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Etiquetas:   Crítica de teatro   -   Sección:   Revista-teatro

Hasta que la muerte nos separe

Rafaela Rivas
Redacción
miércoles, 31 de enero de 2007, 23:00 h (CET)
Play Strindberg muestra en el TNC las amarguras de un matrimonio infeliz

Con el estómago encogido y con ganas de respirar la paz del aire fresco... Así es como uno sale después de ver la función de “Play Strindberg” en el Teatro Nacional de Catalunya. El infierno conyugal que viven algunas parejas se hace evidente sobre el escenario, dispuesto en forma de ring de boxeo, en el que Núria Espert, Lluis Homar y José Luis Gómez agotan sus expectativas de vida y de felicidad. Un texto nada más alejado de la cruda realidad escrito en 1968 por Friedrich Dürrenmatt y basado en la obra que escribió Strindberg en 1900 (Danza de la muerte).




Play Strindberg.


Play Strindberg, que se podrá ver en la Sala Grande del TNC hasta el 4 de febrero, narra la historia de un matrimonio maduro, Edgar y Alice (Gómez-Espert) que celebra sus bodas de plata y recibe la visita perturbadora de Kurt, un primo de la mujer (Homar). La celebración se acaba convirtiendo en un combate dialéctico donde lo que importa es ganar y destruir, como una ola gigante que golpea también al espectador sin dejarlo inmune a lo que está sucediendo. En escena se vive una verdadera tormenta que aparece y al final desaparece, como si nada hubiera pasado, dejándolo todo como antes, todo excepto al espectador.




Play Strindberg

Georges Lavaudant, director del espectáculo y uno de los más prestigiosos de Europa, ha sido el encargado de dirigir esta coproducción del Teatro de la Abadía de Madrid, el CAER y el TNC. Así como Dürrenmatt adaptó la obra de Strindberg modernizándola y haciéndola totalmente suya Lavaudant no ha querido actuar de la misma manera, pero la ha alterado ligeramente para darle un poco de juego a las escrupulosas indicaciones de Dürrenmatt. Eso sí, la forma se mantiene: un combate de boxeo en 12 asaltos, precedidos por un gong y mostrando en una pantalla el título y el número de cada uno de ellos. El austero escenario se transforma en un campo de batalla donde la crueldad y la ironía se abren paso por las tinieblas del alma, un duelo verbal entre los 3 actores con altos niveles de intensidad y de perturbación, una tragedia que a pesar de todo provoca en algunas ocasiones la sonrisa del espectador.

Sin duda se trata de un “dream team” sobre el escenario, un combate digno de aplausos, un cuadrilátero donde las escenas se suceden con un ritmo lento pero inquietante. Se vive la tensión dramática de una pareja que vive aislada y que no tienen nada que decirse, una pesadilla envuelta en sarcasmo que es capaz de mostrar cómo el ser humano llega a extremos terribles, a un conflicto de vida o muerte.

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