleares por el Estado Francés- con joven capitán productor de perlas negras millonario .

7. Estancia con pensión completa en Bora Bora ,uno de los destinos más caros del planeta, gracias a la acogida de pareja del País Vasco Francés y observar que nadie está del todo satisfecho en donde reside, ni que sea el supuesto paraíso para muchos.

8. Intento de robo en Nha Thrang (Vietnam) por parte de 2 jóvenes que se ofrecían como guías.

9. Isla de Pascua- sin palabras- recomendable 100%

10.Pequeño seísmo en vivo al norte de Bali- zona de volcanes activos.

11.Mujeres jirafas de cuello largo de Nai Soi (frontera Birmania- Tailandia)
Experiencia única el conocer más de esos refugiados por guerra civil encerrados en pequeño poblado del que no se les permite salir.

12. Centro de mutilados por minas antipersonal en Camboya.
El dedo alzado hacia mi persona de uno de sus pacientes sin pierna como símbolo de superación y victoria personal en su clase de ejercicios de rehabilitación diarios. Junto a él una pequeña chica también sin pierna, alegrándose al ver que como imprimo su fotografía antes de entregársela.

13. Gragajan ( Java) Ver que muchos no desean emigrar a la capital en busca de un trabajo cuando en su pequeño rinconcito junto a la playa tienen todo lo básico para ser felices sin complicaciones.

14. Surabaya ( JAVA) Llegada a las 4:00 de la madrugada a barrio peligroso para acabar contando y escuchando historias con vigilantes de seguridad de una empresa.

15 .Bangko Bangko (Lombok) Paseo largo con 30 Kg. de peso (equipaje) para acceder al poblado por el único modo disponible en temporadas de lluvias; el fango.

16. Batam (Indonesia) asignación de escolta para realizar una simple llamada de teléfono.

17.Niño con elefantitis en hospital de Angkor, regalándome una sonrisa que me costo devolverle y mi arrepentimiento actual al no haberle regalado una fotografía por no atreverme a realizársela al ser diferente del resto solo por el tamaño de su cabeza.

18. Gran desarrollo urbanístico en Guantzhou ( China) en una zona en la jamás lo hubiese pensado.

19.Despedido por trabajar ilegal de la vendimia en Barossa Valley ( Australia) al no disponer la visa de trabajo.

20. Estafado por taxista vejete y de lo más tierno, al tomar su transporte por la noche nada más poner pie en Buenos Aires.

21. Caminar unas jornadas con el mayor peregrino del planeta. Jean y su proyecto wwwalk.org , vuelta al mundo a pie en 12 años por los derechos del menor.

Los españoles y los viajes.
Los españoles parece que solo viajan a Londres para aprender inglés. En ocasiones daba pena el ver como en países tipo Australia, te encuentras antes a cualquier tipo de muchos países menos España. Encontrarte con una persona de la tierra hacía ver lo casual de la situación, que espero mejore con el tiempo, por mucho que se diga que España es el mejor país del mundo para vivir. Con más motivo entonces el comparar.

El español es un viajero de temporada que parece que quiera solo conocer su propia tierra sin alejarse de la misma en busca de costumbres y culturas totalmente opuestas a la suya. Da la sensación que estamos tan bien acostumbrados a todo que el salir lejos ya sea solos o acompañados implique únicamente peligros y tristeza cuando en realidad es todo lo contrario. Malas situaciones las hay en cualquier país. Los medios son en parte culpables cuando le dan una máxima importancia a una detenida en Méjico por presunta posesión de explosivos o un atentado en Bali. Cosas así quitan al español las ganas de viajar a dichos destinos de ejemplo al generalizar un peligro. Para que quede más claro, en Indonesia por ejemplo creían que España era un estado peligroso y de lo más conflictivo cuando la única noticia que reciben es un atentado de ETA. Esa es la imagen que tienen en zonas alejadas a nuestro país.

En cuanto a solidaridad creo que somos de lo más solidarios respecto a demás países de nuestro continente y desearía ver más simpáticas iniciativas relacionadas con el viaje de ayuda o informativo en el que desaparecieran esas rencillas todavía existentes por muchos al ver que uno recorre muchos lugares. Hay muchas formas ver nuestro planeta; por placer, por negocios o para conocer y mostrar un punto de vista más real y diferente a todo lo mostrado, siempre con un firme propósito de ayuda dentro de las posibilidades. ¡Ese es mi viaje!

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Más información en: http://www.photo24h.blogspot.com

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