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Etiquetas:   La tronera   -   Sección:   Opinión

El avance de la hipocresía

Es una prueba más de lo lejanos que están los políticos de la escuela y de la realidad social
Jesús  Salamanca
sábado, 13 de diciembre de 2014, 17:37 h (CET)
Ayer nos contaba un profesor de Lengua y Literatura de un instituto de Valladolid que, en sus dos últimas clases, había explicado y trabajado con sus alumnos y alumnas la perversión del lenguaje. Tal perversión la había centrado en los giros y expresiones enrevesadas de la corrupción del Partido Popular.

Es cierto que los políticos y 'correas de transmisión' del sistema utilizan expresiones estúpidas para no llamar a las cosas por su nombre; por poner un ejemplo: al recreo lo llaman segmento de ocio y barbaridades por el estilo. No hay más que releer los artículos de Pedro Arce, en Cantabria Liberal, para darse cuenta de que la insensatez y la estupidez están instaladas donde no debe. Pocos articulistas como él han reflejado la realidad tal cual en sus artículos y lo sigue haciendo a diario.

Volviendo al 'profe' de lengua y Literatura, nos decía que había contactado con políticos de PP para que acudieran a su instituto a hablar del tema, en plan seminario o conferencia. Su sorpresa es que nadie ha querido asistir, cuando tenía más de cien alumnos y alumnas que habían solicitado asistir. Es una prueba más de la hipocresía y de lo lejanos que están los políticos de la escuela y la realidad social. Ya decía Tagore algo así como: "leemos mal en el mundo y luego decimos que nos engaña".

El caso es que el profesor aludido intentó contactar posteriormente con políticos del PSOE para dar esa conferencia o seminario (no podía dar más facilidades a este tipo de gente que viven del cuento y de las altas cuentas) y tampoco ellos aceptaron reflexionar con el alumnado, entre los 16 y 18 años. Es una prueba más de que ya tenemos a los dos partidos mayoritarios alejados de la ciudadanía y de contribuyente. Depositar el voto en la urna con destino a uno de estos partidos es un atentado a la dignidad, al sentido común y al progreso ciudadano. La realidad es más cruda de lo que aquí contamos. Al final, el profesor decidió contactar con lo que llaman docentes en función inspectora, 'inspectores LOE' y cosas así. ¿Qué sucedió? Ni aceptaron ni desistieron. Simplemente lleva dos meses esperando respuesta.

Más tarde decidió contactar con la Consejería de educación de su Comunidad y...¡tampoco han respondido desde hace más de un mes! Incluso en una llamada telefónica que hizo, para acelerar el tema, llegó a sentirse amenazado por querer dar más trabajo a los funcionarios de esa Consejería. ¿Puede haber vergüenza mayor para ese tipo de políticos? ¿Cómo explicar lo sucedido al alumnado?

Ahora que llegan las elecciones, no faltarán estúpidos dedicados a la política que nos harán comulgar con ruedas de molino. Dirán que dedican su tiempo a la ciudadanía y bla, bla, bla. Incluso dirán que están en la calle y que conocen la realidad de la ciudadanía. Posiblemente no tengamos mejor momento de llamarles a la cara lo que son y de decirles lo que sentimos por ellos, además de desprecio.

No dedican ni un solo minuto a instruir a la ciudadanía y a contribuir a mejorar el sentimiento democrático. La educación no está de moda. Ni siquiera los responsables de ella saben hacia dónde van. Dentro del ámbito educativo lo único que sigue funcionando con dignidad es el profesorado. Gracias a él, la mediocridad del sistema educativo y la de quienes tienen la obligación de controlarlo y supervisarlo se incrementa día a día y ya llega a unos límites de pura majadería. ¡Ay si yo les contara a ustedes lo que vivo en mi centro cuando acuden allí las 'correas de transmisión' del sistema educativo! Suelo sentir vergüenza ajena al escuchar lo que escucho.

En cuanto se refiere a la educación, ya decía Cruzalta que el profesorado es lo más digno que se ha encontrado dentro y fuera del sistema educativo, porque la cortesía es como el aire de los neumáticos: no cuesta nada y hace más confortable el viaje.
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